Suicidios: tabú y silencio

Rozando el límite en medio del caos. Sumisos a pensamientos que fustigan la mente. Al borde del abismo. Una lucha diaria bajo desolación e impotencia desgasta a miles de personas por todo el mundo. Un estigma inextinguible les impide pedir ayuda. Consumidos por la ausencia de respuesta, cada dos horas y media, una persona se quita la vida en España. El suicidio es un problema social oculto tras el tabú y el silencio.

Unas 800.000 personas al año mueren en el mundo por suicidio según la Organización Mundial de la Salud. En España, el Instituto Nacional de Estadística notifica una media de más de diez suicidios al día. Alma lo intentó varias veces durante años. Este no es su nombre real. El verdadero no será desvelado por respeto a sus familiares, que hoy aún sufren su marcha. En mayo de 2018, acabó quitándose la vida.

Una joven sentada en mitad de un túnel. Fuente: Bezzia

Alma fue víctima de su propio yo. La desesperada y fallida búsqueda de una solución fugaz que trajera la calma la llevó a tomar esa fatal decisión. Finalmente, consiguió callar todo ese ruido que retumbaba en su ser. Signos de desesperanza, falta de motivación, vergüenza o incluso reproche son algunos de los sentimientos que comparten estas personas. Según Estrella Cubiles, psicóloga y colaboradora de Voz Nueva, las autopsias psicológicas que se han realizado de las notas que han dejado personas que se han suicidado desvelan características comunes en la personalidad de estas, como incapacidad para enfrentarse a los problemas o sensación de pérdida de control.

La culpa aún ataca a la familia de Alma. No soportan el pensamiento de que podrían haber evitado lo ocurrido. Sentir esto es algo común. Es cierto que el entorno de estas personas cumple un papel fundamental, pero no por ello son responsables de lo sucedido. No obstante, no se trata de buscar culpables, sino de evitar que se repita.

¿Cómo ayudar – te?

El bloqueo generado por el miedo suele frenar la capacidad de reacción. La evidente falta de información no es de ayuda en absoluto. Por ello, Estrella, la psicóloga, nos ha aclarado qué se debe hacer al detectar algunas de estas actitudes. “La mejor forma de actuar en los casos que se presente alguna de estas situaciones es ofrecer ayuda psiquiátrica y psicológica en la mayor brevedad posible, además de, en la medida de lo posible, retirar del alcance de la persona todos los materiales que pueda utilizar para llevar a cabo el suicidio”, comenta.

Mano ofreciendo ayuda. Fuente: Pexels

Pero, ¿y si es en ti mismo en quién detectas tales actitudes? El momento en que llegamos a tal punto de desesperanza o pérdida de control para encontrarnos en esta tesitura es bastante complicado que la propia persona actúe. Por eso es muy importante que antes de llegar a tal situación tomemos medidas a tiempo. La psicóloga asegura que “lo más recomendable es que en el momento en que sintamos que nos encontramos en una situación para la que nos faltan herramientas, acudamos sin dudarlo a un profesional. Debemos comenzar a hacernos conscientes de que la salud mental es una prioridad y no un capricho”.

La historia de Alma

La prima de Alma no ha dudado en dar voz a una de las historias más espeluznantes de su vida. Su muerte la marcó para siempre. Un inevitable brillo en sus ojos aparece al recordarla.

Fotografía artística. Fuente: Pexels

“Su historia comenzaba en 2013, a raíz de la separación de sus padres. Mi prima tenía 16 años. No supo gestionar la situación y notábamos en ella actitudes extrañas. Creo que no lo superó.

Un día nos llamó su novio y nos dijo que mi prima estaba en el hospital. Pensábamos que se autolesionaba para llamar la atención de su madre. Lo intentó varias veces. Incluso llegó a salir en los periódicos locales. Teníamos miedo.

Un año más tarde llegó ese día. Era 4 de mayo de 2018. Al salir de clase vi a mi vecino. Se acercó y me dijo: “Espera aquí a tu hermano e iros los dos para casa”. A las seis de la tarde mi padre vino a casa y me lo contó todo. No me lo podía creer. Siempre pensé que ella conocía los límites y no los pasaba. “Tu prima al final ha conseguido lo que quería”, me dijo. En ese momento no me salían ni lágrimas porque entré en shock.

El sábado llegué al tanatorio. Mi tía no asimilaba todo aquello. Cuando llegó el cuerpo, la vi y pensé: “Es ella, es mi prima. Es verdad. No puede ser”. No paraba de preguntarme a mí misma por qué habría hecho aquello. Aún no me lo creía. Recuerdo que tenía que estudiar para la EBAU, pero no me moví de su lado en todo el día. Estuve con ella.

Llegó el domingo y yo quería ir a despedirme de ella. Era el Día de la Madre, pero también el día de su entierro. Cuando llegamos al cementerio vivimos momentos muy duros. Aquello me rompió el alma. Todo acababa ahí.

Nosotros pasábamos por alto todos los intentos que hizo. Creo que llegamos incluso a acostumbrarnos. Realmente pienso que su cabeza no estaba bien. Ahora analizamos todos sus movimientos y lo vemos muy obvio, pero en aquel momento no lo ves. Nunca crees que sea capaz de hacerlo. Es más, dos días antes de que ocurriera, creó un grupo de WhatsApp con sus hermanos por parte de madre. Añadió a su madre y propuso ir a comer el Día de la Madre todos juntos. Sus hermanos no podían quedar ese día y ellas les contestó: “créeme que sí vamos a poder reunirnos”. Y así fue. Al final nos reunió a todos ese día. Parece que avisaba. Fue brutal”.

Tabú

La DGT lanza cada cierto tiempo una campaña de concienciación para la prevención de accidentes de tráfico. El Ministerio de Igualdad pone en marcha a menudo campañas contra la violencia de género. Pero, ¿y el suicidio? Las instituciones no incluyen la prevención del mismo entre sus objetivos. Los medios de comunicación no lo mencionan por miedo al efecto imitación. Las conversaciones más cotidianas de la ciudadanía no conciben incluir el temido término. Este es el gran olvidado entre los problemas sociales más graves existentes. No cabe duda de que hemos convertido a este en un tema tabú.

Primera edición del libro Las penas del joven Werther, de Wolfgang Von Goethe (1774). Fuente: National Geographic

Para entender el origen de esta especie de veto social hacia el suicidio es preciso remontarse al siglo XVIII. En 1774, el escritor Goethe publicó la novela Las penas del joven Werther: el protagonista se suicidaba por amor al final de la obra. Su éxito fue de tal magnitud que desencadenó una oleada de suicidios. Por miedo a la repetición de tales hechos, se dejó de hablar de ello. El sociólogo David Phillips elaboró un estudio meses más tarde en el que demostraba que el número de suicidios aumentaba en Estados Unidos después de que el New York Time publicara algo relacionado con un suicidio. A esto lo llamó efecto Werther.

Han pasado siglos y aún seguimos rigiéndonos por el mismo efecto. Esta mala consideración hacia el acto se ha transmitido generación tras generación hasta hoy. En la actualidad, tenemos tan arraigado el estigma hacia el suicida que ni siquiera nos planteábamos el por qué de este tabú. Esconderlo no soluciona nada. Silenciarlo ayuda. Es primordial tomar conciencia de que dar voz al suicidio podría salvar vidas. La desinformación es aún más peligrosa que la información.

El estigma hacia el suicida sigue presente entre la sociedad. Fuente: Pinterest

Acercando este tema al entramado social actual, Celia Espada, estudiante de Sociología y Ciencias Políticas además de colaboradora de Voz Nueva, comenta: “Tendemos a tratar en un ámbito privado los temas más preocupantes. Además de con el suicidio, pasa también con la violencia de género o con el bullying, por ejemplo. Trasladamos estos problemas a lo privado por el sistema en el que vivimos, en el que no se comparten los miedos”.

Todo lo relacionado con la privacidad no quiere hablarse. Estas dinámicas generadas por el miedo al juicio provocan que se traten los casos de una forma individualizada y que se estigmatice a la persona que se suicida. Consecuentemente, se invisibilizan las causas que le han llevado a tomar tal decisión. Celia considera que “la mejor solución sería politizar y colectivizar los dolores; los sufrimientos. No debemos individualizar los problemas, pues al fin y al cabo vienen dados por una causa estructural y social”. Tomar la íntima y personal decisión y acción de suicidarse depende de factores sociales, no solo de la propia persona.

«La mejor forma de actuar al detectar comportamientos suicidas en una persona es ofrecerle ayuda psiquiátrica y psicológica en la mayor brevedad posible»

Estrella Cubiles, psicóloga y colaboradora de Voz Nueva

Mitos

Dispuestos a romper un tabú, el primer paso es deshacerse de estereotipos y prejuicios que no se acercan la realidad. Desmentir mitos supone destruir en gran parte el estigma. Seguro que alguna vez has escuchado algunos de estos:

  • “El intento de suicidio es una llamada de atención”

Pronunciar estas palabras resta importancia a este problema social. Los psicólogos aseguran que los intentos de suicidio son manifestaciones del sufrimiento que sufre una persona. De cada diez suicidas, nueve manifestaron sus propósitos y la otra dejó entrever sus intenciones.

