La magia de Pixar

¿Quién se podría olvidar de un juguete que cobra vida propia o de un robot que siente el amor como una persona humana? Toy Story o a Wall-e son algunas de las historias que han acompañado la infancia de muchos jóvenes y que les siguen trayendo recuerdos a día de hoy. Pero, pocos saben qué es lo que hay detrás de estas historias.

La animación, en los principios de los estudios de Pixar, estaba basada en encontrar el punto donde la innovación y el desarrollo científico y tecnológico se combinara con la industria de contenidos y de entretenimiento. El equipo creó un hardware con gran poder computacional capaz de crear imágenes de alta resolución al que llamaron Pixar Image Computer.

Cuando nació el proyecto con LucasFilm, la organización se llamaba Computer Graphics Division, pero cuando lo compró Steve Jobs la bautizó como Pixar. En 1991, unieron fuerzas para crear Toy Story (1995). La historia de Woddy y Buzz Lightyear se convertiría en la cinta más taquillera del año con 192 millones de dólares en Estados Unidos. Este largometraje fue revolucionario para la animación, ya que se construyó con animación CGI, donde primero se modelaba un objeto en 3D (personajes y fondos) y se le daba iluminación y movimiento desde el ordenador.

Uno de los diseñadores modificando a Buzz Lightyear. Fuente: Youtube

Tras el éxito de Toy Story, Pixar creó otras películas que tuvieron un éxito mundial como, por ejemplo, Buscando a Nemo: un padre de un pez llamado Nemo busca desesperado a su hijo junto a su compañera Dory por todo el océano. Los creadores realizaban hasta las distintas luces reflejadas de la superficie y las partículas del agua. Además, en su secuela, Buscando a Dory, se creó uno de los personajes más arduos de elaborar: el pulpo Hank. La escena en la que Dory se queda atrapada en un acuario junto a Hank tardó 2 años en hacerse. Para animar a este personaje, el estudio completo tenía que saber cómo eran los movimientos de un pulpo real y, lo más complejo de todo, cómo transmitirlo al ordenador. Para ello, tenían que saber cómo se iban a mover cada uno de los tentáculos y cómo se articulaban sus extremidades para atribuirle funciones humanas. Es decir, un pulpo no es capaz de agarrar los objetos tan fácilmente como un ser humano. Ya no solo los tentáculos, sino también la textura del pulpo y su camuflaje durante la escena llevó meses de trabajo en el estudio.

Si bien eso puede parecer poco, en el cuarto largometraje de Pixar, Monstruos S.A., se desarrollan otras características de los personajes. La trama, como ya muchos saben, gira en torno a unos monstruos que viven en una ciudad y que se ganan la vida asustando a los niños para ganar energía. Pero, lo que pocos saben es que el personaje de Sully utiliza un total de 500 deformaciones en sus expresiones. Reflejaron en él gestos humanos y se dieron cuenta de que, por ejemplo, con la sonrisa, no solo los labios se mueven, sino más partes de los rasgos faciales. De tal manera que, cuidadosamente, cambian la posición, la forma y los miembros del gesto de cada deformación.

Seis de las 500 deformaciones de Sully. Fuente: Youtube

Por otro lado, la belleza de las animaciones de Pixar no parte solo de sus historias, sino también de los detalles que pasan desapercibidos. Wall-e (2008) cuenta la historia de un robot que se enamora en un mundo inhabitable para los humanos. Ante unas circunstancias catastróficas, Wall-e encuentra a Eva y, por primera vez en la animación, vemos cómo un robot posee sentimientos humanos. Las lentes de Wall-e o binoculares eran el único dispositivo con el que Wall-e se podía expresar. De tal forma que, combinando las lentes de una cámara digital junto con una línea de luz entre ellas consiguen, finalmente, que se asemeje a un ojo humano. Por lo tanto, hace sentir al espectador que Wall-e tal vez es más humano que una persona real.

Wall-e y sus binoculares. Fuente: Fotograma

Aunque, como todo, siempre hay algo que falla. Pixar ha recibido críticas por algunas de sus entregas, sobre todo, por la película de Cars y Cars 2. Cars, según varios críticos, tuvo una animación y una historia aceptable, pero bajó el listón respecto a Toy Story. Cars 2, según críticos de Espinof, era una película únicamente realizada para aprovechar lo popular que era el merchandising de la primera parte. Para algunos, sin embargo, la unión de Disney y Pixar en películas como Brave es un sinónimo de calidad de animación y profundidad en las tramas.

Brave nos trae a una adolescente escocesa arquera que se declara en rebeldía con la vida y las decisiones que sus padres planearon al nacer. Desmontando todos los tópicos, Pixar pone como eje central la princesa (punto de encuentro con Disney), pero sin un príncipe azul. Y sí, en efecto, Mérida también esconde un secreto: su desordenada melena. Para hacer cada uno de los mechones rizados, decidieron compararlos con la elasticidad de un muelle. Sin embargo, la naturalidad del pelo rizado no se consigue de la noche a la mañana: tenían que estudiar cómo se comportaba el pelo rizado en determinadas circunstancias y la estructura del mismo.

A pesar de que Disney y Pixar intentan crear una línea divisoria entre las cintas lo cierto es que los temas que tocan se parecen mucho, por ello, Pixar ha sido criticado en varias ocasiones. Sin embargo, los clásicos seguirán suponiendo grandes innovaciones en la animación y guardarán un hueco en las mentes de los espectadores.

