Gonzalo San Román: “Los clubes podrían hacer algo más por sus deportistas”

Gonzalo San Román, 21 años, sevillano, estudiante de Ingeniería de Organización Industrial y remero del Club Náutico Sevilla, con pasado en Real Betis y Selección Española, nos cuenta sus mejores experiencias dentro del circuito y cuáles han sido sus motivos para dejar la competición en pos de mejorar su vida como estudiante.

Gonzalo San Román con la Selección Española. Fuente: Gonzalo San Román
¿Cuál es tu palmarés hasta el momento?

Exactamente no te puedo decir lo que tengo porque fue hace ya mucho tiempo. Te puedo decir que en campeonatos nacionales, de Andalucía diez oros, seis bronces y ocho platas… En campeonatos de España en los que llevo muchos años participando si podría tener ocho oros y creo que diez platas y cuatro bronces. También iba dependiendo de la modalidad a la que me presentase por si competía más veces en el mismo campeonato. Y ya pues abiertos de Andalucía en los que podía participar cualquier persona de fuera también tengo por ahí alguna medalla.

Con el Betis gané la regata Sevilla-Betis en 2018, que últimamente siempre está ganando el Betis, aunque en 2017 no pudo ser. Y con la Selección quedé tercero en una internacional, la Copa de la Juventud, que es en verano y es como un europeo.

Gonzalo San Román como tercer clasificado de la Copa de la Juventud. Fuente: Gonzalo San Román
¿Cómo se siente uno cuando recibe la llamada del Betis y de la Selección?

Realmente no te llaman como en el fútbol. Aquí te lo comunica tu entrenador o por internet te lo anuncian. Cuando me seleccionó el Betis estaba muy contento, era mi equipo favorito y fue un orgullo. Y con la Selección, en la primera convocatoria no me lo creía, era un orgullo para mí poder participar.

¿Quién ha sido la persona de la que más has aprendido a lo largo de estos años?

Cuando estuve concentrado en la española, que estuvimos conviviendo todos los de la Selección durante un mes y medio o dos meses, yo me fijé en una persona que para mí ha sido un ejemplo: Esther Briz. Con 17 años creo quedó campeona del mundo y para mí es una persona, que está ahora mismo en Estados Unidos, pero que siempre está a tope, entrena, saca tiempo de cualquier forma… Es una persona que siempre te va a ayudar, en el agua me ha ayudado un montón, cuando no podíamos ella animaba y la verdad que es alguien que me ha tirado mucho hacia arriba.

Gonzalo San Román y Esther Briz con la Selección Española. Fuente: Gonzalo San Román
¿Cómo hacías para compaginar estudios, entrenamiento y competición?

Entrenamos siete días a la semana. Es verdad que si tú tenías que estudiar eran flexibles con los días aunque con el horario no tanto. 

En bachillerato di un cambio porque sabía que tenía que sacarme mis títulos para entrar en una carrera. Intentaba llevarlo todo al día y entrenar todos los días porque para mí el entreno era y es una forma de evasión y de relajación.

¿Cómo fue el momento en el que decidiste dejar de competir?

Cuando terminé el europeo necesitaba relajarme. Me tiré un verano sin ver a mis amigos porque estaba concentrado las 24 horas. Entrenaba por la mañana, después de comer y por la tarde, las competiciones, la dieta… Tú ves los logros pero eso lleva detrás un entrenamiento disciplinado, más la alimentación, dormir bien… Al final son muchas cosas que se van acumulando y necesitaba una pausa, relajarme y volver con más fuerza. 

Lo que hice fue dejar de competir tan intensamente, relajarme, entrenar por mi cuenta y ya cuando tenga más tiempo con la universidad y demás volveré con más fuerza.

¿Fue difícil tomar esa decisión?

porque para mi competir era casi la razón por la que entrenaba. Yo entrenaba para competir y para ganar. Eso es una parte mía que ahora está parada pero bueno también esto tiene sus partes buenas. Ahora puedo estudiar más relajado, con menos presión y tengo más vida social.

¿Consideras que los clubes deportivos deberían cuidar un poco más a sus jóvenes promesas?

En mi opinión, creo que igual algo más podrían hacer los clubes. Aunque hacen lo que pueden. Es verdad que no vas acompañado de una ayuda que te ofrezca la universidad, cosa que sí hacen en otros países, ya sea ajustando horarios o convalidando asignaturas, y eso ayuda mucho.

¿Hasta qué punto crees que merece la pena mantenerte en tu deporte a pesar de la dificultad de compaginarlo todo?

Es una pregunta difícil. Depende de lo que quieras sacrificarte. En mi caso, viendo que podía tener un gran futuro decidí centrarme en los estudios porque en este país o eres de un deporte exclusivo o no te comes una rosca. Decidí labrarme un futuro a pesar de que mi objetivo sigue siendo ir a mundial, un europeo o unas olimpiadas.

¿Cuándo esperas poder volver?

Pues yo ahora estoy en segundo y en primero la verdad es que me dieron muchos palos. Ahora hablándolo con mis padres, mis amigos y tal decidí centrarme en una cosa y cuando vaya más encaminado como ahora que estoy aprobando pues intentaré meterme más fuerte en el remo. Pero todavía no veo la opción de poder volver a competir como lo hacía antes. Igual eso para dentro de un año, año y medio cuando esté terminando.

Un mensaje para los jóvenes como tú que se encuentran en una situación parecida.

Si tú quieres algo te tienes que sacrificar por ello. Les diría que persigan su sueño. Que si quieren entrenar que tengan en cuenta que el deporte aporta muchísimo, amigos, salud… Y que te aporta muchísimos valores. Yo de pequeño creía que era el mejor en todo y cuando entré en el club, al convivir con los superiores me quitaron todo ese subidón y me enseñaron unos valores que los estudios no te los enseña.

Macarena de la Torre: «El Flamenco forma parte de mi vida»

Macarena de la Torre, natural de Almonte (Huelva), es una cantaora que representa la imagen del flamenco en su estado más fresco y actual. A lo largo de su carrera, ha demostrado la versatilidad de su voz enfrentándose a numerosos festivales y peñas ejecutando cantes en su estado más puro. Así como a conciertos acústicos acompañada de una banda compuesta por cinco músicos con los aires mas contemporáneos. Con sólo tres años se subió por primera vez a un escenario encandilando a todos los presentes con su gracia y su arte. Completó sus estudios de flamenco formándose en la fundación Cristina Heeren, donde llegó a través de una beca que obtuvo en un concurso. También ha recibido clases de cantaores de la talla de Paco Taranto y José de la Tomasa entre otros. Cuenta con numerosos premios de fandangos, cante con el que se introdujo en el mundo del flamenco. Además, fue finalista en el año 2016 del prestigioso Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba.

Fuente: macareladelatorre.es
¿Cuáles fueron tus primeros pasos en el mundo de la música?

Entré en el mundo de la música, prácticamente, de una manera circunstancial. Desde siempre me ha encantado cantar, pero claro, en mi época, el ser artista no estaba tan normalizado como ahora. Para mí era algo inalcanzable. Entonces, hice mis estudios porque mi prioridad era formarme. Cuando terminé mis estudios, me puse a trabajar en el Ayuntamiento de Almonte. Estando ya trabajando, decidí apuntarme a clases de fandangos de Huelva, que yo sabía interpretar, pero quería ponerle nombre y apellidos a mi estilo y tener un conocimiento más profundo del fandango de Huelva. Mi profesora, Amparo Correa, sin consultármelo, me inscribió a un concurso al que fui y tuve la suerte de ganarlo. Ahí, obtuve una beca de estudio en la fundación Cristina Heeren y decidí emprender una aventura en cuanto a la formación con respecto al cante y al flamenco.

¿Cantar ha sido siempre tu sueño, o soñabas con trabajar de otra cosa?

Yo siempre he soñado ser feliz. En mi niñez, no era de las que jugaba a subirme en un escenario y cantar. Yo tenía normalizado el cantar, pero no tenía el objetivo de ser artista; era la que amenizaba las fiestas familiares. El tema de ser artista, ha sido algo circunstancial. Es más, las cosas más maravillosas que me han pasado en la vida han sido por cuestiones que se han desarrollado de manera involuntaria. A veces, el que se te aparezcan las oportunidades es mucho más bonito y más efectivo que el hecho de querer, obligatoriamente, conseguir las cosas.

«El secreto de mi sonrisa», «Retales», «Eres para mí»; ¿qué sientes cuando ves que tienes tres discos en el mercado?

Son tres discos completamente diferentes, no se parecen en nada el uno al otro. El primero, lo grabamos en 2012 con la necesidad de mostrar a ese público mi intención de dedicarme a cantar. Es un disco muy versátil, donde canto pop, flamenco, e incluso hago algunas versiones. El segundo disco me define un poco más. Es un surtido de toda aquella música que, hasta aquella época, era importante para mí. Es un disco rociero, que no solo de sevillanas y que el destino quiso así. El último disco no me lo hubiera planteado, a no ser que la vida me hubiera demandado señales en las que yo entendía que había que grabarlo sí o sí.