  • “Si realmente quisiera hacerlo no avisaría”

Avisar de algún u otro modo puede tratarse de un grito de auxilio. Estas personas tienden a pensar que la única solución es el suicidio, por lo que en algunos casos la desesperación les lleva a pedir ayuda mediante discretos avisos.

  • “Solo las personas con trastornos mentales se suicidan”

Una profunda infelicidad no guarda relación con un trastorno mental. Es cierto que los enfermos mentales se suicidan con más frecuencia que el resto de la población, pero no necesariamente hay que padecer un trastorno para hacerlo.

  • “Las personas que se suicidan son cobardes (o valientes)”

El nivel de sufrimiento de estas personas no equivale a echarle valor a la vida o rendirse ante ella.

Cada cuarenta segundos se suicida una persona en el mundo. Cuarenta segundos que dejan en evidencia la necesidad de cambio. Miles de historias como la de Alma ponen punto y final en ese mismo instante, dejando de por vida recuerdos desgarradores en la memoria de sus seres queridos. Este desatendido problema social necesita visibilidad. Mientras tanto, el silencio, el tabú y el estigma seguirán ocultando a todo aquel que luche contra sí mismo a diario. El suicidio es prevenible, solo necesita ser escuchado. Tomemos conciencia para salvar vidas.  

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21 de marzo de 1963: la Prisión de Alcatraz echa el cierre

La Prisión Federal de Alcatraz, ubicada en la Isla de Alcatraz (frente a la costa de San Francisco, California, EE.UU.), cerraba sus puertas el 21 de marzo de 1963. Tras veintinueve años de ejercicio, varias fugas, humedades, gastos excesivos y la contaminación en la bahía hicieron insostenible su mantenimiento

El edificio principal de la prisión fue construido entre 1910 y 1912. Aquellos años funcionó como prisión militar del Ejército de Estados Unidos. No fue hasta agosto de 1934 cuando se convirtió en una prisión de la Oficina Federal de Prisiones. Sus celdas acogieron desde aquel momento a los criminales más peligrosos de la nación. Aunque no eran los únicos que allí residían allí. También vivían civiles: los empleados y sus familias —con niños incluidos.

Los operadores de esta no dudaban de que las fuertes corrientes y las frías aguas de la bahía de San Francisco imposibilitarían fugas, por lo que consideraban a Alcatraz la prisión más fuerte de América. Sin embargo, una vigilancia armada, grandes barreras arquitectónicas, un potente faro, una posible hipotermia y devoradores tiburones, no fueron suficientes para frenar alguna que otra fuga que trataremos más tarde.

La Roca —sobrenombre con el que se conoce a la famosa Isla de Alcatraz— se encontraba totalmente rodeada por las aguas del Océano Pacífico. Las corrientes marinas no tienen freno y esto, con el tiempo, acabaría provocando daños en las infraestructuras de la prisión allí situada. El salitre y la humedad dejaban las paredes carcomidas. Tanto, que se podían agujerear con una simple cuchara. El más mínimo temblor de tierra derrumbaría aquellas salas. El desgaste también se dio en el sistema eléctrico, que amenazaba con cortocircuitos de un momento a otro. Consecuentemente, el cierre vino dado mayoritariamente por el elevado coste que suponían las reformas. El gobierno optó por no invertir los millones de dólares que costarían las reparaciones.

No obstante, el daño entre Alcatraz y el océano era mutuo. Los vertidos de las aguas residuales de la prisión ocasionaron un brutal impacto ambiental para la bahía de San Francisco. Más de 300 moradores, entre reos y vigilantes, contaminaban a diario las aguas.

Las malas condiciones de sus instalaciones no fueron lo único que llevó al cierre de la prisión. El verano de 1962 lo ya anunciaba: la noche del 11 de junio se ejecutaría la fuga más famosa de Alcatraz siendo Frank Lee Morris y los hermanos John y Clarence Anglin la protagonistas de esta hazaña.

El plan de fuga
A la izquierda, Frank Lee Morris. En el centro, Clarence Anglin. A su derecha, su hermano, John Anglin. Fuente: El Mundo.

Semanas antes del 11 de junio de 1963, estos tres reclusos descubrieron que la puerta trasera de sus celdas llevaba a un pasillo abandonado que nunca fue transitado. Investigando en sus horas libres, dieron con que aquel corredor daba a un conducto de ventilación. Pero el problema llegó al encontrarse con que debían cruzar dos kilómetros hasta pisar tierra firme luchando con la bravura del mar.

El tubo de ventilación utilizado para la fuga de la Prisión de Alcatraz. Fuente: Momentos del Pasado.

Tras soldar varias monedas a cuchara, consiguieron excavar el hormigón de sus celdas, dañado por la humedad y el desgaste. De ese modo, lograron hacer un orificio que les sacaría de aquel pasadizo abandonado. El conducto de ventilación les llevaba a una zona sin vigilancia en el exterior. Después de cada jornada de trabajo en el plan de escape, simulaban paredes con papel maché, que tapaba los agujeros para no levantar sospechas. Con ese mismo papel, elaboraron una especie de muñecos que imitarían sus cuerpos bajo las sábanas de los colchones de la celda. Así, los guardias pensarían que dormían.

Se llevaron meses robando a los agentes un centenar de impermeables con los que construirían una especie de balsa para lanzarse al mar.

Lo consiguieron. Escaparon de la prisión y se les perdió la pista. La leyenda cuenta que murieron en el agua, pero la Inteligencia Artificial (IA) aseguró el pasado año que podrían haber llegado vivos a Brasil. Tras simulaciones de la fuga, pruebas de ADN a unos huesos encontrados en la orilla que no coincidían con los fugados y gracias a la inteligencia artificial, los investigadores lo confirmaban: los fugitivos seguían con vida.

Reconstrucción de la fuga de Alcatraz de Frank Lee Morris y los hermanos John y Clarence Anglin. Fuente: YouTube (DMAX España).

Los hechos tuvieron tal repercusión que llegó a rodarse una película en la misma prisión en 1973: La Fuga de Alcatraz, dirigida por Donald Siegel y protagonizada por Clint Eastwood.

Este último acontecimiento, junto con las pésimas condiciones de las instalaciones, llevaría a la prisión federal de máxima seguridad más importante del mundo al cierre el 21 de marzo de 1963. Desde aquella exitosa fuga, la prisión de Alcatraz comenzó a perder prestigio. Ya no era tan segura como parecía. En 1999, el nadador español David Meca, completaba la travesía entre el antiguo presidio de Alcatraz y la ciudad de San Francisco nadando con grilletes en las piernas y sin neopreno. Esto dejaba en evidencia que no era tan exageradamente difícil escapar de aquel lugar.

¿Qué pasó después del cierre?

Cinco días después del cierre, Robert Graven, un empresario adinerado de Los Ángeles, pretendió comprar la prisión, pero el procurador general de los Estados Unidos rechazó la propuesta.

La isla y sus edificios cayeron en el olvido. En 1969, los alcatraces, los anteriores ocupantes que dieron nombre al peñasco, volvieron. El grupo de indios nativos americanos volvieron a ocupar la isla escudándose en el Tratado de Fort Laramie, firmado por el Gobierno y la tribu sioux en 1868, que devolvía a sus originarios propietarios todas las tierras abandonadas. Permanecieron allí durante un año y medio.

Alcatraz es ocupada por los indígenas americanos en 1969. Fuente: Documentalium.

Desde 1972, Alcatraz forma parte de la red de parques nacionales. Este año se cumplen exactamente 58 años de su cierre. Se ha convertido en un lugar turístico que visita todo aquel que viaja a San Francisco. El que fue un lugar temerario del que todos deseaban partir es ahora un espacio ansiado por los visitantes más curiosos.

11M: el eco eterno

A tres días de las elecciones generales, España sufría el mayor atentado terrorista de su historia en 2004. El pánico se hacía con la capital tras diez explosiones en cuatro trenes de Cercanías que aún perduran en la memoria de los españoles
Uno de los trenes que sufrió las explosiones que provocaron los atentados del 11M. Fuente: Cadena SER

Madrid, 11 de marzo de 2004

7:15 am

Es jueves. Son las siete y poco de la mañana. La ciudad ha despertado bajo una niebla que invisibiliza los edificios más altos. El frío es intenso. Como cada mañana, la estación está abarrotada. Todos llevan prisa. El siguiente tren sale en pocos minutos. Los vagones casi van llenos y algunos tienen que esperar al siguiente. Cuatro trenes de cercanías acaban de pasar la estación de Alcalá de Henares.  

7:30 am

Se respira calma en cada coche del tren. Hay una mochila en el suelo; alguien debió perderla. Unos aprovechan el trayecto para dormir unos minutos más. Otros leen las noticias que abre los periódicos: los últimos actos de la campaña electoral o la victoria del Real Madrid contra el Bayern de Múnich. Casi todos viajan callados, pero es lo normal a estas horas de la mañana.

7:37 am

Algo ha roto el silencio. Un estruendo ensordece Atocha. Acaban de explotar tres bombas consecutivas en la vía 2, en el tren 17305, que tenía como destino final Chamartín. La explosión se ha originado en el último vagón, el más próximo a las escaleras mecánicas. El caos se apodera de la estación y nadie sabe qué ha pasado. La niebla se ha hecho humo y apenas se ve. La masacre ha despertado.

