Menos penetración y más compenetración

Si pensamos en la masturbación, seguro que lo primero que se nos viene a la cabeza es en “autocomplacer” nuestro deseo sexual con nuestras propias manos o en el aperitivo previo al “sexo de verdad”, es decir, a la penetración que tan necesaria parece, pero que tantas puertas cierra a la creatividad sexual. En ocasiones, hay quienes consideran la masturbación como “el sexo de los pobres”, lo cual no puede quedar más lejos de la realidad, siendo esto consecuencia del desconocimiento.
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Tradicionalmente llamamos relación sexual al acto en el que hay una penetración, cuyo origen está en la “procreación” necesaria para la continuación de la raza humana, como bien hizo saber Dios a Adán y Eva con el famoso “Creced y multiplicaos”, recogido en el Génesis. Esto ha generado mucha controversia a lo largo de la historia, dado que tal mandato podría entenderse como la prohibición de mantener relaciones sexuales sin intenciones de tener descendencia, la dudosa legitimidad cristiana de las parejas homosexuales o la propia idea de disfrutar del sexo solamente por el placer que nos otorga. Y es en este último punto donde la masturbación entra en juego, puesto que se entiende que su único objetivo es conseguir placer sexual a través de la estimulación de nuestros propios genitales. 

Durante toda la historia siempre han existido unos prejuicios acerca de la masturbación, que son tan antiguos como la propia práctica, y la culpa de esto es en gran parte de la glorificación de la penetración. Pero estos prejuicios, están sobre todo más relacionados con la masturbación femenina que con la masculina, porque el hombre siempre ha tenido en esto del sexo el protagonismo de la función, al igual que en muchas otras obras.

Cuando pensamos en la masturbación femenina lo primero que se nos viene a la cabeza es el introducir los dedos en la vagina, lo cual es “una representación que se corresponde más con las fantasías masculinas que con las prácticas femeninas”, como indica el sexólogo Joserra Landa en su libro Sexorum Scientia Vulgata.

“Es una representación que se corresponde más con las fantasías masculinas que con las prácticas femeninas”

Joserra Landa en Sexorum Scientia Vulgata sobre la introducción de los dedos en la vagina

Nos centramos en la masturbación en pareja, no como sustitutivo del coito, sino como una relación sexual en toda regla ¿Habéis pensado alguna vez en cuál fue vuestro primer contacto con el sexo? Muchos jóvenes recurren a la masturbación por distintos motivos, como la falta de anticonceptivos, por evitar ETS, por no tener un lugar al que acudir o por no ir “directamente a saco”, entre muchas otras.

Sin embargo, ¿usamos la masturbación como relación sexual habitual con nuestra pareja, lío o quien sea la persona con la que nos acostamos? Hay situaciones en las que nos decantamos por una cosa en vez de la otra, por ejemplo, cuando llegamos a casa cansados y no tenemos fuerzas ni para levantarnos del sofá, pero tenemos ganas de pasar un buen rato en pareja. En esta ocasión también nos beneficiaremos de una de las ventajas de la masturbación, la secreción de serotonina y prolactina que nos ayudarán a dormir como angelitos. 

Si un beneficio hay que destacar de la masturbación en pareja es la confianza que genera, que no suele conseguirse con la simple penetración. En la masturbación podemos enseñar más cómodamente al otro qué es lo que nos gusta y qué no (el ritmo, la presión, etc.). Con la masturbación mutua podemos aprender cuáles son los puntos más erógenos de nuestra pareja y la mayoría de las veces aumenta de manera considerable la excitación, viviendo nuevas experiencias.

Fuente: Mujerhoy

La masturbación tiene muchas connotaciones negativas, sin embargo, después de haber hecho una encuesta en Instagram (200 personas), sacamos la conclusión de que las personas valoran positivamente la masturbación en pareja, aunque haya quienes prefieran la penetración y otros que piensan que es algo relativo, que va a depender del contexto en el que la pareja se encuentre. De los encuestados un 67% considera que la penetración y la masturbación están al mismo nivel de placer, sin embargo, de ellos, el 65% prefiere mantener relaciones a través de la penetración que de la masturbación.

“Muchas mujeres no se corren con la penetración y por pudor, no se tocan con sus parejas o no lo piden”, así defiende una chica de 25 años la necesidad de la masturbación en las relaciones de pareja, ya que podría aportar mayor satisfacción a una de las partes. Además, la masturbación en solitario también es fundamental, nos permite conocernos a nosotros mismos como lo explica un chico de 24 años que recalca “la necesidad de satisfacer el placer sexual por uno mismo para mejorar la experiencia sexual con otras personas”.

Es de humanos equivocarse, por eso muchos de los encuestados reconoce buscar información sobre cómo masturbar a sus parejas, lo cual ha cambiado considerablemente tras la llegada de los juguetes sexuales a las relaciones íntimas. Aunque siempre ha sido un tema tabú, cada vez son más frecuentes las parejas que reconocen el uso de estos juguetes en sus relaciones sexuales, con los que se brindan nuevas formas de llegar al orgasmo y facilitar el clímax.