¿Qué supone para ti el flamenco?

Lo tópico y lo típico sería decirte que es una forma de vida. El flamenco es lo primero que uno empieza a escuchar, por lo menos aquí en esta tierra, desde que se tiene conciencia. Yo no respondo a ese perfil friki que solo escucha flamenco, porque yo me considero amante de la música. Siempre escucho música buena y de calidad, pero claro, el flamenco es mi seña de identidad; es de dónde vengo. Yo empecé con el fandango de Huelva, que para mi entender es de los estilos-raíces del flamenco, por eso tengo ese vínculo especial. Te puedo confesar que en mi día a día siempre tengo puesto flamenco, porque es lo que me gusta, pero no me encierro únicamente a ello.

Fuente: macarenadelatorre.es
Centrándonos en el flamenco, ¿tienes algún ‘palo’ favorito?

Lo acabo de confesar; el fandango de Huelva. Soy adicta al fandango de Huelva, e incluso me autodenomino como friki del fandango’. No me canso de aprender, de estudiarlo, de vez en cuando recurro a los creadores de los estilos personales de Huelva. Cuando imparto clases, lo primero que enseño es el fandango de Huelva, por eso tengo un vínculo con el cante de mi tierra que va mucho más allá de la afición; forma parte de mi vida.

Los cantaores y cantantes siempre os inspiráis en alguien, o soléis tener a alguien de referente, ¿es tu caso?

Puedo decirte que tengo mi personalidad fraguada y forjada, pero, obviamente, todos cuando empezamos tenemos referentes. Cuando empezaba, me miraba en espejos como los de Mayte Martín, Estrella Morente, Árcangel, que eran los artistas que funcionaban cuando yo empecé. De los que ya no están, escucho mucho a Camarón, Enrique Morente, La Paquera de Jerez o Pepe Pinto. El yo tener la fijación de cantar como alguno, se esfumó, porque gracias al estudio y la formación se desarrolla una personalidad propia.

Cambiando un poco de tema; no solo abanderas el flamenco en el ámbito del cante, sino también de una forma diferente en redes sociales, ¿qué es eso de ‘flamenkencer’?

Tengo que ser realista y decir a boca llena que el triunfo mío en las redes no es responsabilidad de mi faceta cantaora. Tiene mucho más que ver mi faceta personal; el día a día. En la última romería de El Rocío, el diario ABC, se hace eco de las famosas ‘influencers’ mejor vestidas de la romería y, de repente, estoy yo en esa foto. Yo no me considero ‘influencer’ porque el serlo, responde a otros perfiles que no me corresponden, pero entiendo que mi forma de vestirme y de ser, ha creado una tendencia. De hecho, estoy en un proceso de patentar la expresión.

Fuente: macarenadelatorre.es
Para concluir, a finales del pasado año tuviste dos conciertos en Sevilla, ¿cuáles fueron tus sensaciones al volver a los escenarios después de un año tan castigado para la cultura a causa de la pandemia?

Fue un sentimiento de gratitud hacia la actitud de valentía de ese público que decidió arriesgarse a meterse en un teatro (por supuesto, con todas las medidas de seguridad), que implica el estar cerca de otras personas a las que no conoces. Hay que proclamar que la cultura es segura, y lo que no podemos entender es que se le esté dando vía libre a la hostelería, y que la cultura sea el último ámbito al que se le está dando un poco de libertad. Además, la gente está necesitada de desconectar, de distraerse y de salir de esa rutina en la que nos ha metido esta situación mundial. Entiendo y recomiendo siempre que esa forma de desconexión la hagamos a través de la música, y si lo hacemos en directo, más que mejor. La música es sanadora y el mejor antibiótico que nos pueden poner.

Patricia Rodríguez: “Siempre he sido muy inquieta y me gusta buscarme la vida”

Patricia Rodríguez es una estudiante veinteañera que proviene del Puerto de Santa María. Se ha desplazado hasta la capital hispalense para realizar el grado de Periodismo en la Universidad de Sevilla. Al poco tiempo de llegar, inició un proyecto llamado Kenys. Consiste en una marca donde se puede comprar ropa, joyas o accesorios, como bolsos o gafas de sol, a través de su cuenta en Instagram. Hoy está aquí para contarnos sobre su marca y cuáles son sus planes de futuro.
Patricia Rodríguez. Fuente: Instagram / Kenys
¿Cómo surgió la idea de Kenys?

Yo hacía pendientes para mí y me gustaba mucho la idea de hacerme una página para así poder venderlos. Las redes sociales tienen un gran potencial y siempre he sido muy inquieta y me gusta buscarme la vida. Pensé en que, quizás, sería buena idea lanzarme a ello y así lo hice, ¿por qué no?

Al comienzo eran simplemente joyas y ahora has incluido ropa y accesorios, ¿ha sido decisión tuya o ha sido por petición de los clientes?

Así es, me pedían bolsos o correas, siempre algo más, y yo veía que se me había quedado pequeño. Siempre he querido hacer lo que ahora mismo hago. Me gusta mucho la ropa, las redes sociales, la fotografía y me llevó bastante tiempo para darle una buena forma a la página. Lo hago todo yo, tanto la elección de prendas, las fotografías, los paquetes y los envíos. Hay mucho tiempo detrás y una inversión en ello.

Joyas de Kenys. Fuente: Instagram / Kenys
¿Llegarás a incluir maquillaje o calzado?

Pues es algo que no me he planteado, ahora mismo me veo muy bien así. Además, estoy cursando mi tercer año de carrera y, al llevarlo yo sola todo, es un poco complicado. ¡Me encantaría incluir los calzados! pero ahora mismo no es posible. Ojalá pueda conseguir lo que quiero y pueda tener muchas más prendas y calzados.

Tras el gran éxito que has tenido, ¿incluirás alguna pieza masculina?

¡También me han preguntado alguna vez! pero ahora mismo no está en mis planes. Creo que es mucho más complicado. Al fin y al cabo las prendas las selecciono según mis gustos y así consigo que a las demás también. Sería muy complicado para el negocio tan pequeño que tengo, meter piezas para hombres. ¡Nunca diré que no! ¿Quién sabe?

Al realizar envíos, ¿vendes solamente en España o también en el extranjero?

Los envíos han sido de gran ayuda para todos los pedidos realizados. La mayor parte de las ventas se realizan en España, aunque sí es verdad que en Francia me han comprado alguna que otra vez. Ojalá poco a poco pueda ir a más.

Patricia Rodríguez realizando envíos. Fuente: Instagram / Patricia Rodríguez
¿Alguna vez has pensado colaborar con alguna marca?

Algún que otro sorteo hemos hecho, tanto con marcas pequeñas como sorteos solo de mi página. Creo que te permite llegar a más personas y es necesario hacer alguno de vez de en cuando. Depende del stock que tenga y de lo que se prevé en ventas se hacen más o menos. Uno de mis objetivos ahora mismo es aumentar la visibilidad de la página. Podría llegar a plantearme alguna colaboración.

¿Te gustaría abrir una tienda física?

Me encantaría, es algo que tengo en mente. Sin embargo, soy muy joven y estoy muy centrada en mi carrera. Además, el peso de la inversión es todo mío. Ahora mismo se me escapa de las manos lógicamente, pero me encantaría poder montarla en un futuro, claro que sí.

¿Cuáles son las prendas que crees que no deben faltar en un armario?

Personalmente me encanta la ropa ancha. A mí no me puede faltar mi abrigo oversize, jeans culotte, jersey ancho, algún chaleco, que ha sido una de las tendencias, o muchas de las prendas de mi página.

Prendas de Kenys. Fuentes: Instagram / Kenys
¿Cuál crees que es la clave del éxito?

Desde mi punto de vista es luchar por lo que quieres, sin pensar en el qué dirán. Las redes sociales han sido mi plataforma de negocio y a veces son muy dañinas. Claro que habrá comentarios negativos y positivos con lo que hago, lo tengo claro, pero no me importan aquellos negativos. Creo que gracias a ello he podido avanzar y seguir con mi página. Los comentarios positivos también son muchos y esos hacen que siga con más ganas en esto.

¿Tienes algún proyecto a medio-largo plazo?

Claro, mi proyecto sería poder crear una tienda online y en un futuro física. Seguir creciendo cada vez más. Pero la vida da muchas vueltas y no sé en qué acabará todo esto. Estoy muy agradecida con las personas que me apoyan y me realizan un pedido, no saben lo que hay detrás y lo feliz que me hacen. El saber que lo que hago les gusta me hace seguir y no querer parar en esto. Estoy muy agradecida con todas ellas.

Mark Lindquist: «Treinta años, pero sin duda, mucho tiempo»

Jose Miguel Gala ha querido colaborar con Voz Nueva y nos ha enviado la entrevista que le hizo a Mark Lindquist, un escritor norteamericano que en su momento publicó Películas Tristes en la Editorial Anagrama.