7:38 am

Ha vuelto a pasar. Esta vez en la estación de El Pozo del Tío Raimundo, en el barrio de Vallecas. El estallido de dos bombas más ha reventado el tren 21435, que salió de Alcalá de Henares hace apenas media hora con destino a Alcobendas.

7:39 am

El tren 21713 también ha sido destrozado. Otra carga explosiva lo ha hecho volar por los aires. La estación de Santa Eugenia sufre de nuevo el temblor.

Segundos después vuelve a estallar la tormenta. A 500 metros de la entrada de la estación de Atocha, en la calle Téllez, cuatro bombas más explotan en el tren 21431, con destino a Alcobendas.

Explosiones de los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid. Fuente: YouTube (Pilar Almendral)

Tres minutos desgarradores. Los más afortunados corrían sin destino en busca de respuesta. Otros muchos miraban desde el suelo, sin poder moverse, cómo huían a su alrededor. No había salida. El andén quedaba oculto entre el desastre. La desesperación recorría cada esquina de aquella estación. Miles de sollozos pedían un rescate a gritos. El más doloroso de los silencios alertaba de lo inevitable. Los atentados dejaron finalmente a 192 personas sin vida. Otras 1.900 fueron heridas.

No habría próxima estación. Cientos de historias a medias y miradas perdidas. Una última parada; el último viaje.

Renfe suspendió de inmediato el tráfico en todas las líneas con origen o destino a Madrid. El pueblo se entregó en cuerpo y alma. “Nadie les pidió nada y nos dieron todo lo que estuvo en su mano. Llovían mantas desde los balcones de Téllez”, contaba Juan José Carricoba, técnico de emergencias del Servicio de Asistencia Municipal de Urgencias y Rescates (SAMUR), para el diario El Mundo. La escena fue espeluznante.

Una entre mil historias

Voz Nueva ha querido hacer eco de una de las historias de los viajeros de aquellos trenes y sus familiares. Por ello, hemos contactado con un madrileño que que no ha dudado en sincerarse y relatarnos cómo vivió aquel día. Era su hermana mayor quien iba en uno de los trenes, pero ha preferido no hacerla revivir los hechos. Aunque para él también ha sido difícil hacerlo.
Explosión captada por las cámaras de seguridad de la estación de Atocha. Fuente: El País

«Yo estaba en casa tranquilamente. Por aquel entonces estudiaba. Mi hermana se había ido a trabajar. No me acuerdo de la hora exacta, pero recuerdo que era muy pronto para que ella llamara a casa. El primer tren que explotó antes de entrar a Atocha fue en el que iba mi hermana. Iba en el vagón del centro, justo en el que estaba colocada la bomba. Ella se salvó gracias a que un hombre se tiró encima suya. Se despertó escuchando la voz de alguien que gritaba: ¿Hay alguien vivo? ¡Que me responda alguien! Era un paramédico del Samur. Mi hermana levantó la mano y en ese momento la cogió de la mano para sacarla del tren. Cuando salió se dio cuenta de que la persona que estaba encima de ella no tenía ninguna extremidad. Ella tuvo mucho trauma por ese tema.

Al primero que llamó fue a mí. Me dijo: Llama a papá y a mamá que me ha pasado esto. Yo no me lo creía y puse las noticias. Hablando aún con ella explotó la segunda bomba. Se perdió totalmente la comunicación y ya no supe nada más de ella. Llamé corriendo a mi madre. No podía creérselo. Me dijo que no me moviera de casa. Aún estando en llamada una compañera de trabajo se lo confirmaba por detrás. En ese momento colgó el teléfono y debió llamar a mi padre porque él no me contestaba las llamadas.

Más tarde, me enteré de que mi padre había ido a buscar a mi madre y se fueron a Madrid lo más rápido posible. Al llegar aparcaron en mitad de la calle y mi padre fue a hablar con un policía. Le dijo que no podía entrar, pero él acabó accediendo como pudo. Se me saltan las lágrimas. Habló con un paramédico y dio la casualidad que era el mismo hombre que atendió a mi hermana, entonces le dijo a donde la habían llevado. Fueron al hospital. Fuera había unas listas con nombres de los fallecidos y de los que habían ingresado allí. Mi hermana no salía por ninguna lista. Preguntaron por ella y nadie sabía nada de ella. Fueron al punto de información y en ese momento apareció mi hermana en una camilla. Le dijeron que tenían que esperar. Al cabo de una hora pudieron verla. Llevaba un collarín y un tapón de algodón en el oído. Debido a todo esto, mi hermana tiene el tímpano del oído derecho muy fastidiado. No oye apenas. Este día supuso un trauma muy fuerte para toda mi familia«.

Hermano de una superviviente de los atentados del 11M

Estos trenes nunca llegaron a su destino. Sus cientos de pasajeros tampoco. Alguien se encargó de ello. Nadie sospechó de una mochila tirada a los pies de un asiento. Quién iba a imaginar que un trozo de tela causaría tanto dolor. Varios miembros de un grupo yihadista activaron las bombas mediante teléfonos móviles que introdujeron en dichas bolsas. En total explotaron 10 artefactos. Fue posible desactivar otras tres bombas a tiempo. Semanas después, siete de los terroristas que colocaron las bombas se inmolaron en un piso de Leganés, matando a un GEO (Grupo Especial de Operaciones).

Montaje de las bombas utilizadas en los atentados del 11M en Madrid. Fuente: El País

España se estremecía ante los hechos. El país convertía el dolor en rabia y viceversa en cuestión de minutos. Los madrileños exigían respuestas. En busca de justicia y explicaciones, se viralizó un SMS en el que se organizaba una concentración ante sedes del PP —entonces en el poder— a las 18 horas del sábado 13 de marzo. Necesitaban la verdad. Pablo Iglesias, el actual vicepresidente del Gobierno español, contó en 2014 que ese mensaje fue gestado por algunos de sus compañeros en la Facultad de Ciencias Políticas de la Complutense. Añadía que él no tuvo nada que ver.

Mensaje viral de protesta tras los atentados del 11M en Madrid. Fuente: El País (Josep Lluís Sellart)

La indignación también se hizo notar en manifestaciones y concentraciones multitudinarias por toda España. La lluvia no impidió las protestas.

Hoy se cumplen diecisiete años de aquella masacre. Aún retumba el sonido de las sirenas en Madrid. Ninguno de los allí presentes salió ileso. Ni siquiera el que no sufrió ni un rasguño. Quedaba un dolor más intenso. Algunos aún lidian con el eco de las explosiones. Todavía muchos viven en un constante once de marzo, sufriendo el acoso de los recuerdos en sus memorias. Recuerdos que nunca debieron aparecer en el andén de sus vidas. El eco eterno de tres minutos de crueldad desmedida.

En homenaje a todas las víctimas y supervivientes de los atentados del 11M

Operación SACO llena las calles de Sevilla de abrigos para los más desfavorecidos

Operación SACO, una asociación nacida para ayudar a las personas sin techo, lanzaba el pasado viernes su última campaña: “Abrigando corazones”. Los puentes sevillanos de Triana y de San Telmo, y sus alrededores, quedaron repletos de ropa de abrigo con el fin de que fuera recogida por los más necesitados

Operación SACO es una asociación sin ánimo de lucro que trata de cubrir, de manera puntual, las necesidades básicas de personas sin recursos en situación de emergencia y que no disponen de ningún tipo de ayuda. Así, les facilitan direcciones y contactos de Servicios Sociales, Comedores Sociales, Albergues, Asociaciones y ONGs específicas que puedan proporcionarles una ayuda estable según cada situación. En el perfil de sus redes sociales se presentan del siguiente modo: “Nuestra prioridad son las personas que viven en la calle y que no cuentan con ningún tipo de ayuda”.

Logotipo de la asociación Operación SACO. Fuente: Facebook

Su última campaña fue lanzada el pasado 12 de febrero. Lleva por nombre “Abrigando corazones”. La organización señala que se realiza con una doble finalidad: por un lado, ofrecer ropa de abrigo a las personas sin hogar y por otro lado, llamar la atención y reivindicar, ante la opinión pública en general, a estas personas, que consideran “invisibles para la sociedad”. La idea era colocar abrigos abrazados a los árboles y en lugares que llamasen la atención sobre todo en zonas de paso frecuentes de los viandantes de Sevilla.

De este modo, creaban un evento donde citaban a todo aquel que lo deseara en Plaza de Cuba la tarde del pasado viernes. Se organizaron en grupos de cuatro personas que debían llevar guantes y mascarilla, al igual que cumplir las medidas de distanciamiento. La salida sería a las 18.30 horas, dándose ésta por finalizada a las 21.30 para respetar el toque de queda.

Los abrigos fueron donados por voluntarios de la asociación, que recopilaban ropa de sus familiares y amigos. Pasados dos días del viernes, la organización recogería de la vía pública toda aquella ropa sobrante. Tras su recogida, las prendas serían lavadas para poder sacarlas de nuevo en la próxima salida.

Arriba a la izquierda, un integrante de la asociación junto a prendas de abrigo preparándose para la salida. Abajo de esta, un voluntario coloca abrigos en un árbol. A la derecha, el cartel difundido para promocionar la salida del pasado viernes. Fuente: Facebook.