Lo último en arquitectura: minicasas y elementos móviles

Un grupo de jóvenes graduados en la Escuela Técnica Superior de Arquitectos en Madrid dan rienda suelta a su imaginación en varios de sus nuevos proyectos. PKMN, cuyas siglas se desglosan en el término anglosajón pac-man, es una nueva organización de investigación por y para la construcción que diseña planos de espacios muy limitados con elementos que los transforman a espacios funcionales y modernos.

Un ejemplo de obras de este colectivo se transporta a la casa de Yolanda en el proyecto All I Own House. Esta construcción pretende que los objetos personales de Yolanda se muestren como parte de decoración de la casa, ya que son los objetos que más “representan” a la propietaria. Pero una característica esencial de estos objetos es que se mueven para reorganizar el espacio y adaptarlo a las necesidades de Yolanda. Los libros se colocan junto a su ropa al despertarse por la mañana, la cama desaparece hasta por la noche y la ropa se aproxima cuando se va a tomar una ducha. Esto es posible gracias a un sistema de guías industriales que organiza la predisposición de los objetos en cuestión. Esta nueva incorporación puede facilitar las tareas del día a día de Yolanda o satisfacer sus necesidades con solo mover un brazo.

En el proyecto de Pequeñas grandes casas, en cambio, aprovechan cada centímetro de la vivienda particular para adherir sistemas móviles o elementos plegables a la habitación. Es decir, una vivienda de 70 m² puede tener una cocina de 50 m² sin escasez de espacio. Es el caso de la casa de Stella en Madrid, que tiene un dormitorio extra que desaparece con solo pulsar un botón y que se transforma en un despacho. Al igual que pasa con el cuarto de invitados que, a la noche, puede transformarse en un ropero y viceversa.

Casa de Stella tras Pequeñas Grandes Casas. Fuente: Afasia Archzine.

Los muebles multitarea no son nada nuevo en el mundo de la arquitectura y se emplea a menudo en los proyectos de este colectivo para las minicasas. De hecho, el estudio de B.L.U.E. Architecture pone en uso este concepto que ya es tendencia en la arquitectura internacionalmente. Para hacer el hogar lo más cómodo posible y con el máximo confort se requieren de estos tipos de muebles: estanterías que se vuelven literas, camas y mesas plegables, etc. No solo rentabilizan el espacio, sino que tienen un valor añadido ya que pueden llegar a transformarse en algo nuevo y realizar varias funciones.

Casa de Yolanda tras All I own house. Fuente: Plataforma Arquitectura.

Pero los planos de este colectivo también caben en la calle. De hecho, diseñan acciones y pasos a seguir de participación en el ámbito de la construcción de la ciudad que impulsan maneras creativas de atender a las necesidades urbanas. Un ejemplo de ello es el Urban Spa o Taller del Desierto situado en el parque Urueta en México. Esta iniciativa parte de la colaboración de los vecinos del parque por la necesidad de crear un espacio comunitario para adultos y niños. De tal manera que este taller, con una fuente central, aprovecha la sombra de un árbol localizado en la bomba de la fuente para crear un espacio de ocio. Viene equiparado con tumbonas y gradas, áreas ajardinadas y una rampa para su acceso. El grupo PKMN ha convertido este espacio en una zona tanto de descanso como zona de actividades como yoga o zumba.

Taller del Desierto. Fuente: Plataforma Arquitectura.

Según críticos de la arquitectura, PKMN plantea, además, la reflexión acerca de las relaciones entre las distintas normas que intervienen en el ámbito de la creación contemporánea, cuyos límites son cada vez más difusos. Es decir, que desarrollan procesos experimentales con los que vincular lo local a nuevas tendencias contemporáneas. El paisaje urbanístico y contemporáneo que retratan los proyectos de PKMN hacen que espacios públicos deteriorados o en desuso sean aprovechados por la ciudadanía. Sin embargo, a veces, son criticadas sus construcciones en calles tradicionales con monumentos o edificios históricos ya que sus proyectos contrastan demasiado con el paisaje.

Paradise Lost. Fuente: Plataforma Arquitectura.

Al contrario que otras estructuras arquitectónicas de otros colectivos, PKMN planea los diseños con materiales eco-friendly y reutilizables. No obstante, la utilización indiscriminada de recursos naturales tiene diversas consecuencias negativas sobre la economía, como, por ejemplo, la madera que conlleva efectos indeseables sobre el medio ambiente. Estos recursos son cada vez más escasos y, por consecuencia, más costosos a la vez que aumenta la demanda para realizar estas iniciativas.

I am recycled. Fuente: Plataforma Arquitectura.

Aunque también reforman casas con materiales low-cost o ecológicos con el fin de no impactar en los recursos renovables. El proyecto I am recycled lo plasma así en el edificio industrial de Arrasate, que solía ser una empresa metalúrgica y que ahora es un taller de recogida-reciclaje y venta de productos de segunda mano. Este proyecto apunta a preservar ciertos materiales del edificio como el hormigón para su reutilización como nuevo edificio. De tal forma que beneficia a la nueva empresa de manera ecológica y económica. En la fachada, el icono aparece como un gran sello de reciclaje superpuesto al edificio.

En definitiva, en PKMN Arquitecture usan la creatividad para crear espacios transformables tanto en el exterior como en el interior de una vivienda. Habrá que ver si la sociedad estará preparada ecológica y económicamente, pero, lo que sí es cierto, es que las minicasas ecológicas, los elementos transportables y las infraestructuras modernas son el principio de la innovación en este sector.