En 2020 se cumplieron treinta años desde la publicación en España de tu primera novela, Películas tristes. Publicado un año antes en Estados Unidos, Anagrama lo traduce y se convierte en un pequeño clásico de culto allá por 1990. En aquellos días, tu libro disfrutó de un cierto hype en Norteamérica, quizá por tu forma de escribir y las referencias cinéfilas y musicales que citabas. ¿Qué recuerdas de aquella época?

Treinta años, pero sin duda, mucho tiempo. El tiempo pasa rápido. Me siento muy conectado a España desde que visité el país a comienzos de la década de los ochenta, con lo que me alegré mucho de que mi primera novela funcionara bien allí.

Sinopsis de Películas Tristes

En la frenética Los Ángeles, obsesionados por la contaminación y la amenaza nuclear, bajo el sol implacable de las playas de Venice, o en las fiestas sin fin donde todo el mundo habla de herpes y sida, Zeke vive con una chica maravillosa, un trabajo terrible y un pequeño apartamento rodeado de chiflados y fanáticos religiosos. Zeke trabaja en publicidad inventando slogans obscenos para películas porno. Su novia, Becky, hace de actriz en montajes zarrapastrosos. Mientras se preguntan cómo pagar el alquiler del mes, Zeke cumple 25 años y se suma en una peculiar depresión que no le hace perder su humor irónico. Entonces decide suicidarse, pero ¿cómo? Para aumentar la confusión, un viejo amigo, YJ, aterriza en el apartamento con un lobo negro y desconcierta a Zeke con sus visiones apocalípticas y sus juegos malabares.

La historia transcurre como un agridulce vodevil ambientado en una desmitificada Los Ángeles, donde hasta el sol recibe duras críticas. Escrita en presente y utilizando recursos de guión cinematográfico, su tono es fresco y actual y está llena de una afectuosa ironía. Las canciones, las frases de los fanáticos callejeros y los graffiti de los retretes públicos contribuyen a crear un escenario colorido y fascinante, perfecto para los excéntricos personajes de Lindquist.

— Lecturlandia, s.f.

La primera vez que leí tu libro, sentí que estaba muy cerca del “zeitgeist” de los ochenta: las películas de John Hughes, la música de The Replacements o Hïsker Dü. Para un montón de jóvenes lectores españoles entre los que me incluyo, aquel mix de historias hedonistas y deprimentes ambientadas en Los Ángeles resultaba muy exótico, y tenía un punto muy cinematográfico. Si no me equivoco Películas tristes, como Menos que cero de Bret Easton Ellis, se idearon también como un guión destinado a la gran pantalla…

Menos que cero se planteó como una película, pero comenzó siendo una novela. Conocí a Bret cuando estaba acabando su primer manuscrito. Mi libro, Películas tristes, se ideó también como novela. Ambos, Bret y yo, estábamos muy influenciados por el cine, éramos muy fans de John Hughes, por ejemplo. Y también nos gustaban The Replacements, R.E.M. y otras bandas del momento. Mucha culpa de que ambos libros funcionaran tan bien en aquella generación, es que todos estábamos muy metidos en la cultura pop.

Fuente: Editorial Anagrama
Fuente: Editorial Anagrama
Creo que tu libro, así como los de Breat Easton Ellis, tuvieron una gran influencia en la forma de escribir de autores franceses como Frederic Beigbeder o Michel Houellebecq. ¿Reconoces esa influencia? ¿Qué tipo de libros o autores estás leyendo actualmente? ¿Hay algún autor novel que nos puedas recomendar?

Ocasionalmente recibo correos electrónicos de autores que se influenciaron, en su momento, de mi forma de escribir, y es algo que me alegra oír. Disfruto mucho leyendo a compañeros contemporáneos como Bret, Jay McInerney, Maria Semple, Garth Stein y otros, así como a otros autores que no he llegado a conocer personalmente, por ejemplo, Haruki Murakami.

Fuente: El País

Bret Easton Ellis
Novelista estadounidense. Uno de los grandes exponentes de la generación X en la literatura y, también, uno de los autores postmodernos más importantes en la actualidad. Debido a su estilo ha sido emparentado por muchos críticos con Ernest Hemingway pero ha sido relegado a segundo plano por su «frialdad» en sus escritos.

Fuente: David X Prutting / BFA / REX / Shutterstock

Jay Mclnerney
Novelista estadounidense. Escribió entre otros libros Luces de Neón la cual se llevó al cine en 1988. En 2009, publicó un libro de cuentos, How It Ended, mencionado como «uno de los 10 mejores libros del año» por Janet Maslin del The New York Times.

Fuente: Goodreads

Maria Semple
Novelista y guionista estadounidense. Es autora de This One Is Mine, Today Will Be Different y Where’d You Go, Bernadette. Este último ha sido llevada al cine recientemente por Richard Linklater (narra la historia de una arquitecta agorafóbica que intenta adaptarse a su vida en Seattle y desaparece a la Antártida antes de un viaje familiar).

Fuente: Susan Doupé

Garth Stein
Escritor y productor de cine estadounidense. Es muy conocido gracias a su obra The Art of Racing in the Rain (la historia es narrada desde el punto de vista de un perro) que ha sido llevada al cine por Simon Curtis.

Películas tristes es tu único libro publicado en España. Sé que has publicado cosas posteriormente, libros como The King of Methlehem, Never Mind Nirvana o Carnival Desires. Never Mind Nirvana es una novela ambientada en la escena grunge de Seattle en los años noventa, y según Peter Farrelly, el director de cine, es tu mejor obra hasta la fecha. ¿Has tenido alguna propuesta para publicar en España en éste tiempo?

No he recibido ninguna llamada de editoriales españolas, aunque me encantaría poder volver a ver mis libros publicados allí, especialmente Never Mind Nirvana. Creo que hay un público para ése libro en España. Estaría entusiasmado con la posibilidad de que algún sello comprase el libro y poder visitar de nuevo el país para promocionarlo. Me encantaría de veras.

Fuente: Amazon
Fuente: Amazon
Fuente: Amazon

Mark Lindquist es un escritor americano. En sus novelas ha descrito escenas tanto del mundo de los negocios de Los Ángeles como de la corriente grunge que surgió en Seattle. Películas tristes (1987) es su primera novela publicada en español y The King of Methelem es la novela más reciente que ha escrito. En ella, habla sobre el mundo de la metanfetamina en los EE.UU.

Fuente: Fantastic Fiction

Celia Espada: «Siempre he tenido muchas inquietudes y he estado reflexionando mucho sobre temas sociales, culturales y políticos»

Celia preparando su próximo episodio. Fuente: Instagram

Celia
Espada


Celia Espada es una estudiante de Sociología y Ciencias Políticas de la Universidad Pablo de Olavide. Hemos decidido entrevistarla para hablar y saber un poco más sobre su podcast: Manchas de café.

Cuéntanos, ¿de qué va tu podcast?

Manchas de café es un podcast donde tratamos temas sociales ya sean la gordofobia, la monogamia, qué es o no es la belleza, los constructos sociales… Intento poner mi granito de arena en el mundo de la divulgación y concienciar a la gente que a veces no tienen mucho tiempo para leer un libro, pero con un podcast, de fondo, lo vas escuchando mientras haces otras cosas. El fin de esto es que cada uno reflexione por sí mismo.

Siempre he tenido muchas inquietudes y he estado reflexionando mucho sobre estos temas. Una vez que entré en la carrera de Sociología y Ciencias Políticas, me cuestioné más las cosas. Decidí, entonces, hacer un podcast —es más ameno que un libro— para concienciar a la sociedad o hacerla cuestionar acerca de ciertos temas.

Entonces, ¿ese podcast también va sobre libros?

Cuando yo me quiero informar de algo, normalmente acudo a un libro. Pero es cierto que quizás hay personas que no tienen tiempo para leerse un libro de 400 páginas porque su ritmo de vida no se lo permite. Un podcast es más cómodo. El mío, aunque no trate especialmente de un libro, trata ese tema, se reflexiona sobre él y se comparte la opinión por las redes sociales. Ese es mi principal objetivo.

Además de lo social, ¿qué temas te gustaría abordar más en tu podcast?

Acabo de cerrar una primera temporada y en febrero, cuando termine los exámenes, seguiré con la segunda. Más que abordar una temática diferente, yo creo que me gustaría profesionalizarme. Por ejemplo, si hablo de la monogamia, me gustaría informarme más y tener una mejor base. Mi objetivo con la segunda temporada es seguir tocando esos temas que me han faltado en la primera pero de forma más profunda.

¿Has pensado alguna vez en realizar un programa de radio sobre otra temática en concreto?

Yo creo que no porque mi carrera no está enfocada en eso. Aunque haya politólogos que salgan en la radio, eso es algo que no me he cuestionado todavía ni me gustaría. Es verdad que me está gustando lo que estoy haciendo y no rechazo en un futuro, a lo mejor, dedicarme a esto o a algo parecido, pero como tal no lo he pensado. Radio en sí no escucho, solo cuando voy en el coche. Pero podcasts sí que escucho bastantes y leo bastante, que es lo que más me gusta.