La asociación nace de la mano de un grupo de amigos de Tomares, Guillena, Palomares y Sevilla. Unidos por su pasión al senderismo y la montaña, decidían en 2019 comenzar la ruta más solidaria de sus vidas. Empezaron siendo 8 componentes y hoy son más de 30 las personas comprometidas con la causa. Así, realizan salidas periódicas para visitar a las personas sin hogar que duermen en las calles de Sevilla.

“Nuestra prioridad son las personas que viven en la calle y que no cuentan con ningún tipo de ayuda”

Operación SACO

Su primera salida tuvo lugar en diciembre de 2019, en el que una ola de frío empeoraba la situación de las personas sin hogar. Repartieron sacos de dormir, mantas, un caldo caliente y algo de comida, pero sobre todo, resaltan, un poco de compañía a estas personas. Esta primera quedada recibió el nombre de “Operación SACO”. Tras el éxito de esta, decidieron otorgar dicho nombre a la asociación.

A la izquierda, un voluntario de Operación SACO entrega un saco de dormir a una persona sin hogar. Fuente: Facebook. A la derecha, voluntariado de la asociación el pasado enero en otra de sus salidas. Fuente: Facebook

Sevillanos unidos por una lucha diaria contra las desigualdades. Reivindicar y ayudar a todos aquellos desafortunados que no habitan bajo un techo son sus mayores objetivos. Para ello, invitan a la lucha a todo aquel que lo desee. La necesidad de cambio les impulsa cada día a seguir creciendo, ayudando y comprometiéndose.

Mario Garrido, de la Comparsa de la Cantera: «El Carnaval es mi droga»

2021 trae el silencio al Falla. La Tacita de Plata no es la misma sin papelillos por sus aceras. Cádiz se queda sin su gran fiesta por primera vez desde 1948. Pero Voz Nueva no concibe un febrero sin Carnaval. Por ello, hoy viaja hasta estas líneas un gaditano que con tan solo diez años se sumergía en el mundo del Carnaval gaditano. Mario Garrido, componente de la comparsa de la cantera, trae a Voz Nueva la más pura esencia carnavalesca.

Mario (21 años, Cádiz) vive en el barrio de La Viña, el epicentro del Carnaval. Actualmente, oposita para acceder al Cuerpo Nacional de Policía (CNP). El Carnaval es su pasión más preciada. Apunta sobre este que “es una forma de vida, pero no un trabajo. Muchos lo confunden”. En 2013, tuvo la suerte de ser pregonero del Carnaval Infantil. Siente especial admiración por Martínez Ares y sus letras, aunque reconoce que no puede dejar atrás otras muchas, como las de Antonio Martín o Juan Carlos Aragón. Este iba a ser el tercer año que iba a concursar junto a su comparsa en la modalidad de adultos del COAC, pero la situación se lo impide. La nueva comparsa, Los okupas de la luna, tendrá que esperar.

Mario Garrido sobre las tablas del Gran Teatro Falla. La ciudad de Dios (2020). Fuente: Instagram (mariogarrido04)
¿Cómo fueron tus inicios en el mundo del Carnaval?

Mi madre desde chico siempre me ha cantado coplas. Recuerdo que una vez me dijo: “Mario, ¿a ti no te gustaría salir en Carnaval?” Yo lo veía como algo muy difícil y creí que no me iban a admitir. Tenía diez años. Mi padre tenía un amigo que hacía comparsas infantiles. Habló con él y fui a hacer una prueba. Canté un pasodoble y me encantó la experiencia. En 2010 salí en mi primera comparsa. Era muy futbolero y tuve que elegir entre fútbol o comparsa porque cuando tenía ensayo no me convocaban. Sin duda elegí Carnaval. Y aquí estoy, no me he equivocado para nada.

¿Qué recuerdas de los primeros años?

Cuento una anécdota que se me viene a la cabeza. Siempre he sido muy vergonzoso. Cuando era pequeño, en la comparsa me decía mi autor: “Te tienes que mover. No vale solo con cantar. También la expresión es muy importante”. De chico era muy lacio, como se dice aquí. Hasta que hablaron seriamente conmigo. Un día pegué un cambio brutal. Pasé de estar casi detrás del bombo porque no me movía a estar en primera fila. Aprendí a abrirme y a seguir los pasos para moverme. En una comparsa hay que moverse con elegancia. A mí me gusta mucho trabajar el movimiento. Su pasito adelante, cambiando de pie, abrir mucho los brazos…

¿Cómo nace la famosa Comparsa de la Cantera?

Los años de Juveniles, cuando salimos con Las batallitas del Rey Sebastián (2017) o ¡De aquí nos despedimos! (2018), formamos una piña. Cuando llegó el momento, todos dijimos: Quillo, tenemos que salir en adultos”. Desde que empecé, Juanillo (el director) y yo no nos hemos separado. Fue una decisión unánime. Sabíamos que era una situación difícil por el nivel que hay en la modalidad, pero teníamos claro que debíamos seguir. Y esa unión es la que nos llevó a crear lo que es hoy la Comparsa de la Cantera.

Integrantes de la Comparsa de la Cantera. A la izquierda, La ciudad de Dios (2020). Fuente: Guitarras del Carnaval de Cádiz. A la derecha, Los niños sin nombre (2019). Fuente: Diario de Cádiz.

Con Los niños sin nombre (2019) os quedasteis a las puertas de la final del COAC y con La ciudad de Dios (2020) lo mismo. ¿Cómo te tomaste quedar en ambas ocasiones en semifinales a pesar del éxito que tuvisteis?

Para nosotros esto fue una sorpresa. Ha sido una sorpresa quedar semifinalistas los dos años. Tenía claro que nuestro rival en 2020 fuimos nosotros mismos: la comparsa de Los niños sin nombre. A la gente le gustó tanto que piensas que al público no le vas a llegar igual que el año anterior. Pero en seguida vimos esa aceptación por parte del público y el puesto en el que quedamos es para estar orgullosos. Estamos contentos no, lo siguiente.

De todo lo que habéis cantado en el Falla en la modalidad de adultos, ¿con qué te quedas?

Esa pregunta es muy difícil (ríe). Pienso que hay muchas letras que son representativas. Tienen un mensaje de vida. A mí, especialmente me gustan mucho las últimas cuartetas que hacen mis autores. El pasodoble que dedicamos a la cantera fue uno de los más bonitos que he cantado. Ese ha sido con el que más me he emocionado. El pasodoble del piropo también fue muy bonito cantarlo. Llegó muy lejos y se hizo viral. Estamos muy orgullosos de haber hecho esa defensa a la mujer. Otro que fue increíble fue el de Andalucía.

Todos los pasodobles de Los niños sin nombre (2019). Fuente: El Carnavalero (YouTube)

Otra vivencia que fue muy bonita y muy especial para todos fue lo que hicimos con Vanesa Martín. La productora llamó al Tomate y le pidió que versionáramos un bolero de ella a compás de Carnaval. Nos lo contaron y no nos lo creíamos. Nos mirábamos y con cara de extraño decíamos: “¿Vanesa Martín? ¿Qué me estás contando?”. Además de una buena persona es una artistaza. Disfrutamos muchísimo con ella y su equipo. Nos trataron de maravilla.

Vanesa Martín interpreta La vez primera con Los niños sin nombre en el Gran Teatro Falla (2019). Fuente: YouTube
Los autores de vuestra comparsa (Tomate y Piru) desvelaban en una entrevista que habéis estado ensayando y pretendéis presentar lo nuevo en cuanto la pandemia dé un respiro. ¿Podrías adelantar algo a Voz Nueva?

Hemos tenido la suerte de poder ensayar respetando las restricciones y las medidas que ha habido. Tenemos el proyecto de Comparsa y ya hay muchas cositas metidas. Lo que falta ahora es planificar y matizarlo todo. Pero estamos hablando de un proyecto a largo plazo porque ya es imposible ensayar. Lo primero es la salud y eso lo tenemos clarísimo. Tenemos la idea. Pero más que la idea tenemos ganas. Creo que es algo muy bonita y personalmente me gusta mucho. Nosotros estamos deseando presentarla. Se llama Los okupas de la luna. Y ya no puedo contar más (ríe).

La agrupación presenta el nombre de la nueva comparsa en sus redes sociales. Fuente: Instagram (los_delacantera)
¿Qué sensaciones tenéis en este febrero tan diferente?

Mira, yo no soy fumador ni nada, pero para mí el Carnaval es como esa adicción al tabaco. Como cuando te falta el cigarro y el fumador lo necesita para saciarse. Pues yo creo que me siento igual. El Carnaval es mi droga. Tengo una adicción increíble. Este año notas un vacío. Ya no solo no disfrutas del concurso, sino de la calle. Ese ambiente tan cálido, con la gente de fuera que viene a apoyarte y a escucharte. Es tremendo todo. Es una situación que voy a echar muchísimo de menos. Incluso los ensayos se echan en falta.

«Me gusta mucho trabajar el movimiento. Su pasito adelante, cambiando de pie, abrir mucho los brazos…»

Mario Garrido
¿Cómo definirías al Carnaval?

