Rodrigo García Marina: “es importante visibilizar condiciones que históricamente han estado relegadas”

Hablamos con Rodrigo García Marina, un domingo de octubre aún soleado a través de las pantallas. A pesar de estas circunstancias no disminuyen las ganas de mantener esta afectuosa conversación. Se nos presenta una charla breve aunque entretenida, tratando temas como los premios literarios, el proceso de creación o las visiones alternativas en la producción literaria a esta nueva realidad más inclusiva.

Puede que le reconozcáis por poemarios como Aureus el cual se llevó el I premio de poesía Irreconciliables en 2017, o su última obra Edad que al igual que el anterior se le reconoció el trabajo esta vez con el Premio de poesía Tino Barriuso. A día de hoy acaba de terminar la carrera de Medicina y está estudiando Filosofía, además de seguir manteniendo su pasión cada día por la poesía y demás artes.

Rodrigo García Marina gana el premio de Poesía Tino Barriuso. Fuente: Diario de Burgos

Llevas tiempo escribiendo, sobre todo en redes, y de hecho llevas publicado dos poemarios pero ¿cuándo empezaste a escribir?

Desde pequeño empecé a escribir literatura a la medida que leía. A ser consciente de que quería hacer algo con la escritura quizá con catorce o quince años.

Has estudiado Medicina y Filosofía y solo tienes veinticuatro años. A la mayoría de los jóvenes nos parece imposible hacer tantas cosas en tan poco tiempo, ¿cómo lo has conseguido tú?

Estudié música clásica previa a filosofía, eso curte mucho a nivel de organización y me ayudó a tener disciplina porque le dedicaba una cantidad injerte de horas. Cuando dejé el conservatorio tuve mucho tiempo libre, y me metí a filosofía.

Además de lo anterior, tus poemarios han recibido varios premios ¿A qué edad ganaste tu primer premio como poeta?

Con 19 años.

¿Y cómo sentiste que te reconocían el trabajo y el esfuerzo que le habías dedicado?

Los premios en poesía son complejos, para mí ha sido una ambivalencia porque lo que más he trabajado ha sido ciberpoesía, con Latinoamérica y con colectivos, y me han premiado por hacer un trabajo “serio” publicándolos que es lo que tiene un reconocimiento en la crítica literaria. Pero realmente lo que quiero hacer con mi trabajo es conectar con la gente y que me lean, además creo que a día de hoy la poesía inminentemente está en redes o por lo menos hay gente muy interesante trabajando ahí. Los premios me han hecho mucha ilusión pero no me los han dado por el trabajo del que esté más orgulloso ni por el que considere más interesante.

Con la vida tan ajetreada que llevas, ¿cómo sacas tiempo para escribir?

Saco tiempo sobre todo para leer, leo mucho todos los días, pero escribir no lo hago de forma disciplinaria. Yo leo y cuando esa idea me invade y me aborda tengo que plasmarlo, escribirlo e investigarlo. Creo que la escritura es un collage de muchas personas desde una memoria colectiva mucho más grande, de lo que pueda ser yo o ningún escritor, y esa memoria ampliada es en la que podemos participar y solo se participa cuando tienes la generosidad de escuchar a otras voces.

¿Dirías que para ti se convierte en una necesidad?

Sí, forma parte de plasmar un concepto que no lo puedes hacer con la oralidad o con la música y lo necesitas expresar a través de las palabras, literaturizarlo.

¿Crees que es relevante e importante que en una sociedad como la actual los y las artistas intenten encontrar otros puntos de vista distintos, más reales a nosotras, buscando la inclusión y la diversidad?

Estoy a favor que desde lo queer invadamos los estatutos que se consideran universales a escribir para literatura de género (literario). Me parece que es un vehículo o una etiqueta que comercializa unas luchas sociales, opino que es preferible que desde esa particularidad podamos invadir el espacio, creo que la gente está atendiendo a esa diversidad no solo de género, sino también racial y de clase. También se ve en el mercado editorial, pero a veces se emplea esta diversidad para comercializarla, hay una ambivalencia no es tan sencillo ni necesariamente bueno el hecho de que se haga, sin embargo sí es importante visibilizar determinadas condiciones y formas de vida que históricamente han estado relegadas.

¿Podríamos afirmar que has introducido esos elementos y esa visión queer en tu producción literaria?

Me gusta mucho una frase que dijo  mi amiga y escritora Elisabeth Duval, en una entrevista “soy demasiado burguesa, demasiado lesbiana, demasiado blanca y demasiado mujer para ser queer” es muy buena forma de expresarlo porque nos lleva a entender quién denuncia y quién es el sujeto subalterno. ¿Nosotros lo podemos encarnar desde la subalternidad? pues si nos están entrevistando o nos invitan a eventos significa que no eres el límite político exactamente, ya que estás bastante interiorizado en unas lógicas, y desde esas lógicas puedes operar con la solidaridad para esas personas que realmente sí son el límite.