¿Qué le recomendarías a los estudiantes de Periodismo que quieran dedicarse a realizar podcasts?

Mi consejo es que si tienen cualquier vergüenza en torno a su voz o que se puedan equivocar con lo que están diciendo o que la gente no le guste, son cosas que todo el mundo piensa —yo incluida. Pero, ¿y si dentro de un año ya no lo piensas? Es bonito ver esa evolución que has tenido de forma ideológica o en cualquier tema, en vez de arrepentirte de lo que dijiste en el pasado. Animo a que prueben, que suban uno o dos si es que les gusta y ver si tienen repercusión.

¿Has llegado a entrevistar o planeas entrevistar en un futuro a alguien para tu podcast?

A mí me gusta divulgar y que la gente sea consciente de la realidad de determinadas personas, pero no me considero la mediadora adecuada para ciertos temas. Por ejemplo, hablar del colectivo transexual siendo cisgénero. Es verdad que para ese tipo de temas acudo a personas con las que creo que es necesario que ellas sean las portadoras del discurso y yo ser una especie de herramienta que les dé el impulso para que la gente los escuche. En ese sentido, soy yo la que escucha y le hace preguntas que la audiencia podría tener y que luego esa persona, desde su experiencia, lo cuente. En definitiva, sí que he hecho entrevistas y me gustaría hacer más para la segunda temporada. También lo que he hecho es traer a amigos o a gente de mi carrera para hacer el podcast para que sea una especie de charla.

¿Tienes algún proyecto en mente?

Enfocar mi podcast de una manera más profunda, de manera que contacte con personas que sepan muchísimo del tema y que sean expertas. Que les apetezca colaborar y yo les haga la labor de entrevistadora para transmitir la información. Pero como no llevo mucho tiempo pues, con lo que estoy haciendo ahora, me llena.

En el confinamiento, ¿se te ocurrieron ideas para el podcast o ya las tenías de antes?

Yo ahí lo pensaba, pero dejé la idea atrás. Luego en verano me lo replanteé seriamente. Y como no quería llevarme mucho tiempo me juré a mí misma de tomar una decisión el 1 de septiembre, llegó el día y me aventuré a hacerlo. Entonces, saqué mi primer capítulo. Con respecto al covid, sí que me ha afectado: he podido grabar un podcast por Skype, pero obviamente una entrevista o una charla cara a cara es mejor. Me he tenido que adaptar a la situación y, cuando se pueda, intentaré que sea cara a cara.

María del Rocío Salvador: «Hay que ser muy autodidacta y buscarse las habichuelas»

El equipo de Voz Nueva ha tenido el placer de entrevistar a María del Rocío Salvador Casanova, estudiante de Diseño de Moda en la Escuela de Arte de Granada. Ella nos cuenta de primera mano sus experiencias y, además, ofrece varios consejos para aquellos que estén planteándose cursar estos estudios.

¿Qué fue lo que te impulsó a elegir la carrera de Diseño de Moda?

Mi amor por la moda, desde mi infancia. Me encanta la ropa desde que tengo uso de razón y siempre he sido una chica creativa e imaginativa. Mi madre de pequeña me decía mucho: “De mayor puedes estudiar Diseño de Moda” y yo lo veía como un sueño.

Fui creciendo y la sociedad te hace ver esta profesión como algo imposible de cumplir. Me planteé muchas carreras, pero ninguna me llamaba tanto la atención como para dedicarle cuatro años de mi vida. Siempre tenía Diseño de Moda en la cabeza, así que en 1º de bachillerato decidí darle una oportunidad a esta carrera. Investigué mucho acerca de mi carrera descubriendo así lo que se estudiaba en ella y los centros públicos donde podría cursarla.

Estaba convencida de que era lo que quería estudiar. Por lo que en clase cuando me preguntaba, tanto compañeros como profesores, les decía que quería ser diseñadora de moda. Muchos profesores no apoyaron mi decisión y me decían cosas como “no tienes claro lo que quieres”, “en Diseño también vas a tener que estudiar”. Incluso la orientadora me dijo delante de toda la clase que “no es una carrera, es un módulo”. Muchos de mis compañeros tampoco veían más allá y menospreciaban mi carrera. De hecho, una compañera me dijo: “Eso no es realista. Búscate algo que sea realista. Por eso yo voy a estudiar psicología”.

Yo, que siempre he creído mucho en mí, tenía clarísima mi decisión y, además, contaba con el apoyo de mi familia. Luché por ello y me inscribí a las Pruebas de Acceso, para estos estudios son obligatorias, no hace falta hacer selectividad. Tuve un inconveniente: me quedaron tres asignaturas en junio. Sin embargo, se pudo solucionar ya que existe una prueba equivalente al bachillerato la cual aprobé y me dio acceso a la prueba definitiva.

Mi consejo para la prueba es: confía en ti y en tus conocimientos. No mires el examen de nadie. Solo concéntrate en el tuyo y da lo mejor de ti. Llévate todos los materiales que te pidan y los que te resulten más cómodos para crear y ¡a por todas!

Fuente: Fotografía del Instagram de María del Rocío Salvador.

¿Cómo te habías imaginado la carrera?

Sinceramente, no me había imaginado nada en específico, pero me la esperada bastante trabajosa y es justo así como ha sido.

¿Consideras que es más bien una carrera teórica o práctica?

Está considerada teórico-práctica, aunque es más práctica que teórica.

¿Realizáis prácticas en algún taller de diseño o similar?

Sí. Excepto las asignaturas teóricas, las prácticas se dan en talleres: de dibujo, de patronaje y confección, de informática… Sí, también se da informática.

¿Cómo ha afectado las clases online a tu carrera?

Ha afectado a mis prácticas externas. Estaba en Madrid super contenta de prácticas con Leyre Valiente y me tuve que volver a mi pueblo a acabarlas desde casa.

A lo largo de la carrera habrás tenido que coser, hacer patrones… ¿La universidad te facilita parte del material o el equipo necesario?

No. Todos los materiales te los tienes que costear tú. Al estudiar en la pública, la Escuela de Arte de Granada no me exigía materiales excesivamente caros, excepto en las asignaturas de dibujo que sí se utilizan buenos materiales. Al fin y al cabo es una inversión, pues los vas a usar mucho en toda la carrera.

Sí es cierto, que en el aula de patronaje nos dejaban usar reglas, hilos, aunque no había una gran diversidad, y en algún caso papel si había.

María del Rocío Casanova junto a la modelo con su diseño en la pasarela Fortuny de 2019. Fuente: Fotografía de Fermín Rodríguez para Ideal.

¿Crees que te han preparado adecuadamente para dar el salto al mundo laboral?

Creo que nunca se está del todo preparado. Es una carrera en la que hay que ser muy autodidacta y «buscarse las habichuelas» lo mejor que puedas. Siempre confía en ti y en tus conocimientos.

¿Cuáles son las opciones laborales que más se plantean al finalizar la carrera?

Hay más de las que se pueden imaginar, pero las más promocionadas son: diseñador de moda, crear colecciones por temporadas, pret a porter, etc; diseñador de vestuario de espectáculo, es muy diferente a la anterior; diseñador de complementos o zapatos, estilista, patronista… Hasta incluso especializarnos en algún material, como el cuero, para trabajarlo.

¿Animarías a otra persona que esté indecisa a elegir esta carrera? ¿Qué le dirías?

Primero de todo, infórmate lo máximo posible de cada una de tus propuestas para aclararte y que después no haya sorpresas, pues mucha gente se quita de carreras porque no se ha informado lo suficiente acerca de ellas. Si eres una persona creativa a la que le apasiona el diseño y la moda claramente esta es tu carrera. Tienes que saber que vas a tener que trabajar mucho y dedicarle muchas horas, pero si te gusta este mundo va a ser toda una inversión. La moda no es fácil y aunque haya algunos profesores no tan buenos y asignaturas no tan apetecibles, como en todos lados, con esfuerzo y ganas lograrás superar todos estos obstáculos.

Isabel Gómez, una periodista ejemplar

Hemos entrevistado a Isabel Gómez, periodista con un largo recorrido en el mundo de la prensa, la radio y la televisión. Nos ha regalado un poco de su tiempo para contarnos su experiencia y para animar a los jóvenes que la carrera de Periodismo, aunque tenga sus penurias, no es un todo perdido.

Estudió periodismo en la Facultad de Ciencias de la Información de la Complutense de Madrid y luego cursó estudios de doctorado en Ciencias Políticas por la UNED. Aunque no tiene la tesis, es diplomada en Estudios Avanzados en Ciencia Política. Su especialidad, por lo tanto, es el ámbito de la política.

Está trabajando en el programa Los Reporteros y nos cuenta que está muy contenta con él. “Llevo un año y, sinceramente, es un programa maravilloso, de lo mejor que hay en Canal Sur. Hacemos reportajes reflexivos, cuidamos la imagen con esmero y tocamos todos los temas. Ahora mismo estoy con el tema de la presión sanitaria y el coronavirus, sobre todo, con historias de las secuelas que han dejado en muchos de los enfermos de la Covid-19.”