El Carnaval es algo que puede llegar muy lejos. Es una forma de vida. Pero siempre lo aclaro: es una forma de vida, pero no un trabajo. No lo confundamos. Es una forma de vivir, pero no de ganarse la vida. Carnaval aquí es todo el año. No tiene límites. La trayectoria desde que empecé en 2010 hasta hoy ha sido preciosa. No cambio ningún año. Es lo mejor que he hecho: meterme en el mundo del Carnaval.

¿Cuándo piensas que volverá el Carnaval de siempre?

Sinceramente, pienso que la auténtica normalidad llegará en 2023. Después de este parón, creo que el Carnaval va a ser mejor todavía porque echarlo de menos va a servirle a la gente para vivirlo con menos veneno y con más ganas del Carnaval de toda la vida. Al carnavalero se le van las ganas por la boca y lo dice todo cantando. Por eso creo que lo vamos a cantar todo con más rabia y vamos a disfrutar el triple. Un año sin vivirlo en pleno apogeo… (resopla) el año que lo vivamos tiene que ser multiplicado por dos.

Los 3 intentos de asesinato a Franco

El franquismo ahogaba a la inmensa mayoría de la España del siglo XX. Octavio Alberola, anarquista, tenía un objetivo claro: matar a Franco. Lo intentó hasta tres veces, pero la suerte del dictador frustraba cada uno de los planes ideados por el grupo de anarquistas del que formaba parte

Han pasado exactamente 46 años de su muerte y aún se sigue hablando de él. Francisco Franco Bahamonde se hacía con el poder absoluto de España el 1 de octubre de 1939 tras ser proclamado “Jefe del Estado”. Pero este nunca se conformó con ser un simple dictador militar. La represión fue su principal arma, aunque no la única. Los historiadores cifran en 150.000 las víctimas mortales durante el franquismo.

Arriba a la derecha, la bandera franquista. Fuente: Wikipedia. Abajo, Francisco Franco saluda. Fuente: diariolibre.com. A la derecha, Francisco Franco al inicio de su mandato. Fuente: The New York Times

El que se hacía llamar “Caudillo de España” promovía gritos que los españoles no olvidan: ¡Viva España Única! ¡Viva España Grande! ¡Viva España Libre! Una España ¿libre? La historiografía demuestra lo contrario. La censura reinaba esta etapa en nuestro país. Llegó incluso a censurarse los temas de los Rolling Stones o de David Bowie, entre otros. Un ataque, sin duda, a la libertad del pueblo español. Algo paradójico basándonos en los datos anteriores, donde se señala que Franco ponía de manifiesto una defensa a la libertad.

Discurso en color de la victoria de Francisco Franco en 1939. Fuente: YouTube (MegaGabi45)

En definitiva, la represión franquista fue de brutal magnitud. Se dio, según el profesor y analista político Víctor Arrogante, una represión educativa, religiosa, lingüística, cultural… y así una larga lista que podría abarcar hasta el final de estas líneas. El incumplimiento de las numerosas prohibiciones tenía como consecuencia penas de cárcel, sanciones y multas, así como violencia física en la primera fase represiva del Régimen.

Los historiadores cifran en 150.000 las víctimas mortales durante el franquismo

Muchos no aguantaban más. La continua presión les pudo y la desesperación les llevaba a idear planes con el fin de acabar con la dictadura franquista. Octavio Alberola, anarquista, afirmaba para La Sexta Columna: “Se pensaba que eliminando a Franco podía comenzar un proceso de transición a la democracia».

Fuente: kaosenlare.net

Octavio Alberola

Octavio Alberola Suriñach es un anarcosindicalista y luchador antifranquista español. Nació en Alayor (Menorca), en 1928. Su familia era anarquista. Sus padres fueron afiliados a la CNT (Confederación Nacional de Trabajo española). Su familia fue exiliada, por lo que se vio obligada a viajar a México en 1939.

Estudió Ingeniería Civil y Física teórica en la Universidad Nacional Autónoma de México. Allí contactó con las Juventudes Libertarias (organización anarquista creada en Madrid durante la Segunda República Española) y la CNT.

A inicios de 1962, se integró como representante de las Juventudes Libertarias en el grupo Defensa Interior (DI) creado por la Comisión de Defensa del Movimiento Libertario Español. Esto lo obligó a abandonar México y volver a España. DI llevaba a cabo “acciones de hostigamiento” contra el gobierno franquista. En este dio Octavio sus primeros pasos en su lucha antifranquista. También participó en el Grupo Primero de Mayo, que fue el continuador de la lucha de DI.

Fuente: Wikipedia / alasbarricadas.org

Octavio vive actualmente en Perpiñán, una ciudad francesa fronteriza con España. Tiene 93 años, viviendo muchos de estos en la clandestinidad. Antes de llegar a España ya luchó contra otras dictaduras como la de Batista en la Cuba de los años cincuenta.

Sumergido en la lucha antifranquista con el deseo de acabar con el régimen, Octavio viajó desde México hasta España en noviembre de 1957. Un premio que ganó en la televisión mexicana le aportó el dinero necesario. Viajó gracias a una documentación falsa y a su amistad con la secretaria del director de un periódico mexicano, que le facilitó poder estar cuatro meses en Europa haciendo reportajes para el mismo.

Octavio Alberola. Fuente: cgtvalencia.org

Su principal objetivo en España era firme: matar a Franco. Para ello, Octavio ideó hasta tres planes junto al comando anarquista Defensa Interior, pero ninguno salió como esperaban. El comando se hacía llamar el Submarino en clave. Entre ellos, llamaban a Franco “el inmortal”, pues les resultaba imposible acabar con su vida.

Intento 1: 1957

Santillana del mar, Cantabria. El dictador frecuentaba la zona para ir a pescar salmones, una de sus aficiones. Cada fin de semana aprovechaba para dedicar tiempo a la pesca o la caza, pues, según él, amaba a los animales y a todo lo relacionado con la naturaleza. Así, acudía al río Ebro, entre otros, rodeado de amigos o familiares.

Franco de pesca. Fragmento de un documental publicado por rtve. Fuente: YouTube/ rtve

Se hospedaba en el parador del pueblo cántabro. Este fue el sitio elegido para acabar con la vida del dictador. “Me enseñaron incluso la habitación en la que dormía”, contaba Octavio en una entrevista para La Sexta Columna. Su idea era esconder un explosivo en el techo de aquel cuarto silenciosamente. “Había que poner el explosivo con anterioridad a que Franco llegara allí y poder hacerlo detonar, buscar la manera de estar cerca”, seguía explicando.

Octavio Alberola muestra el parador de Santillana del Mar. Fotografía extraída de un reportaje de La Sexta Columna. Fuente: La Sexta Columna

Todo parecía ir bien, hasta que Alberola y los suyos descubrieron lo que les haría abortar el plan: Santillana del Mar era un fortín. Esto significaba que la probabilidad de que aquello saliera bien era muy baja. Se trataba de una construcción militar para resistir ataques enemigos. Todo se quedó en lo dicho: un intento fallido.

Intento 2: agosto de 1962

Alberola y el Submarino no pensaban quedarse de brazos cruzados tras anular aquel plan de 1957. Esta vez serían más precisos.

San Sebastián, País Vasco. Allí se ubica el Palacio de Ayete, el que fue la residencia de verano de Franco y su familia desde 1940 hasta su muerte.

Palacio de Ayete en la actualidad. Fuente: Pinterest

Elegir San Sebastián no fue una simple casualidad. El grupo contaba con infraestructura, arma y explosivos en Francia, pegada al País Vasco. A esto se le suma el apoyo que les brindó la recién formada ETA. El fundador de esta, Yulen Madariaga, les llevó 20 kilos de explosivos a San Sebastián, según cuenta Luis Reyes en Voz Pópuli.

El comando enterró más tarde los explosivos en un huerto situado a unos 100 metros del palacio. «Se metió el explosivo en una parte de la carretera en la que no había casas cercanas», contaba Octavio Alberola a La Sexta Columna. Con esto pretendían evitar que hubiera víctimas inocentes. Su intención era hacerlos explotar cuando Franco estuviera entrando a su residencia. Las pilas contaban con una duración de siete días.

Francisco Franco abandona el Palacio de Ayete. Fuente: ABC

«El problema es que Franco no llegó y las pilas se acabaron. Nadie sabía cuándo llegaba. Y por el peligro que representaba dejarlas allí, decidimos hacerlas explotar», reconocía Alberola. Lo cierto es que la policía detectó algo extraño en la zona y advirtió al dictador de no acercarse por allí.

Franco llegó al día siguiente a Donostia. Se pensó que ETA era la responsable de aquella bomba.

Intento 3: mayo de 1964

Madrid. El Santiago Bernabéu cobraba especial vida aquel miércoles. La Selección Española jugaba la final de la Copa de Europa contra la Unión Soviética. Una cita más que oportuna para presenciar a los españoles desprevenidos. El anarquista Fernando Carballo, según contaba Octavio, pudo ver dónde se quedó el coche y la comitiva de Franco.  

España vence a la Unión Soviética en la final
dela Copa de Europa de 1964.
Fuente: footballcitizens.com

Octavio fue quien consiguió los explosivos con la intención de hacer volar por los aires al dictador. Se los entregó al anarquista Stuart Christie quien, junto con Carballo, debía llevarlos de Francia a Madrid. Pero, al llegar a la capital española, ambos fueron detenidos. De nuevo otro proyecto frustrado. Claro que, tras la detención, como era habitual en el régimen, ambos sufrieron torturas en los sótanos de la Dirección General de Seguridad.