A pesar de que se asocia el uso de los vibradores y demás juguetes con la masturbación femenina, muchos de estos también pueden ser usados por hombres, ayudándoles a experimentar un placer que hasta el momento no conocían. Con los juguetes sexuales nuestra imaginación echa a volar y la confianza que se consigue con nuestra pareja va a permitir que practiquemos el sexo de una manera mucho más gratificante y placentera.

Fuente: Así soy mujer Magazine

Masturbarnos nos permite saber qué queremos y aprender de lo que quiere el otro, aumenta nuestro nivel de confianza, de deseo y de experiencias, hace que conozcamos más a la otra persona, que acabemos con cualquier tipo de pudor y que podamos abrir el abanico de prácticas sexuales. Debemos acabar con cualquier tipo de tabú que impida nuestro desarrollo sexual, que es algo que mejora nuestra vida diaria y nuestra relación de pareja. Así que, vamos a olvidarnos un poco de la rutinaria penetración y a darle rienda suelta a la imaginación con la masturbación.

Georgine Kellermann: una periodista que dejó de esconderse

Georgine Kellermann, de 61 años, es una periodista transexual alemana a la que una casualidad le cambió totalmente la vida. Esta mujer se ha convertido en un ejemplo de diversidad para la televisión alemana.

Kellermann siempre había pensado que comenzaría su transición cuando se jubilara, dado que su puesto como periodista reconocida le pesaba mucho a las espaldas. La alemana temía dar el paso mientras seguía trabajando delante de las cámaras por la reacción que podría generar entre la gente y entre su propio entorno, por lo que había decidido alargar el inicio de su transición hasta el momento de su jubilación. Sin embargo, los planes de la periodista se torcieron.

Georgine Kellermann en la sede de WDR. Fuente: Michael Englert. El País

El año pasado, durante sus vacaciones en EE. UU., con todavía apariencia masculina, Kellermann decidió salir a la calle maquillada, con las uñas pintadas y calzando unas bailarinas, dado que se encontraba lejos de su país y no le apetecía fingir. Se sentía cómoda y tranquila puesto que estaba siendo quien verdaderamente era. Todo iba bien hasta que en el andén de la estación de tren se encontró casualmente con una colega de la televisión, a la que en otro momento habría tratado de esquivar, pero que, en esa ocasión, con mucha valentía y coraje, decidió acercarse y saludar. La reacción de su compañera fue totalmente inesperada, ya que, en vez de burla o rechazo, lo que le transmitió fue confianza y esperanza, dándole la fuerza necesaria para dar el paso definitivo que la llevaría a la felicidad. El día que volvía a Alemania, y antes de subirse al avión, actualizó su perfil de Facebook, acabando con George y dando lugar a su nueva vida como Georgine. En ese momento, posteó una foto en la que no pararon de subir los “me gustas”, reforzando la firmeza de que había hecho lo correcto. 

Kellermann pensaba que su decisión iba a generar revuelo en su lugar de trabajo, el canal de televisión WDR, donde hoy en día es jefa territorial, teniendo a 120 personas bajo su cargo. Sin embargo, para su sorpresa, la reacción de sus compañeros fue muy positiva. Ella les explicó que tenía la necesidad de cambiar y ellos de manera considerable le mostraron su apoyo. Muy emocionada la misma Kellermann reconoció a El País que “aquello fue muy alentador”. Todos fueron bastante respetuosos y su lugar de trabajo se adaptó rápido a la nueva persona en la que se había convertido: cambiaron su nombre en la puerta de la oficina, al igual que la firma del mail y de las tarjetas. Uno de los mayores miedos de Georgine a la transición era que no la dejasen trabajar como lo había hecho durante tantos años, delante de las cámaras, lo cual no supuso un problema para el jefe de recursos humanos de la empresa, quien abogó por la visibilidad de la diversidad en los medios de comunicación.

Foto de presentación de Georgine Kellermann en WDR. Fuente: WDR

En su vida privada, la periodista reconoce que siempre se había sentido una mujer. En la intimidad de su casa, antes de la transición, Georgine vestía con trajes femeninos, con los que sentía totalmente cómoda, como afirma en su entrevista a El País: “En cuanto llegaba a casa, lo primero que hacía era ponerme un vestido. Sé que eso no me convierte en una mujer, pero para mí era un símbolo”. Por esto, cuando dio el gran salto hacia lo que sería su felicidad, ya tenía el armario completo de ropa que ahora podría ponerse públicamente.

“En cuanto llegaba a casa, lo primero que hacía era ponerme un vestido. Sé que eso no me convierte en una mujer, pero para mí era un símbolo”

Georgine Kellerman

Georgine Kellermann es una más de las numerosas mujeres transexuales que se han liberado gracias a la transición, consiguiendo ser la persona con la que siempre había soñado, sin importarle qué diría la sociedad o su entorno más cercano. Es un ejemplo de lucha, a pesar de los inconvenientes y el tiempo que tardó en tomar la decisión, sobre todo al ser un personaje público que está de cara a la gente, normalizando su imagen y dando voz y prestigio al colectivo en la pequeña pantalla.