Le preguntamos a Isabel Gómez, al estar especializada en política, por su opinión acerca del periodismo de declaraciones que es, actualmente, lo que más está absorbiendo al oficio de la comunicación y la información. Y comenta que hay un completo abuso. “Hemos llegado a unos límites dónde el periodismo ya no es como tal. Estamos, incluso, emitiendo declaraciones que mandan sin preguntas. Los jefes de prensa de cada partido graban al político de turno soltando su speech con el titular que prefieren y nosotros, los periodistas, lo difundimos sin filtraciones. La información enlatada no se debe consentir. Que sean los propios gabinetes de prensa quienes hagan la información y el medio de comunicación simplemente lo difunda rompe las reglas clásicas del periodismo. Tienen que volver las ruedas de prensa para poder preguntar.”

En el Parlamento de Andalucía, por ejemplo, todavía se mantiene que los miércoles, siempre antes del pleno, los partidos comparezcan para fijar sus posiciones lo que permite hacer preguntas sobre los temas de actualidad de ese día o sobre la posición que van a tomar. “Esto pasa muy pocas veces, generalmente el periodismo consume el mensaje del político sin filtraciones. Eso es lo que quiere difundir y eso es lo que difundimos. Somos meros transcriptores. La solución no es otra que preguntar y repreguntar.” Además, explica que a la situación de precariedad del periodismo se le suma la situación de la Covid-19. “Con el confinamiento, mandan preparados y enlatados los discursos.”

Isabel Gómez en su último programa de Parlamento Andaluz. Fuente: Isabel Gómez

El periodismo actual corre a una velocidad que le impide profundizar en las cosas. Un ejemplo es la similitud entre los discursos de Donald Trump y de Santiago Abascal. Le preguntamos entonces a Gómez por los medios, si son solo unos intermediarios, ¿dónde está la reflexión? “Ha desaparecido y para recuperarla lo primero que hay que hacer es documentarse, es un fundamento principal del periodismo. Sí se está ofreciendo información sobre un partido que está dando un determinado discurso y, a la vez, hay un líder internacional que dice exactamente lo mismo, es necesario explicar las diferencias que hay entre esas dos declaraciones. Hay que contextualizar la información. Por ello, son precisos todavía los programas que puedan ofrecer reportajes para reflexionar y pensar. Y también la propia prensa escrita ya que es la que puede considerar lo que es noticia y mostrarla en un contexto adecuado.”

Sin embargo, muchas veces hay que volver atrás para entender el presente y cambiar el futuro. Cuando Isabel Gómez era estudiante había muchas diferencias con respecto ahora, sobre todo, en lo referente a la generación de los jóvenes. “La gente leía más. Pero estamos hablando de hace 30 años. Antes, no había lo que hay ahora. Hoy se tiene la información al alcance de la mano. Sin embargo, si hablamos de periodismo, era muy diferente. Yo me acuerdo de tener que recortar periódicos para poder documentarme sobre lo que iba ocurriendo en la actualidad.»

En su momento, lo que más se escuchaba era la radio y la televisión casi ni existía, no había televisiones autonómicas ni privadas. “Cuando acabé la carrera ya sí que estaban establecidas. Fue el boom de la televisión en el país, en el 84 o 85. El mundo en 30 años ha cambiado totalmente. Y el periodismo también, sus formas y métodos han variado tanto para bien como para mal.”

Se trata de la esencia. Según Gómez, eso es lo no debe cambiar nunca, el querer informar bien y de forma veraz. “Todo el mundo habla de la subjetividad o de la objetividad pero lo importante es la veracidad. Es inconcebible que se mienta.” Otra cosa diferente es la rectificación. “Hay medios de comunicación que rectifican. El País, por ejemplo. Sin embargo, es una pena porque ha perdido una figura maravillosa: el Ombudsman, el Defensor del Lector. A través de él, se le podía pedir al periódico que modificara y corrigiera la información y debía hacerlo. Pero es cierto que hay otra prensa que no hace eso jamás, pase lo que pase. Y eso no puede ser, la rectificación también es una parte del periodismo y de la vida misma.”

Pero hay más cosas en la vida de un periodista. Cómo el espíritu de innovación o la voluntad para hacer cosas diferentes. Isabel Gómez, cuando estaba todavía en la carrera, creó el Gabinete de Comunicación de la facultad, una figura que antes no existía. “Por ese entonces estaba en cuarto y quinto, y decidimos poner en marcha el gabinete. Nos empezamos a encargar de todas las jornadas y congresos que se celebraban en la facultad de la Complutense de Madrid. A partir de ahí, conocí a más gente de la facultad y conseguí una beca en la Unión de Consumidores de España para su gabinete de prensa.”

Isabel Gómez, hace un año, haciendo un reportaje del cambio climático cubriendo la cumbre de Madrid. Fuente: Isabel Gómez

No es solo estudiar —que es importante también porque un periodista sin cultura es como un submarino descapotable—, también es cosa de instinto. De moverse por cualquier sitio, buscar lo que necesite y adaptarse a lo que encuentre. “En mi época madrileña, colaboré con el periódico Lanza de Ciudad Real. Y, en verano, trabajaba en emisoras de radio de Castilla-La Mancha por temas personales: mi padre es de un pueblo de Albacete y a mí me gustaba mucho ir allí en verano. Dos o tres años antes de terminar la carrera, trabajé en una emisora privada que se llamaba Radio Surco de Castilla-La Mancha, que estaba en Villarrobledo. El último año de carrera estuve en Radio Cadena Albacete durante el verano y, por último, recibí la beca de la Unión de Consumidores. También estuve un tiempo en la revista Bauer, Ediciones Bauer, que es una de las que editaba Muy Interesante, hasta que se creó Canal Sur”.

Y aquí, este momento, cambió la vida de Isabel Gómez. “Trajeron a la facultad de periodismo las solicitudes para hacer las oposiciones. Yo me dije: “¿Canal Sur? Puff, eso está en Andalucía. Está lejísimos. Yo me quedo en Madrid o en Castilla-La Mancha.” Ni se me ocurrió echarlo. Cuando estuve en la Unión de Consumidores, un compañero me comentó que estaban buscando personal para la radio. Probé suerte. Fui a Málaga a Canal Sur Radio y me cogieron. Pensaba que iba para seis meses y, al final, me quedé.”

Gómez cuenta que su vida se desarrolló por completo en Canal Sur. “Estuve tres años en la emisora de Málaga, y luego, de las oposiciones de Canal Sur que hubo en el 92 saqué la plaza de televisión para Jaén donde estuve otros tres años. Después, durante dos años, presenté el informativo del mediodía en Sevilla. A continuación, fui muchas cosas: jefa de Política durante cinco años; jefa de Nacional; editora; presenté y coedité el programa Parlamento; redactora-jefa y, actualmente, soy redactora del programa Los Reporteros.”

Empezó con solo 24 años a trabajar en Canal Sur y aún continúa. “Cuando te metes en un lugar que te gusta, ya es muy difícil salir de ahí, sobre todo, si es una institución pública porque da más garantías sociales. Muchas más que la privada.”

Isabel Gómez haciendo su último reportaje sobre la modificación de los hábitos de consumo. Fuente: Isabel Gómez

Queriendo hablar de política, le preguntamos acerca de cómo la coalición PP, Vox y Ciudadanos, que rige ahora en la Comunidad de Andalucía, ha afectado a Canal Sur en su funcionamiento y gestión ya que, al ser una cadena pública, cuando se cambia de gobierno también se cambian a los presidentes de RTVA. “Hay muchas protestas del Consejo de Redacción y de los sindicatos sobre el tratamiento de algunas informaciones. El partido político en el gobierno siempre pone su impronta pero parece que solo estamos dominados políticamente a las instituciones públicas. En el sector privado también hay muchos intereses que toman juego. Es cierto que se focaliza mucho en la pública —para eso la pagamos todos— pero hay que preguntarse por qué las empresas privadas no son más valientes a la hora de ejercer el trabajo periodístico. Hay empresas en este país de las que no se habla nada y coincide que son las que más invierten en publicidad.”

De todas formas, el periodismo no deja de ser una carrera que pende en el hilo de la moralidad y la ética. O se hace un buen periodismo respetando el código deontológico o se hace uno malo sujeto a las leyes de otros. Según Gómez, el periodismo hay que hacerlo por vocación. “Todos mis amigos y compañeros periodistas lo son por vocación. Para hacer una carrera fácil, te metes en otras más sencillas. Tú sabes la nota de corte que te piden, es altísima. En mi época, para hacer Periodismo, necesitabas un cinco. Igual que para Ciencias Políticas, Arqueología o Derecho. Pero es cierto que antes éramos menos: había menos gente y menos universidades.”

Lo importante es la vocación: tener ganas de hacer periodismo y saber disfrutarlo. Gómez termina la entrevista con dos anécdotas que demuestran que este oficio es como hacer una hoguera: hay que buscar el lugar, los materiales y el tiempo adecuado para que arda. Y cuando arde, es cálido, acogedor y tranquilo.