El Submarino se convencía cada vez más de que Franco era “inmortal”. Por más que lo intentaban, sus intentos de asesinato fracasaban una y otra vez. No obstante, no fueron los únicos que hicieron todo por posible por acabar con la vida de “el Generalísimo”. La historia habla por sí sola: todo se quedó en intenciones y deseos para el bando antifranquista. 

En noviembre de 1975 fallecía Franco, desatando un intenso alboroto por todo el país. Años más tarde, en 1981, Octavio Alberola y el resto de integrantes de Defensa Interior, ya disuelta por aquella época, fueron sometidos a un juicio final del que salieron absueltos por falta de pruebas. Hoy, Alberola recoge sus memorias en un libro que escribió hace unos años Agustín Comotto: El peso de las estrellas: vida del anarquista Octavio Alberola. Octavio ha escrito además un total de siete libros donde expone sus pensamientos e ideas. Las mismas que lo han llevado en más de una ocasión a entrar en prisión. Pero si hay algo que caracteriza a Alberola es sin duda su lucha incansable.

El declive del catolicismo en España

La secularización española ha sido de las más veloces en comparación con otros países. Las encuestas anuales evidencian el descenso de creyentes. Aún así, la religión sigue estando presente silenciosamente en cada ámbito de nuestra vida: en una España declarada aconfesional a través de su última Constitución (1978)

España ha estado fuertemente vinculada al catolicismo a lo largo de la historia. La religión católica sigue teniendo gran influencia en la sociedad y cultura del país, aunque cada vez de un modo menos incentivado. Las generaciones más jóvenes se desarraigan en su gran mayoría de las costumbres o creencias religiosas.

Un reciente estudio del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) demuestra que el catolicismo llega a perder cada año más de un cuarto de millón de creyentes. Las estadísticas del pasado 2020 muestran que un 34% de la población española se considera atea y no creyente. Cada vez son menos los seguidores de esa creencia. El abandono de prácticas como casarse, bautizar a niños o ir a misa lo evidencia. En la última década la religión ha perdido un 14,3% de sus seguidores. Quienes se consideraban católicos han pasado en diez años de ser un 76,4% a ser un 62,1%.

Comparación de los resultados en las encuestas sobre religión de la última década. Fuente: CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas)

La desafección religiosa viene de la mano de la desconfianza o la frustración. La pandemia por coronavirus ha contribuido indudablemente a este descenso de creyentes. La Universidad de Zaragoza realizaba en mayo de 2020 una encuesta. De sus resultados se obtuvieron, entre otras, conclusiones relacionadas con la religión. Un 19,7% de los encuestados confesaba su desconfianza en la religión. La fe en esta ya no era ningún refugio. La espera y falta de respuesta les indignaba causando un distanciamiento con sus creencias.

¿Por qué?

Los expertos no tienen una respuesta clara ante todo esto. Afirman que la rápida secularización de la sociedad española se debe a que el proceso comenzó más tarde que en otros países europeos. Las estadísticas muestran que se ha dado en un periodo de 20 años. No es mucho si es comparado con otras naciones. El sociólogo vasco Javier Elzo aseguraba para el diario La Vanguardia que el período de secularización tiene que ver con la etapa de la dictadura franquista. En esta, el catolicismo era la religión oficial del Estado. Con ella se impedía cualquier pensamiento crítico sobre creencias y se obligaba a ser practicante. Esto explica en parte la reacción de los españoles tras el final del franquismo.

Una misa cualquiera en una iglesia de Tárrega (Lérida) en la etapa franquista. Fuente: todocoleccion.net

Otro de los motivos que exponía Javier Elzo para explicar la descristianización es el papel que la iglesia daba a la mujer. La aparición de los anticonceptivos fue crucial. Mediante un comunicado la iglesia mostraba su total oposición a estos, por lo que se produjo un significante alejamiento de las mujeres. “La madre actúa como el principal transmisor de las creencias y la religión”, explicaba Elzo. Esto significa que hubo consecuencias más allá.

Otros expertos justifican la pérdida de fe en la religión con los numerosos avances científicos surgidos en Occidente.

Estereotipos

Javier Elzo señala: “en España se identifica religión con derecha o extrema derecha, con antiguo, con viejo, con imposición y uniformidad”. Este tópico conlleva pensar que es extraña la existencia de un seguidor de la religión católica que tenga pensamientos de ideología de izquierdas. Todo esto ha sido fruto de los estereotipos sociales y el asociamiento de ciertas apariencias físicas o formas de vestir a concretas ideologías políticas. Es cierto que la principal representante de la religión católica —la iglesia— sí que se identifica con pensamientos de la derecha política. Esto recae sobre sus seguidores, condicionándolos de alguna manera a perseguir tal ideología. Sin embargo, los teólogos niegan que el cristianismo se asocie a estos pensamientos e, incluso, convencen de que lo normal sería enmarcarse en la ideología contraria.

Ilustración. Fuente: El País (Máximo)

Por ello, los creyentes más fieles pretenden desbancar a la que, según ellos, ensucia sus creencias: la iglesia. Estos se conocen como protestantes católicos, pues son antiguos miembros de la iglesia católica que se separaron de la misma por cuestionar ciertas enseñanzas, sectores o actuaciones que se llevaban a cabo. Las primeras apariciones de estas protestas se dieron en el siglo XVI.

Bandera utilizada por los protestantes alemanes. Fuente: Amazon
Fuente: Archivio Giovannetti / Effigie / Gtres

MARTIN LUTERO

El primer protestante católico de la historia fue Martín Lutero, un monje católico agustino alemán. Fue el impulsor de la llamada Reforma Protestante, la cual surgió en el siglo XVI en Alemania. Con esta se pretendía alcanzar un cambio profundo en la Iglesia católica. Sus seguidores fueron llamados protestantes o luteranos. La nueva corriente se difundió por todo el mundo. Llegó a España poco después de su aparición, pero no arraigó debido a la persecución a la que fueron sometidos los luteranos por la Inquisición española.

¿Una procesión republicana?

La Parroquia de Nuestra Señora del Pilar de Santa Cruz de Tenerife se encargó de destruir los tópicos que situaban a la iglesia en el pensamiento político de derechas. El Viernes Santo de la Semana Santa de 1805, recorría las calles por primera vez en la historia la procesión de la que llevó primeramente por nombre Nuestra Señora de las Angustias. Se convertía en 1931 en La Republicana, debido al contexto político de aquel entonces. Es la única virgen republicana que existe.

La Segunda República Española proclamada en 1931 transmitía en el artículo 27 de su Carta Magna (Constitución de 1931) lo siguiente: «Todas las confesiones podrán ejercer sus cultos privadamente. Las manifestaciones públicas del culto habrán de ser, en cada caso, autorizadas por el Gobierno”. Se prohibían así las tradicionales procesiones de Semana Santa. Pero La Republicana era especial precisamente por eso: fue la única que salió en procesión a pesar de estar prohibido.

Procesión de La Virgen Republicana. Fuente: Diario de Avisos

La después llamada procesión republicana era aún más aclamada por los vecinos canarios. La procesión, durante la República, hacía tres paradas para que la Banda Municipal interpretara una versión procesionaria de Adiós a la vida de la ópera Tosca de Giacomo Puccini. Las paradas se hacían en sitios significativos, como podía ser un café donde un grupo de intelectuales de tendencia republicana tenían una tertulia.

Desde entonces, cada año, La Virgen Republicana sale de la iglesia del Pilar a las 12 de la mañana. Es considerada la obra de mayor categoría escultórica de la parroquia y una de las mejores tallas de arte religioso de la capital.

La procesión sale de la parroquia y una mujer canta el Adiós a la vida. Fuente: YouTube (La Cuesta TV)
¿Religión obligatoria en la enseñanza?

En los últimos meses han abierto de nuevo el debate en el país: ¿debe ser la religión una materia a aprender? La aprobación de la Ley Orgánica de Modificación de la LOE (LOMLOE) el pasado diciembre incentivó la polémica. Tras la instauración de la Ley Celaá, la asignatura de Religión en España será de oferta obligatoria para los centros, pero voluntaria para los alumnos. Sólo la cursará el que lo desee. La asignatura ya no será materia específica ni contará para la media. La actual ministra de educación, Isabel Celaá, se niega además a implantar una asignatura alternativa que proporcione formación religiosa. La iglesia católica española se ha tomado esto como un ataque a su religión.

Componentes de la Iglesia se muestran indignados por la ley Celaá. Fuente: YouTube (Diario Público)

La mayor parte de los centros educativos españoles pertenecen a esta iglesia. La presencia de la religión católica en los colegios de nuestro país se debe a los Acuerdos entre la Santa Sede y el Estado, los cuales fueron firmados en 1979.

El diario Público publicaba un par de años atrás una gráfica que demostraba una vez más la disminución de creyentes en nuestro país. La gráfica plasmaba el porcentaje de alumnos matriculados en la asignatura a lo largo de los cursos. El descenso es claro. Los alumnos mostraban cada vez menos interés por la asignatura.