Para mí lo queer es el verdadero cuerpo desexualizado, es el cuerpo de la senectud, de los ancianos, es el cuerpo de las personas con una diferencia funcional y cognitiva alta y personas que están fuera de cualquier lógica de sexo como lo estaban las personas homosexuales en los años 60. A día de hoy las personas LGTB, aunque la t mucho menos, estamos bastante más aceptadas socialmente que a lo mejor otros cuerpos que incurre el género y donde opera la matriz de opresión de género y no se piensan, por ejemplo el orgullo loco, las personas ancianas o personas con diversidad funcional.

Continuando la conversación hablando sobre tu producción literaria nos preguntábamos ¿Tienes fecha para tu próxima publicación?

Sí, pero no puedo desvelar nada. Tengo un proyecto formado con una editorial se relaciona con la extensión de las cosas y con el momento pandémico.

Último poemario publicado a la fecha de hoy. Fuente: Hiperion.com

Por último, queríamos preguntarte por tu futuro deseado ¿Te gustaría dedicarte profesionalmente a alguna de las carreras que has estudiado o a escribir poemas?

No me agradaría dedicarme exclusivamente a escribir poemas, lo primero no se puede y  lo segundo quien vive de eso tiene que llegar a un tipo de poesía que a mí no me interesa. Pero sí creo que hay que profesionalizar esa precariedad, hay que pagar derechos de autor, hacer contratos los más justos posibles, aunque después no vivas de eso y te den una cantidad simbólica, pero que sepan que no todo se hace con entusiasmo y con promesas de que el escritor llegará a algo.

Me gustaría dedicarme a la investigación, me gusta mucho la medicina, los pacientes pero no los hospitales, de momento creo que no me quiero dedicar a la medicina pero sí a la investigación.

Estamos a la espera de la próxima publicación de Rodrigo García Marina, pero mientras le podéis encontrar en sus redes tanto en  Twitter como en Instagram @rodrigogmarina.

Sara Torres: «Mi intención es que los personajes del colectivo tengan un lugar donde desarrollarse libremente»

Recientemente hemos tenido el placer de poder entrevistar a Sara Torres –también conocida como @setapta en redes–, una diseñadora gráfica que está emergiendo gracias a sus ilustraciones fantásticas e introspectivas. Nos cuenta acerca de esta disciplina y cómo se desarrolla a sí misma a través de sus creaciones.

Para empezar nos gustaría felicitarte, tienes una gran comunidad de personas que apoyan tu trabajo y lo aprecian. Hoy en día hay nuevas formas de arte que están emergiendo gracias a las nuevas tecnologías, ¿piensas que el diseño gráfico es útil actualmente?

Referente a las nuevas tecnologías y demás, es verdad que han facilitado lo que son procesos creativos tanto de comunicación como de poder crear nuevas formas de expresarse, de comunicar cualquier tipo de mensaje. Esto pasa tanto en el diseño gráfico como en la propia ilustración, y muchos medios más como en la escritura, revistas, etc. en todo tipo de medios en los que se comunica algo, la tecnología es principal y ayuda de muchísimas formas a lo que es el crecimiento de estas.

Vemos que habitualmente se aplica más en el ámbito de publicidad y marketing, ¿crees que puede darse su uso en más campos además de estos?

Yo creo que se utiliza en muchísimos más de lo que pensamos así, a grosso modo. Desde editoriales como son libros, revistas y demás, hasta cualquier tipo de publicidad, como dices tú, pues también tiene formas de diseño gráfico en branding, en cualquier marca. Todo está maquetado y diseñado.

También pasa en la música, en moda… se sabe que las herramientas que lleva el diseño gráfico no son solo para plasmar una imagen en un sitio, sino también para comunicar un mensaje de forma visual y gráfica, que se entienda fácilmente.

Ahondando más en ti, concretamente, ¿cómo supiste que querías dedicarte a esto? ¿Tienes algún referente?

Pues, yo es verdad que siempre tuve como una especie de inclinación hacia el arte, me gustaba verlo y hacerlo. Desde pequeña siempre estuve pintando y ya cuando llegué a bachillerato y había que pasar a la universidad, dije “¿qué hago aquí ahora?”. Me gustaba la carrera de Bellas Artes, pero era demasiado amplio para lo que yo me quería dedicar. Por un momento casi me metía a Ilustración, pero claro, era un grado superior y el sistema educativo aún no estaba tan desarrollado en ese ámbito.