La gracia de que un político no quiera una entrevista

Cuando estaba en segundo de carrera, en la asignatura de Redacción Periodística, nos pidieron que hiciéramos una entrevista a un personaje. Obviamente, todo el mundo eligió a alguien cercano a ellos. Pues a mí, como no, se me metió en la cabeza entrevistar a José Bono, el expresidente de Castilla-La Mancha. Le mandé una carta diciéndole que quería hacerle una entrevista —yo conocía a su jefe de gabinete por unos familiares míos— y el hombre me contestó que era imposible ya que tenía la agenda ocupada.

Estaba desanimada pero, entonces, pude enterarme de que Bono iba a ir al pueblo de mi padre a hacer una intervención allí. Fui corriendo para allá. El primo hermano de mi padre era el alcalde —era socialista—. Yo intenté entrar por algún lado para poder hablar con Bono pero no me hacían caso —mi primo me miraba pensando «esta chalada que hace»—. El marido de mi prima, que era el jefe de la oposición del PP, en ese momento me vió y me llevó con él para sentarme… ¡en la misma mesa con toda la corporación municipal! Estaba muerta de vergüenza, yo ahí, con ellos, todos cenando. Y encima mi primo mirándome mal. Eso sí, le hice la entrevista a Bono.

¿Y la cámara?

Cuando era jefa de Política, estaba encargada de seguir a Manuel Chaves. Todas las empresas públicas tienen a un periodista que sigue al presidente, otros a la Casa Real, etc. Pues fuimos a Cuba en un viaje político. Yo estaba sola, sin cámaras ni nada, porque lo que hicimos fue contratar a cámaras cubanos. Chaves fue a visitar a Fidel Castro sin embargo a nosotros no nos dejaban verlo. Nos mandaron al hotel donde estaban todos los periodistas que seguían a Chaves y nos quedamos allí. A los cubanos les dije que se fueran a sus casas porque no iban a poder hacer nada más. Ya entrada la noche, mientras terminábamos de cenar, nos llamó el comisario político —lo puso el gobierno cubano para tenernos controlados— para decirnos que Fidel Castro estaba dispuesto a vernos.

Estuvimos hasta las 3 de la mañana con él. Nos preguntó por el conflicto de pesca que había en ese momento entre Marruecos y la Unión Europea; nos contó el tema de los misiles cubanos con Kennedy, y más cosas que ya no recuerdo. Estaba muy nerviosa, no solo por verlo sino también porque era la televisión y no tenía cámara para grabar. Al final, me doy cuenta de que la cámara institucional del gobierno cubano estaba grabándolo todo así que cuando estaba terminando la entrevista hablé con ellos diciéndoles que necesitaba sus imágenes urgentemente. Fidel me vió y se acercó, me cogió de los hombros y me preguntó que qué problema tenía. Yo le contesté que necesitaba esas imágenes —tengo una foto con Fidel cogiéndome de los hombros y yo pidiendo las imágenes—. Entonces, Fidel me preguntó por mi hotel y le dije que estaba en el Hotel Meliá Cohíba. “Quiero una copia inmediatamente para esta señorita en el Hotel Cohíba”, dijo él. Cuando llegué al hotel, ya tenía la cinta.

La tristeza de un jueves 11

Una de las experiencias periodísticas más importantes de mi vida fue cubrir el 11-M. Pude grabarlo porque estuve en Madrid de casualidad ya que iban a operar a mis padres. Todos pensamos que era un atentado de ETA así que me fui corriendo al Hospital Gregorio Marañón y desde allí empecé a emitir con solo un teléfono, una agenda —de mi hermano porque era lo único que encontré por allí— y un boli. Entre por teléfono en un programa especial que abrimos y comencé a contar todo lo que estaba sucediendo. Fue muy impactante. A los dos días, tuve que volver para hacer las elecciones generales y cuando terminé, tenía tanta tensión guardada que no pude parar de llorar. Era horrible.

Ese día, ya sabíamos que no había sido ETA sino Al-Qaeda tras transmitirse la información de que la furgoneta Renault Kangoo había sido encontrada en el tren de Alcalá de Henares. Sin embargo, la mayoría de los periódicos nacionales salía con portadas con la frase de “¡ETA asesina!”. Hasta el sábado no se reconoció que eran los yihadistas. Ahí se definió el periodismo, se notó la gente que hizo bien su trabajo y la gente que lo empeoró.

Si hablamos de mujeres libres hablamos de Amalga Muda

Si tuviéramos que destacar algo novedoso que esta nueva realidad nos ha ofrecido, sin duda sería la capacidad que hemos desarrollado para apreciar lo que nos rodea. En la desescalada, cuando podíamos empezar a dar paseos cortos por nuestros barrios, comenzamos a mirar cada detalle, cada esquina, cada balcón. Algunos nos hemos quedamos tan sorprendidos de todo lo que habíamos dejado pasar durante años que ahora no podemos parar de buscar arte por las esquinas. Es concretamente por las calles de Sevilla donde los transeúntes más avispados pueden deleitarse con paredes llenas de rostros de mujeres que gritan ser libres acompañadas de una firma que es, a la vez, una invitación: @amalgamuda

Alena es quién se oculta tras el nombre de Amalga Muda. Barcelonesa e hija adoptiva de Sevilla, nos recibe vía Skype con el pelo mojado y alborotado, lo que nos recuerda a las mujeres de sus ilustraciones. Con una gran sonrisa y rodeada de sus dibujos nos explica: “el nombre de Amalga Muda viene de juntar la palabra “amalgama” con “muda”, irónicamente claro, ¡porque yo hablo por los codos!”.

De profesión, maestra. Alena descubrió su pasión por la ilustración en su etapa en la universidad, pero fue entre las paredes de un aula cuando recibió los comentarios que lo cambiaron todo, “que bien dibujas, profe”, y es bien sabido que los niños siempre dicen la verdad. Esto, sumado al apoyo de su pareja y sus amigas, hizo que hace dos años Alena comenzara a enseñar al mundo cómo se veía este desde sus ojos.

La figura femenina comprende la mayor parte de su obra, y es casi imposible no encontrar ni un ápice de reivindicación en cualquiera de sus dibujos. “Todo comenzó en mi adolescencia. Me di cuenta de que era diferente, y eso implicaba pasar por otro tipo de situaciones. Mi mejor amiga de aquella época —que sigo conservando— es rubia, de ojos azules, guapísima… De revista. Siempre íbamos juntas, y yo a su lado era la de las gafas, la grande, con poco pecho… Éramos la noche y el día. Luego, con la madurez, me di cuenta de que eso era lo mejor que me podía haber pasado, lo que me hace ser más yo. Nos meten en la cabeza que tenemos que ser perfectas, y no, las dos somos naturales, bonitas. Hay que traspasar la frontera de la superficialidad. Esto hizo que me cabreara tanto con la sociedad que necesitaba expresarlo de alguna manera.»

La mujer está castigada por el hecho de ser mujer.

Alena «Amalga Muda»

La necesidad de expresar lo que sentimos es inherente en el ser humano, lo difícil es llegar a transmitir la verdadera esencia de esos sentimientos. Alena lo refleja con un arte de trazos sencillos pero de profundidad infinita. Las mujeres de su vida —como ella se refiere a sus amigas— son la principal fuente de inspiración para sus retratos, pero también aprovecha su otra pasión, la fotografía, para encontrar mujeres reales a las que plasmar en el folio… o en las calles.

Gracias a un viaje a Berlín, donde Alena se terminó de enamorar del street art que estaba presente en cada esquina, ahora Sevilla disfruta de @amalgamuda en zonas como Calle Feria o La Campana. “Me picaba mucho el gusanillo, y me empezó a hacer muchísima ilusión pegar mis dibujos. No deja de ser un acto político, una reivindicación, tengo la necesidad de que mi mensaje cale. Ser mujer puede llegar a ser muy difícil y queda mucho trabajo por hacer”.Tras dejar la capital andaluza más bonita con “sus mujeres” Alena recibió multitud de mensajes de agradecimiento y de apoyo a su iniciativa de luchar por la visibilidad de una mujer diferente, libre y bonita.

Aunque reconoce que “siempre he tenido miedo a no encontrar mi estilo, y sigo experimentando por dar con él ”. Podríamos decir que todo lo publicado en su feed de Instagram tiene en común la sensibilidad, la fuerza y la belleza que Alena reconoce en todas las mujeres que se han cruzado en su camino.

Desde Voz Nueva invitamos a conocer el trabajo de Amalga Muda, ya sea por las calles de Sevilla como en sus perfiles en redes sociales, y sobre todo, invitamos a todas las mujeres a sentirse libres, bonitas, fuertes y luchadoras por un mundo más amable para con todas nosotras.

Paula Ruiz: “Estoy contenta de poder estar ayudando a los enfermeros en esta situación de pandemia”

Recientemente, hemos tenido el placer de poder entrevistar a dos estudiantes de tercero de Enfermería de la Universidad de Sevilla, Paula Ruiz y Carmen Cueto. Nos cuentan acerca de esta increíble carrera y como está siendo su desarrollo por la pandemia del COVID-19.