Carmen Laffón vuelve a casa

Una vez más, la pintora y escultora sevillana, Carmen Laffón, presenta en una exposición de arte su pasión por la observación de la imagen que brinda la naturaleza andaluza. En esta ocasión, sus ojos como espectadores y sus manos como creadoras han puesto total atención en un paisaje inusual en el mundo pictórico: las salinas de Sanlúcar de Barrameda, que han sido reflejadas en 38 obras distintas realizadas por la artista. 

La exposición La Sal, denominada por su autora, ha sido llevada a cabo por el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) y el Museo Patio Herreriano de Valladolid. El CAAC abrió las puertas de La Sal al público el pasado 16 de septiembre y se podrá visitar hasta el próximo 28 de febrero. Cuando el espectador entra en la sala queda envuelto en la blancura desprendida por las paredes del recinto, junto a los grandes cuadros de la blanca sal y el azul encendido de los cielos de muchas de las obras. El beige y los tonos grises también hacen eco en la sala donde, además de pinturas, se presentan dibujos y esculturas de bajorrelieve, técnica por la que no se reconoce a la artista pero que, según ella, siempre le ha gustado mucho. 

Para la representación en pintura de las montañas de sal de Sanlúcar, Carmen Laffón ha elegido como soporte grandes lienzos de madera que llegan a tener unas dimensiones de 153×296 cm como los cuadros La Sal, Salinas de Bonanza o Sanlúcar de Barrameda. El tamaño de las obras hace que a la hora de analizarlas el espectador quede embaucado con los diferentes elementos representados, necesitando tiempo para apreciar los distintos matices que componen el acabado y que generan un fuerte contenido emocional. Otro de los elementos que hay que destacar de La Sal son los ocho bajorrelieves que la artista se ha animado a exponer donde triunfan los colores grises y beige pintados sobre escayola de unas dimensiones de 30,5 x 61 cm. 

Exposición La Sal del CAAC. Fotos: Carlos Santana

El paisaje, como en otras muchas exposiciones de Laffón, es el protagonista, aunque no se refiera a grandes y verdes lagos, sino a las blancas salinas que viven en la desembocadura del río Guadalquivir entre Huelva y Cádiz. En La Sal la línea del horizonte cobra una gran relevancia ya que profundiza en la singularidad del paisaje, como también ocurría con las obras de su última exposición en el CAAC, Carmen Laffón, el paisaje y el lugar, en la que presentó numerosas muestras de sus series como Los Cotos de Bajamar, Desembocadura o La Cal, siendo esta última la que la inspiró para esta nueva exposición sobre las salinas, dada su relación con el color blanco. La pintora siempre se ha inclinado por el trabajo en serie haciendo en cada una de ellas un estudio detenido de los lugares que refleja.

Faustino Escobar, coordinador de montaje de exposiciones en el CAAC, opina que las obras de esta serie de Laffón transmiten una sensación de modernidad, derivada de la carga pictórica que el blanco y el gris sostienen en el conjunto. El coordinador reconoce que si no se supiese quién es el autor de los cuadros, podría pensarse que se trata de una persona joven, dada la modernidad que se respira, resultado del gran trabajo de esta artista que, a sus 86 años, no se cansa de pintar.  

Carmen Laffón en la presentación de su exposición Carmen Laffón, el paisaje y el lugar. Fuente: EFE

En este último periodo del año 2020, la cultura sevillana se apoya en el arte de Carmen Laffón, actualmente hay tres exposiciones en la ciudad protagonizadas por las obras de la artista en cuestión, en las que se reconoce su encomiable labor. Como se ha nombrado, está la exposición de La Sal en el CAAC donde reina la paz de las salinas de Sanlúcar, mientras que en la Fundación Cajasol se recoge una parte de la antología de la artista con obras creadas entre los años 1946 y 2002, exposición que puede ir a visitarse hasta el 10 de enero del año entrante. Por último, es de importancia destacar la muestra del Museo de Bellas Artes de Sevilla, a la que también se puede acudir hasta el 28 de febrero de 2021. En esta ocasión, se hace una especie de “recreación” del estudio de la Calle Bolsa en Sanlúcar de Barrameda, nombre que recibe la exposición, puesto que era el lugar desde el cual la artista, en los años setenta, tuvo la suerte de poder pintar las vistas de la ciudad gaditana. En este último, se presentan tanto pinturas como esculturas que Carmen Laffón realizó en ese primer estudio donde los temas principales eran bodegones y los paisajes de Sanlúcar. 

Este reconocimiento de su arte no es en vano puesto que la artista, nacida en la capital hispalense en el año 1934, ha sido nombrada hija predilecta de Andalucía en 2013, además de llevarse otros galardones como El Premio Nacional de Artes Plástica o la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes.

Carmen Laffón siempre ha tenido muy presente a Andalucía en su vida. Sanlúcar de Barrameda y el Coto de Doñana se han convertido en los protagonistas de sus obras. El amor por su tierra se palpa en declaraciones como esta: «El Guadalquivir es el río de Sevilla, mi ciudad de nacimiento, que me lleva a Sanlúcar de Barrameda, mi otra ciudad, donde comencé a pintar y a soñar».