Estuve investigando por varios sitios lo que era el diseño gráfico y descubrí que, aparte de la parte visual que era lo que a mí me interesaba, también tenía una parte práctica. Al final el diseño sirve para algo más, y me llamó la atención por eso, porque va mucho más allá a la hora de intentar solucionar problemas y es de lo que se habla todo el rato. Cuando te preguntan sobre el diseño gráfico pues te dicen “es una herramienta para solucionar problemas, comunicaciones y demás”.

A la hora entonces de investigar por tu cuenta, ¿hubo algún artista que te llamara la atención lo suficiente como para decir “es mi referente”?

No creo que tenga un referente como tal. Sí que considero el diseño como una herramienta que utilizo yo para lo que hago diariamente, ¿no? Uso lo que he estado estudiando todos estos años. Aunque sí es cierto que me derivo más hacia la ilustración y mi trabajo está más basado en eso, en crear a partir de la ilustración. En este tema sí me acerco más a artistas como son Basquiat –artista estadounidense–, pues me gusta mucho el neoimpresionismo que usa, el arte contemporáneo en general, más dedicado al dibujo y a lo plástico, y también me llama la atención Egon Schiele –pintor austriaco contemporáneo–.

Has comentado antes que el diseño gráfico es una herramienta para solucionar problemas, ¿cuáles son?

Bueno, es lo que se estudia realmente. Desde el principio te dicen “todo es diseño” porque, de alguna forma, el diseño gráfico sirve para arreglar problemas comunicativos. Por ejemplo, quieres expresar en una campaña publicitaria de moda o en la portada de un libro lo que es tu marca, el por qué estás haciendo esto. He dicho antes que no consiste solo en plasmar una imagen, sino también buscarle un significado y demás. En ese caso, el diseño gráfico es una forma de estudio de la periferia, donde convergen muchas disciplinas.

En relación con tus trabajos, hemos visto que eres muy versátil en cuanto a estilos y formas de recreación de tus ideas, ¿cuál crees que es tu fuerte dentro de todos los estilos?

Es cierto que tengo como muchas cosas, y me reconozco en muchas de ellas, pero la que más me representa o con la que más cómoda me siento expresándome es la menos figurativa. Es decir, están estos dibujos que no son directamente retratos de una persona, sino que mediante diferentes recursos gráficos que he ido adquiriendo a lo largo del tiempo, intento mandar un mensaje de las cosas que me pasan o pienso a través de ellos, de la forma menos literal posible. Me gusta además acompañarlo del discurso poético, con textos que yo escribo para, de alguna forma, intentar mandar un mensaje o contar algo, que al final es para lo que utilizo este medio.

Por lo que acabas de decir, veo que compartes la idea que muchas personas tienen, y es que el artista se plasma en lo que hace, que incluye sus ideas, sentimientos y experiencias.

Sí, creo que todo tiene algo de nosotros, tanto como si solo dibujas retratos, hay una parte de ti que siempre está dentro de tu trabajo. Creo que nos reflejamos incluso bastante más de lo que nos gustaría en nuestro trabajo, al final casi es parte de ti y de lo que eres.

“Incluso bastante más de lo que nos gustaría”, supongo que el reflejarte en tus trabajos tendrá sus partes positivas y negativas, pero ¿crees que pueda malinterpretarse y al final se convierta en algo completamente negativo?

Malinterpretaciones siempre va a haber. Si alguien quiere ver las cosas de forma negativa lo va a hacer. Obviamente si tu discurso en cualquier ámbito no es perjudicial y tú no vas con esa intención de querer hacer daño o querer hacer algún tipo de sátira un poco hiriente, no tiene por qué ser perjudicial. Ya es según el enfoque que cada uno le dé a su trabajo, si es más introspectivo acerca de uno mismo y cómo yo me desarrollo en ciertos temas, pues no tiene ningún tipo de fin negativo. Todo depende de cómo trates tu trabajo y lo que cuentes, obviamente hay que tener tacto.

En tus creaciones se aprecia una amplia gama de personajes o situaciones, ¿de dónde te viene la inspiración?

Sí es cierto que tengo como dos partes en las que uso personajes. Está la primera, que es más fantasiosa con historias de elfos y personajes originales que creo y a los que les doy nombres, algo así como plasmar mis gustos más socialmente aceptados. Es decir, tener la oportunidad de usar personajes propios para contar tus historias es como, pues igual que nos gusta ver cine o series, tener la posibilidad de que esas historias reflejen mis gustos.

Respecto a la otra parte, que es más poética e introspectiva como te decía, sí que intento que sea más como una forma de hacer personajes menos literales, que sean representaciones de ciertos miedos. Por ejemplo, hay un personaje que es Marlene al que doy diferentes formas y puntos para identificarla. Marlene tiene una corona de espinas que uso para darle un discurso más etéreo; no quiero que sea la representación de una persona que me ha hecho tal cosa, sino más un sentimiento y un cómo me relaciono yo con mi mundo. Darle un nombre y descentralizarlo de ciertas ideas.