¿Cómo creéis que está afectando el COVID-19 a tu carrera?

Paula Ruiz: El covid nos está afectado a todos actualmente, sin embargo, el grado de Enfermería tiene que aprender a convivir con el virus muy de cerca ya que nuestras prácticas solo se pueden realizar en un hospital o en un centro de salud, y en ellas es donde más habilidades como enfermeros adquirimos. Son insustituibles. 

Carmen Cueto: Sinceramente, pienso que está afectando muchísimo porque está provocando que nosotros, que somos los futuros profesionales, no nos estamos formando al 100%. Además, me da mucha inseguridad porque me veo en un futuro trabajando en el área COVID y no me gustaría que me formasen sólo para eso. 

Fuente: foto proporcionada por Paula Ruiz perteneciente a su galería
¿Estáis de acuerdo con la gestión que se está llevando a cabo en tu carrera para luchar contra la pandemia?

Paula Ruiz: Estamos en una situación difícil de gestionar ya que en Enfermería hay clases teóricas, seminarios, los cuales hacemos en la facultad practicando con muñecos, con cadáveres, entre nosotros pero las prácticas se hacen en los centros de salud y en los hospitales. Normalmente, pasamos muchas horas en la facultad, y con esto del covid están intentando que tengamos que ir para lo imprescindible. Ahora mismo yo lo haría tal y como lo están haciendo. 

Carmen Cueto: En la primera ola de COVID, en marzo, yo estaba en el segundo cuatrimestre del segundo año de carrera y ya estaba haciendo prácticas. Estuvimos de prácticas, literalmente, 2 semanas. Los coordinadores nos dijeron que era imposible recuperar estas prácticas, por lo tanto, ya está perdido. En resumen, creo que tienen fallos, pero es cierto que más o menos se están adaptando a lo que estamos pidiendo. Además, tengo la suerte de poder ir a hacer las prácticas. En un principio, la gestión era pésima, pero están mejorando poco a poco. 

Fuente: foto proporcionada por Carmen Cueto perteneciente a su galería
¿Cómo son las clases online en una carrera tan práctica como Enfermería?

Paula Ruiz: En las clases online damos la parte más teórica del temario con el profesor explicando mientras vemos las diapositivas. La mayoría de asignaturas se han adaptado muy bien. Además, los profesores están aprendiendo a usar distintos recursos.

Carmen Cueto: Las clases teóricas las tenemos online y las prácticas, como ya he dicho, son presenciales. Tengo tres días de clases prácticas y dos de teóricas. Además, tengo seminarios de las clases teóricas que en un principio eran presenciales pero que, actualmente, estamos haciéndolo online. 

¿Pensáis que estáis aprendiendo lo mismo que una persona que hizo vuestra carrera en una situación normal? 

Paula Ruiz: No, no estoy aprendiendo lo mismo que alguien que hizo mi carrera, a lo mejor, hace 5 años, sin embargo, eso no significa que esté aprendiendo menos. Lo que estoy aprendiendo es a desenvolverme como enfermera en una situación totalmente distinta: una pandemia. Aprendemos a trabajar con mascarillas, con trajes EPI así como técnicas como la PCR. Salimos preparados para poder afrontar una pandemia.

Carmen Cueto: No estoy aprendiendo lo mismo que en una situación normal. Considero que donde más se aprende es en las clases prácticas y, ahora mismo, en los hospitales los recursos están más reducidos. Por ejemplo, estoy haciendo prácticas en la Unidad de Endocrino. Allí siempre había mucha más gente pero, ahora con la pandemia, los pacientes se han reducido más porque no son considerados como cuidados imprescindibles. O, por ejemplo, a la hora del contacto con los pacientes, no puedo acercarme, tocarles… Además, hay muchas áreas que están reducidas o directamente anuladas, por tanto, hay muchas cosas que no estamos viendo que podríamos ver si no hubiese pandemia. 

¿Creéis que la situación actual de la Universidad de Sevilla va a afectar a vuestro futuro laboral?

Paula Ruiz: Ahora hay una demanda muy alta de enfermeros. A corto plazo va a haber trabajo. De hecho, la Junta de Andalucía estaba planteándose contratar a los alumnos de cuarto de Enfermería para que hicieran tareas en los hospitales para poder ayudar a los enfermeros que estén allí.

Carmen Cueto: Todos mis profesores nos están diciendo que hemos escogido la mejor profesión para ganar dinero. Todos nos dicen que están deseando que nos graduemos para contratarnos. El personal sanitario, ahora mismo, está escaseando y nos necesitan más que nunca.

Fuente: foto proporcionada por Paula Ruiz perteneciente a su galería
¿Cómo está afectando la pandemia a la parte práctica?

Paula Ruiz: Los que estábamos en segundo y tercero la Universidad nos ha permitido recuperar las prácticas a principios de curso, en los meses de septiembre y octubre, y hemos echado más horas para recuperar las prácticas anteriores. La pandemia en la parte práctica lo que está haciendo es que no podamos elegir especialidades. No podemos elegir las especialidades que queremos ni rotar por sitios donde haya pacientes de covid.

Carmen Cueto: En general, estamos viviendo unas prácticas muy reducidas y con muchas precauciones que hacen que no podamos vivirlas al completo.. 

¿Qué cambios creéis que ayudarían al desarrollo del curso?

Paula Ruiz: Ahora mismo creo que el curso está bastante bien adaptado ya que solo tenemos de forma presencial las prácticas haciendo «grupos burbuja». Sin embargo, sería bueno que pusieran los seminarios presenciales ya que en ellos hacemos muchas actividades prácticas ya que se están posponiendo o realizando en otro momento por lo que, ahora mismo, no está tan mal pero seguimos dependiendo de la evolución de la pandemia.

Carmen Cueto: Sinceramente, pienso que deberíamos dejar las prácticas para más adelante. Me duele decirlo porque también tenemos que aprender a trabajar con esta pandemia pero, en el último año, tenemos que ir a unidades más complejas como la UCI y si no nos están formando adecuadamente para unidades más sencillas no me encuentro totalmente preparada como para enfrentarme a una UCI.

Fuente: foto proporcionada por Paula Ruiz perteneciente a su galería
¿Cómo está influyendo la situación actual en vuestro día a día como estudiante? 

Paula Ruiz: Ahora mismo en mi día a día como estudiante paso más tiempo frente al ordenador que antes ya que las clases y seminarios son online. En la parte de las prácticas tiran mucho de los estudiantes. Por ejemplo, en la campaña de vacunación de la gripe tenemos a un estudiante y a un enfermero lo que hace que todo sea más rápido y podamos vacunar a más gente. Yo, como estudiante, estoy contenta de poder estar ayudando a los enfermeros ahora mismo en esta situación de la pandemia. 

Carmen Cueto: En cuanto a mi vida social, la he reducido mucho ya que en nuestra carrera nos están recordando continuamente las medidas a seguir. Además, pienso lo siguiente muchas veces: «si yo, que soy estudiante de enfermería, no doy ejemplo ¿Quién lo hace?». Además, como lo veo día a día en el hospital veo que hay que extremar todas las precauciones posibles. Por otra parte, hay veces que al tenerlo tan cerca me dan miedo ciertas cosas como el transporte público. En fin, es lo que nos ha tocado vivir y nos toca a todos adaptarnos en la medida de lo posible. 

Villadiego: «Estoy esperando que lleguemos a la época post-internet»

Villadiego nos acoge en Sevilla para ofrecernos una conversación distendida. Este joven artista nos cuenta sus aspiraciones y sus proyectos presentes y futuros. Una charla marcada por las redes sociales, el papel de su generación y, sobre todo, por sus motivaciones a la hora de crear.

¿Qué ideas vas a seguir en tu nueva incorporación como viñetista en la revista Opinion20 Magazine?

Mi idea es colocarme un poco a mí mismo en el papel de retratista de nuestra generación. A las cosas que nos preocupan muchas veces no se les da visibilidad, ahora mismo sí porque ya tenemos 20 años y estamos empezando a coger el megáfono. Pero creo que hay muchas preocupaciones que los boomers, –no solo ellos, gente incluso de nuestra generación–, que no están acostumbrados a leer ni tampoco a escribir, pues no les dan importancia. Por ejemplo: la ansiedad, la sobreexposición a Internet, Twitter en general, cómo nos cambia la opinión o cómo nos da miedo expresar nuestras ideas. Entonces creo que hay muchas cosas que no se dicen y que, naturalmente, es lo que me toca decir. 

Lo que intento es dar voz a los problemas que creo que no se están diciendo. Cuando tú escribes algo, le pones nombre y lo enseñas es cuando existe para la gente. Si desde un medio más serio como Playground o Vice se empieza a hablar de la depresión, la ansiedad, etc. De todos estos «rollos» que caracterizan a nuestra generación, entonces es cuando se comenzará a tomar más en serio.

Ilustración de Villadiego.