Caída del porcentaje de alumnos que han cursado religión a lo largo de los años. Fuente: Público / Conferencia Episcopal
Festividades

De los 14 festivos nacionales que celebra nuestro país, más de la mitad son religiosos. A pesar de que cada vez se cree menos, estos se celebran con las mismas o, incluso, con más ganas que nunca. La festividad más importante la acabamos de dejar atrás. La pasada Navidad ha sido la más atípica de la historia, pero ha quedado demostrado que incluso ni por una pandemia mundial se dejaría de celebrar. Es concebida como algo sagrado e incuestionable.

Viñeta crítica. Fuente: Pinterest

Los acuerdos del Estado español con la Santa Sede de 1979 tienen mucho que ver con que se sigan celebrando estas festividades católicas. A través de estos acuerdos se reformó el Concordato de 1953 —firmado por el Gobierno franquista— para adecuarlo a la proclamación de la aconfesionalidad del Estado en la Constitución española de 1978. La nueva Constitución democrática garantizaba la libertad religiosa y de culto. No obstante, es evidente que en España adquiere un mayor valor el catolicismo con respecto a otras religiones.

Portada de La Vanguardia de 1953 en la que se informa del acuerdo entre la Santa Sede y el Estado español. Fuente: nuevatribuna.es

Resulta algo irónico cómo —según el barómetro del CIS expuesto al inicio— el 34% de la población se consideraba en 2020 atea y no creyente, pero sigue celebrando cada festividad año tras año. La falta de coherencia entre las creencias y las actuaciones es bastante usual entre la sociedad actual. Estos días se celebran por tradición y no por el verdadero significado que estos presentan.

Más de la mitad de los festivos españoles son religiosos

En efecto, la Iglesia católica atraviesa una intensa crisis en España. Una encuesta realizada en 65 países y desarrollada por la firma WIN/Gallup International, colocaba a nuestro país en el puesto 16 de los Estados menos religiosos del mundo. La declaración de un estado aconfesional en la Constitución de 1978 liberó a cientos de españoles. Ya no queda nada de la España católica que impuso Franco por decreto. Más de la mitad de la población española actual es, más que católica, seguidora de tradiciones.

“Sáquenme de aquí por favor”: la historia de un periodista que murió por COVID y escribió su último relato desde el hospital

Augusto Itúrburu ingresaba el pasado marzo en un hospital ecuatoriano por una simple tos causante de un positivo en COVID que le arrebató la vida un mes después
Augusto Itúrburu. Fuente: diario El Telégrafo

Latinoamérica era arrasada con especial fuerza por la primera ola de la covid-19 arrastrando la vida de miles de personas. Guayaquil, Ecuador, fue la primera ciudad afectada. En el primer mes y medio de la pandemia en Guayas, provincia donde se ubica Guayaquil, murieron 16.000 personas. Allí residía Augusto Itúrburu, un periodista cuya muerte estuvo envuelta en cierta polémica el pasado abril.

La crítica situación en Guayaquil en la primera ola de la pandemia. Familias conviven con los cadáveres de sus parientes. Fuente: YouTube: El Mundo

Augusto trabajaba desde 2013 en el diario ecuatoriano El Telégrafo. Sus trabajos en relación con el deporte le hacían destacar entre la redacción por su afición al mismo. Años más tarde aceptó formar parte del Comité de Empresas del diario por su gran profesionalidad.

Habían pasado pocas semanas del fallecimiento de su madre por cáncer de estómago. Augusto comenzó a sentir malestar a principios de marzo. Sus compañeros de trabajo recuerdan: «Él bromeaba, tosía y decía ‘ojalá que no sea coronavirus’”. Acudió finalmente al hospital, donde simplemente le recetaron unos antibióticos que no resultaron ser muy efectivos. Una semana después regresaba al centro hospitalario, en el que a pesar de presentar claros síntomas de ser portador del virus, no se le realizó ninguna prueba. Diez días más tarde se la realizaban, obteniendo en esta ser positivo como era de esperar. Fue ingresado en el Hospital Los Ceibos el 23 de marzo por dificultades respiratorias. Era tarde para frenar el virus. Falleció el 15 de abril de 2020 a la temprana edad de 40 años.

Augusto Itúrburu. Fuente: El Universo

El 29 de febrero, el periodista acudía a una conferencia de prensa en la cual componentes del gobierno nacional anunciaban el primer caso de coronavirus en Ecuador. La vida parecía avisarle. Él no trabajaba para la sección de salud, pero aquel día le tocó hacer guardia. En el acto no hizo ninguna pregunta. Mostraba cierta indiferencia en el tema. Sus allegados cuentan que en la intimidad se burlaba del virus quitándole importancia. Ese virus que meses después acabaría con su vida.

El diario El Telégrafo informa de la muerte de Itúrburu. Fuente: Instagram

El día de su ingreso, Augusto dejó sus objetos personales en una bolsa roja. Sus pertenencias serían entregadas a sus familiares (o al menos eso le transmitían). El personal del hospital le permitió quedarse con su móvil. Esto era inusual, pues la mayoría de pacientes que ingresaban por covid-19 no tenían ningún tipo de comunicación con el exterior.

Su teléfono fue su fiel compañero en aquella soledad. En él se desahogaba y hablaba con sus familiares. A través de este escribió el que sería su último relato. Augusto enviaba sus desahogos al que fue además de su amigo, su antiguo editor. El último mensaje que este recibió decía: “Esto agota el cuerpo”. Él ya intuía que no saldría con vida de aquella habitación. Cuando su amigo le dice que se recuperará, Augusto responde: «Lo dudo». Su novia también recibía frecuentes mensajes. “Sáquenme de aquí por favor”, le escribía.  

El 27 de marzo Augusto fue entubado. El personal sanitario le retiró el móvil para que dejara de pensar en el exterior.

La polémica llegaría tras su muerte. Su hermano, Nelson Itúrburu, contaba a los medios que las pertenencias de aquella bolsa roja nunca aparecieron. “Yo estaba en la morgue cuando mi papá me llama, y me dice que han sacado la plata de la cuenta del banco, que la tarjeta (que tenía Augusto cuando ingresó al hospital) estaba activa y que esa mañana habían sacado la plata”, contaba. Decidieron denunciar, abriéndose así una investigación.

Comunicado oficial del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social ante la denuncia de los familiares de Itúrburu. Fuente: Twitter (@lahistoriaec)

Este no fue el único robo que se ocasionó en este hospital. La gran cobertura mediática de esta noticia dio el impulso necesario a otros ciudadanos afectados para denunciar.

La historia de Augusto Itúrburu no es más que un reflejo de la tragedia que supone esta pandemia para miles de familias. El horror de la desesperación se hacía notar en cada rincón de aquel hospital. Augusto lo garantizaba desde su móvil. Un móvil mediante el que ha sido posible conocer cada pensamiento de un afectado. Pensamientos comunes alrededor del mundo sin importar raza, género o edad.

Navidad 2020: sillas vacías y mesas desiertas

El impacto económico y emocional causado por la devastadora pandemia se ha visto acentuado en miles de hogares españoles con la llegada de la Navidad

Llega diciembre y con él las míticas fiestas navideñas. Pero todo ha cambiado. Es el diciembre más frío de los últimos años. Se abren paso las navidades más atípicas jamás vividas. Muchos ya no están. Las sillas están vacías y en la mesa falta vajilla. Un huracán arrasa desde marzo y es imparable. Este 2020 los villancicos suenan a triste.

El Informe Europeo de Pagos de Consumidores, sobre el impacto de la covid-19, ubicaba a España entre los cinco países europeos con mayor impacto en el mercado laboral. Los resultados aseguraban que un 47% de los españoles ha visto afectado su empleo. Casi la mitad de un país en la cuerda floja. Un 16% de estos se ha visto obligado a aceptar voluntariamente una reducción de sueldo a cambio de mantener su puesto de trabajo. Otros muchos lo han perdido, llevándose consigo la esperanza y los ánimos.

Según Oxfam Intermón, ONG de cooperación para el desarrollo, más de 1,1 millones de españoles entrarán en las listas de pobreza relativa al cierre de este año. Se encontrarán en esa condición un total de 12 millones de residentes, que viene a ser un 26% de la población. El impacto de la pandemia ha sido brutal en este ámbito. En España hacía décadas que no se alcanzaban estos datos.

Fuente: periódico El País

Nuestro país tampoco se queda atrás en la lista de fallecimientos. Una gráfica realizada por RTVE junto a la Universidad de John Hopkins y el Banco Mundial, mostraba a España como el cuarto país del mundo con más muertos con coronavirus por número de habitantes. Acoge el mes con el dato de 48.013, 389 fallecidos desde el inicio. Las familias españolas afectadas, rotas a pedazos, tratan de seguir adelante echando la vista al frente.

Pérdida

Si hay alguna palabra que resuma este último año es “pérdida”. Todos han perdido. Incluso aquel que ha salido ileso de todo esto ha perdido. Ha perdido abrazos. Ha perdido tiempo. Ha perdido vida. Puestos a perder, desaparecía también la fuerza en multitud de ocasiones.

Los más desafortunados sufrían la pérdida más irreparable. El calendario daba paso a diciembre con más de 1,6 millones de muertes en todo el mundo. La culpa se asoma y la mejora está en nuestras manos. El deseo por excelencia de esta Navidad es que llegue el final. No sólo por los que se fueron, también por los que aún están. Por ello, el Ministerio de Sanidad lo tiene claro: “el mejor regalo es cuidarnos”. La campaña trata de concienciar a los españoles para así frenar el avance del virus durante las fiestas navideñas.