¿Qué opinión te merecen las redes hoy en día?

Yo estoy esperando que lleguemos a la época post-internet. Que superemos Internet porque ya basta. No estamos a la altura. Para mí Internet está directamente ligado a Twitter. La cultura de la cancelación y el #it’soverparty nace en Twitter yo creo, no lo he confirmado, mi fuente es arial black. La idea que tienen de nosotros muchas veces de “ofendiditos” es literal. Es todo negativo y creo que eso no nos hace bien.

Hablando con Álvaro Godot, él me preguntó sobre si yo creía que los sobre estímulos eran buenos, y yo creo que van a marcar definitivamente lo que generemos. El arte se alimenta de lo que tiene alrededor. Nuestro arte se va a alimentar de la corrección política, del miedo a “y si digo esto”, “me paso un poco o no ”, etc. ¿Qué si es bueno? No lo sé, sé que existe y creo que mentalmente nos está reventando.

Cartel de la performance de Álvaro Godot realizado por Villadiego.

«Nuestro arte se va a alimentar de la corrección política»

Volviendo al arte, ¿qué te considerarías?

Esa pregunta me la he hecho muchas veces. ¿Soy artista? ¿O que soy? La respuesta que siempre me doy es que solo soy un estudiante y el hijo de un mecánico. Creo que para tú poder decir que eres algo, que eres una profesión, hay que sentirlo. No todo se basa en el dinero. Yo no cobro por la viñeta y me siento viñetista porque es algo a lo que le dedico tiempo todas las semanas y lo publico. 

Viñeta de Villadiego.

Para tí, ¿qué supone expresarte a través del arte?

Agobio. Para mi no es un alivio, ni cuando pinto ni cuando ilustro. Para mi es como una obligación pero ni siquiera me la pongo yo, es como que derivó a eso. Es que no hago otra cosa que no sea crear. Esto no lo sabe casi nadie, yo tengo un disco en YouTube de covers de silbidos porque se me ocurre y lo tengo que hacer. Después veo a gente que hace ese tipo de cosas y no me gustan. El otro día vi una película, Dos horas después de Julián Génisson, y son dos horas de la pantalla en negro. No la vi entera. Después él subió un vídeo viéndola y eran dos horas de él viendo una pantalla en negro. Pensé “eres tonto” pero realmente te entiendo.

Corto en el canal de YouTube de Villadiego.

Hace unos años, sobre todo en bachillerato, me sentía peor cuando pintaba pero lo tenía que hacer. Suena muy romántico pero es verdad. Es raro pero me encanta. Lo último que he estado haciendo de ilustración es una reedición de unos carteles de Forrest Gump, American Beauty y de Fellini para la facultad. Estoy haciendo un ejercicio en el que he analizado la película: creo que la imagen que la gente debe llevarse de la película es esta, creo que los elementos que remiten a eso en la película son estos, etc. Así que los voy a pintar lo mejor que pueda, con el tono ideal para que la gente lo identifique y ya está. Me lo paso muy bien, siento que estoy en el control de lo que estoy haciendo.

«Me sentía peor cuando pintaba pero lo tenía que hacer»

Cartel sobre la película Forrest Gump realizado por Villadiego.

¿En algún momento pensaste que te podías dedicar a ello?

De hecho no. A mi me encantaría, siempre lo digo, vivir de lo que hago, vivir de lo que genero, ya sean viñetas o ilustración. Porque me encanta la imagen. La idea de dedicarme a pintar me da un poco de miedo pero es algo que me gustaría hacer. Poder decir hoy voy a estar pintando todo el día, la semana que viene a lo mejor no pero me gano la vida así.

Y me gustaría contarte que con las viñetas tengo una historia romántica, que desde siempre me gustaban las viñetas, que yo devoraba periódicos en busca de viñetas, pero no es verdad. Hay cómics que me gustan, sobre todo me gusta más el manga, pero no era algo que buscase si no que vi que me gustaba y mi amigo Alejandro Segura también se interesó. Y vi que era un mundo donde cabían un montón de cosas. Y entonces descubrí a Flavita Banana que es una genia del siglo XXI. Vi su trabajo y dije “yo tengo que hacer esto”. Así que por eso empecé a dibujar cada vez más.

Ilustración de Villadiego.

Entiendo que ella es una de tus referentes. ¿Tienes algún referente más o algún estilo que te gustaría recrear?

Yo robo mucho, todo lo que pinto es robado de cuadros que me han gustado de otra gente. Intento absorber lo que ellos hacen y lo copio. Por ejemplo, Manolo García si pintaba el cielo ponía varias partes de cinta de carrocero para que el trazo se cortase y después lo rellenaba otra vez. Entonces queda como los brochazos en un sentido, de repente un corte y los brochazos en otro sentido. Y eso me gusta mucho, pero eso es simplemente estética.

Últimamente Flavita me motiva muchísimo. Porque veo que es tan buena, incluso en las descripciones de las fotos que sube. Luego me gusta mucho el dibujo de Mingote, es un viñetista antiguo de ABC y tiene una forma de dibujar y de entender los espacios del cuerpo increíble. También me gusta Picasso, cómo utilizaba el cuerpo para rellenar el espacio, un espacio cuadrado, por ejemplo. Tiene un cuadro que es un hombre naranja sobre un fondo azul y está torcido de forma que el cuerpo compensa el espacio. Utiliza el cuerpo como forma abstracta y ese concepto me encanta y lo intento aplicar.

Ilustración de Villadiego.

¿Cuál es tu objetivo con tu trabajo a largo plazo?

Yo te diría que hacerlo para morirme tranquilo, porque hay un montón de cosas que no he hecho y me comen un montón. Me arrepiento más de las cosas que no he hecho que de las cosas que he hecho. Lo único que intento es quedarme a gusto y soltar un montón de cosas y nunca quedarme sin nada que decir. Me encantaría cambiar el mundo, vivir en uno mucho mejor, que la gente pudiese hablar de sus problemas sin miedo, que todo el mundo viviese a gusto. Me encantaría tener la oportunidad de hacerlo. 

Hacer animaciones me apasiona porque es una cosa con la que ni soñaba de pequeño y ahora tengo la posibilidad de hacerlo porque he aprendido. Hice una animación sobre un padre que entraba en la habitación de su hijo y le preguntaba “¿cómo estás?” y el hijo se pensaba todas las cosas que quería decirle pero al final le decía “nada, estoy bien papá”. Era mi día a día y por lo visto era el de mucha gente. Y cuando mucha gente me escribió dándome las gracias es una satisfacción que no buscaba tener y la tuve. 

Yo siempre pongo subtítulos en lo que hago. Entonces, me contactó una chica para darme las gracias por la animación y por haberla subtitulado porque su padre tenía problemas de oído y ahora, por fin, podía decirle cosas que antes no. Es que se me ponen los pelos de punta. Que yo me haya tirado cuarenta minutos subtitulando un vídeo para que le haya llegado a ese señor o a esa muchacha, me vale.

No tiene sentido hacer cosas si la gente no te quiere, si tú no quieres a la gente. Lo más importante es estar bien con tu familia y con tus amigos. Entonces cuando amigos míos como María o Álvaro ponían “tío, me alegro un montón de cómo le está yendo a Eloy” sin mencionarme para mi eso es una victoria. Si pudiese ganar 1.000€ haciendo esto todos los meses me retiro. Aquí me quedo. Que la gente se alegre y que yo pueda subsistir es mi sueño.

¿Qué otros proyectos tienes en mente?

Pues tengo pensado comprarme un ordenador para poder seguir animando. También, tengo el proyecto de radio que está a punto de salir y estoy muy ilusionado, tanto por el podcast como por las entrevistas. Y ahora mismo estoy escribiendo algunos ensayos.

Mi sueño realmente es ser youtuber. Desde pequeño, cuando todo el mundo descubrió YouTube en 2011 y 2012, yo dije “vale, ahora mismo no porque soy un niño, soy muy tonto y me da vergüenza pero cuando tenga 16 años, que ya soy mayor, me voy a hacer un canal de YouTube”. Tengo 19 y no he subido nada. Vídeos de sentarme a hablar, hacer un análisis sobre una película y reírme y hacer que la gente se ría que es lo que más me apasionaba. Estoy buscando la manera de publicarlos. Escuché en un vídeo a un señor que me gusta mucho y que decía que ahora estamos en el momento de la siembra y no de la recogida. Estoy sembrando todo lo que puedo, estoy contento haciendo lo que me gusta y ya llegará el momento de recoger.

Es que a mi lo que más me preocupa es ganar dinero, por el mero hecho de subsistir y de que mis padres no tengan que pagarme nada. Si yo puedo tener estabilidad económica yo ya estoy a gusto. Pero estoy seguro de que en algún momento me llegará. Me lo paso bien cuando estoy en el ordenador, siempre que me pongo a hacer cosas en Photoshop, viñetas, ilustración o lo que sea, me lo paso bien y eso es lo que me importa ahora mismo. Y lo que salga a partir de eso.

Ilustración de Villadiego.