Anuncio navideño creado por el Ministerio de Sanidad para frenar los contagios por coronavirus. / Fuente: Youtube: Agencia EFE
(Des) ilusión

Nunca una Navidad fue tan peligrosa como esta. El riesgo de un incremento masivo de contagios encoge a la población. Por ello, la falta de ilusión prima este año. No obstante, es primordial que los ánimos no decaigan. Es cierto que se han impuesto restricciones, pero estas no privan del disfrute de estas fiestas. Los más pequeños lo agradecerán. Los expertos aconsejan que este año se haga en ellos conciencia de la situación excepcional, pero sin transmitirles una extrema inquietud. El periódico El Mundo ha querido resaltar la importancia de esto a través de una publicación en su sección Sapos y princesas, dedicada a los padres. En esta, profesionales de la psicología ofrecen consejos para hacer más llevadera la situación.

Consejo de profesionales de la psicología para afrontar la Navidad 2020. / Fuente: YouTube: Sapos y Princesas (El Mundo)

Cada año, los menores esperan con ansia estas fechas. Para muchas familias su principal preocupación tiene que ver con ellos. Este año los Reyes Magos llegarán con menos carga a cientos de hogares. El barómetro de Aecoc Shopperview «Consumo y compra dentro y fuera del hogar después del Covid-19», recoge que un 70% de los españoles planifican reducir su presupuesto para estas fechas. Un 87% piensa invertir menos dinero en regalos y un 61% reducirá sus gastos en juguetes.

Lucha

Un mes después de confinar el país, la Encuesta de Población Activa (EPA) mostraba los datos más duros de lo que iba de año. España sumaba 1,1 millones de familias con todos sus miembros en paro. De estas, 600.000 no contaban con ningún otro ingreso. Estos datos no han variado mucho hasta hoy.

Desde aquel momento, obtener un mínimo ingreso es todo un reto para estas familias. Vivir sintiendo impotencia, rabia o vulnerabilidad se vuelve rutina. Cada mañana comienzan su lucha, mientras que el miedo ocupa cada rincón de sus hogares. Una familia en Sevilla lo vivía en su propia piel. La Navidad se les presentaba cuesta arriba y no les quedó más remedio que salir a la calle a conseguir algo de dinero. Lo pedían de un modo muy peculiar: mientras que el padre de la familia tocaba la trompeta sobre una melodía grabada que lo acompañaba, dos jóvenes se encargaban de recoger el dinero que los vecinos lanzaban desde sus balcones.

Una familia pide en el barrio de Triana, en Sevilla. Fuente: Ale Vieira

La lluvia era el menor de sus problemas. Una sonrisa los acompañaba a cada parte que iban, a pesar de su situación. Cuando no se tiene nada, un poco lo es todo. Cada moneda era un suspiro de alivio y un grito de “gracias” resonaba entre los bloques. No es, ni será, la única familia que pasa por esto.

Ayudas sociales

Ingreso mínimo vital. Esta renta mínima ya puede ser solicitada. Se trata de una prestación permanente, pero pueden acogerse a los hogares que hayan visto disminuir bruscamente sus ingresos por el coronavirus. En la web de la Seguridad Social, un simulador permite calcular su cuantía.

Para los parados. El Gobierno aprobó un subsidio extraordinario para aquellos que acabaron con sus prestaciones entre el 14 de marzo y el 30 de junio. Un total de 250.000 personas perdieron su trabajo, sin poder acceder a otras ayudas ni poder buscar trabajo por las restricciones impuestas. La cuantía es de unos 430 euros con una duración de tres meses.

Para los afectados por ERTE. Se mantendrán las prestaciones para los trabajadores afectados por un ERTE, sin merma de su poder adquisitivo para los que arrastren más de seis meses en esta situación.

El Gobierno, la patronal y los sindicatos establecieron un acuerdo que obliga a las empresas a mantener el empleo durante seis meses más si se acogen a un ERTE desde el 1 de octubre. Este nuevo pacto los ha extendido hasta el 31 de enero de 2020.

Este acuerdo también establece la prórroga del llamado “contador a cero”, el cual permite que no se consuma paro mientras se esté cobrando del ERTE. Así, toda persona que pierda su empleo antes o durante el 2021 tendrá garantizada su prestación. La protección se extenderá hasta del 1 de enero de 2022.

Del fondo de 100.000 millones aprobado por la Unión Europea para proteger el empleo, 21.325 millones irán destinados a España para financiar los ERTE y otras ayudas a los trabajadores.

Fuente: RTVE
Incertidumbre

¿Qué va a pasar? La duda asoma continuamente y la incertidumbre reina nuestras vidas. Todos se preguntan qué pasará con la Navidad, pero ¿es este año lo primordial?

Enero de 2021. El número de casos se ha disparado y la situación está descontrolada. Los hospitales están colapsados y las muertes se duplican. La tercera ola ha llegado y con una fuerza inesperada. Una vuelta a empezar.

Así aseguran los expertos que comenzaremos el próximo año si no cumplimos las medidas de seguridad. La viróloga Margarita del Val, experta del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), explica que “el virus se va a multiplicar de una manera absolutamente descontrolada mientras haya personas vulnerables”.

En una entrevista concedida a RAC 1, Salvador Illa, el ministro de Sanidad, expresaba sobre la Navidad lo siguiente: “No digo que no podemos disfrutarla, pero tenemos que prepararnos y ver cómo podemos enfrentarlo. No será como el año pasado”. Las reuniones familiares no serán como de costumbre. Las nuevas tecnologías se encargarán de acercar a las familias a través de las pantallas. El anuncio publicitario de El Gaitero muestra una recreación de las cenas navideñas que se avecinan con un tono humorístico.

Anuncia navideño de El Gaitero. / Fuente: YouTube: Sidra El Gaitero

Una vez más, el virus rompe todos los esquemas. Quizá estas navidades no sean las peores, sino las más especiales. Apreciemos el valor de disfrutar de los nuestros, de los pocos que estarán alrededor de la mesa. Apreciemos los pequeños detalles: cada brindis, cada sorbo. Este año los besos se lanzan al aire. Tal vez este 2020 se perderá una Navidad, pero se ganará miles de vidas.

Lo nuevo de Bad Bunny incluye una colaboración con Rosalía: «La noche de anoche»

El último disco de Bad Bunny El último tour del mundo se abría paso entre las listas musicales con una sorprendente colaboración con Rosalía: La noche de anoche. El tema, lanzado hace menos de 24 horas, ya es todo un éxito.
Visualizer de La noche de anoche, Bad Bunny y Rosalía. Fuente: YouTube

Con el lanzamiento del último disco del puertorriqueño, llegaba la esperada colaboración de los dos exitosos artistas. Alcanzaba tres millones y medio de reproducciones en cuestión de horas. El tema ha tenido una muy buena acogida y apunta llegar alto.

“16 temazos”, escribía hace días en su Twitter anunciando lo que llegaría la noche del 26 de noviembre. El artista ha resaltado que fue escrito en cuarentena. Hace historia con este último álbum por haber sacado tres discos en un mismo año. Dákiti, su otra colaboración junto a Jhay Cortez que salía hace un mes, fue el primer adelanto de su nuevo trabajo. Los 16 temas que conforman este último ha asombrado a sus fans por su mezcla de estilos.

Carátula y tracklist de El último tour del mundo. Fuente: Twitter (@badbunnyprnews)

El single elegido para este último álbum lleva por nombre Yo visto así. Se coloca ya el número 1 en tendencias de YouTube. Además, es el único tema que consta de videoclip. Un videoclip que para sorpresa de muchos, ha contado con la presencia de artistas de la gama de Ricky Martín, Karol G o Ruby Rose. El tema refleja lo poco que le importa a Bad Bunny lo que digan de él o de su forma de vestir: “Yo visto así, no me voy a cambiar. Si no te gusta no tienes que mirar… me pongo lo que quiera, tú no lo vas a pagar”. Mensaje que ya daba en su anterior disco YHLQMDLG (Yo hago lo que me da la gana).

Algo curioso de este videoclip: sus zapatillas exclusivas de Adidas. En ciertas partes del vídeo el artista lleva un modelo exclusivo que salió a la venta en 1984: las Adidas Forum. Se habla de que no es casualidad la aparición de estas, pues parece que esta famosa marca sacará en 2021 unas zapatillas firmadas por el cantante.

Videoclip oficial de Yo visto así, Bad Bunny. Fuente: YouTube

Sin duda la aparición del nuevo álbum del trapero viene con múltiples sorpresas, pero esta es la que más asusta a sus más fieles seguidores: su posible retirada. El olor a retirada en el título El último tour del mundo y el número 2032 en el merchandising del mismo hacía saltar las alarmas. Pero no. Esto no eran más que teorías que Bad Bunny ha aclarado en la descripción del disco en Apple Music. “Es como si estuviera adelantando mi última gira del 2032 al 2020. Tenía la intención de venir con algo sumamente distinto, porque es lo que me apasiona”. Una confusión que ha provocado varias especulaciones sobre el artista en los últimos meses.