¿Entonces Marlene sería como una representación tuya?

No exactamente, aunque sí tiene una parte de mí. Es algo que llevo pensado bastante tiempo. Marlene podría llegar a ser la representación de cómo me relaciono con las cosas que suceden en mi vida llevada al extremo. De esta forma, Marlene se convierte en una antítesis de mí y así consigo separarla, es casi tan fuerte que llega a ser un ente aparte de lo que yo soy. Por eso a veces la dibujo en autorretratos que hago y de alguna forma con ella a mi lado, como una metáfora un poco extraña.

También me has hablado de historias y personajes fantásticos. Vemos a otros ilustradores que usan como inspiración un mundo ya creado y a partir de ahí desarrollan su historia. En cuanto a ti, ¿qué enfoques das a tus trabajos?

No creo que el enfoque sea el referenciar algo que ya existe. A mí me gusta más coger a esos personajes y plasmar realidades que a lo mejor, en lo que son las típicas series o películas, ni siquiera se contemplan.

Yo hablo mucho de la sexualidad desde el género y por ello, mi intención es que los personajes del colectivo tengan un lugar donde desarrollarse libremente y evitar lo que hacen en muchas series ahora, que es ponerles como único problema que son del colectivo LGTB y desarrollar su historia a partir de ahí. Yo intento coger otro punto de vista: los personajes son lo que son, se relacionan de forma libre y sus problemas son otros. Es como intentar normalizar a las personas del colectivo y que puedan relacionarse con otras cosas, no solo con su propia identidad, aunque esto sea una parte importante para ellos.

Podríamos decir que ligas tu trabajo a la identidad sexual y al colectivo, ¿no?

Sí, intento englobarme bastante en ese tema. El darles un punto y que se desarrollan como tengan que desarrollarse.

Hemos visto que haces colaboraciones con otros artistas, ¿cómo os soléis coordinar?

Las colaboraciones que he hecho hasta ahora son muy sencillas, con personas que ya conozco, amigos míos con los que hablo por chat y digo: “Oye, vamos a hacer un dibujo. Yo hago las líneas y tú lo coloreas”. Son procesos muy sencillos y se llega a un consenso rápido, algo como buscar una escena y pensar en el enfoque que queremos darle, eso sí se llega a hablar. Son trabajos muy cercanos que casi se hablan en el momento, y son una forma de crear cosas diferentes juntos, que siempre está muy bien.

Por último queremos saber sobre tus proyectos. Tienes una tienda online en la que vendes tus productos, pero aparte de eso, ¿algún otro trabajo en mente?

Me alegra que me lo preguntes, porque sí. Estoy ahora mismo trabajando con un amigo mío para intentar sacar proyectos nuevos que se alejan un poco de lo que estoy haciendo, me refiero a colgar algún dibujo en redes y ya está. Busco algo más como desarrollar un concepto. Si hay suerte, para este curso académico 2020/2021 a lo mejor sale algo, así que a ver qué tal, tengo muchas ganas.

Has dicho que se trata de desarrollar un concepto, ¿podemos saber un poco más del tema antes de despedirnos?

No tengo muy claro si puedo decir algo todavía. Sí que hay varios proyectos a la vez y te puedo decir que son cosas que ya he tratado: un discurso introspectivo para saber qué pasa conmigo y darle un medio nuevo que no he trabajado hasta ahora. Luego hay otro del que ya había mostrado algunas cosillas, con el mismo concepto, pero va a pasar a otro formato que sorprenda, más por dónde está que por lo que cuenta, para darle un discurso más grande. Hay varios en marcha y estamos trabajando en ello.

Paula Jiménez: «el maquillaje es una forma de expresión»

Una tarde de septiembre, decidimos contactar con Paula Jiménez: una joven estudiante gaditana que, además de dedicarse a la filología, ha decidido abrir una cuenta de Instagram (@paulajt.makeup) para compartir con todos nosotros su pasión por el maquillaje. Ella recibe nuestra propuesta con los brazos abiertos y una gran sonrisa en la cara. Encendemos la grabadora y Paula hace el resto.

Empecemos hablando de tu cuenta (@paulajt.makeup), ¿qué te llevó a crearla?

Llevaba un tiempo pensando en crear la cuenta pero nunca me atreví a dar el paso porque veía que había gente con muchísima más habilidad que yo, tanto en Instagram como en YouTube. Al final, un día estaba en casa y me pregunté: “¿por qué no?”. A día de hoy mi cuenta es una forma de expresión y, aunque no sea experta, me gusta compartir con el resto los maquillajes que hago.

¿Qué planes tienes para desarollarla?

Ahora mismo no tengo nada pensado porque la cuenta lleva poco tiempo (uno o dos meses). Mi idea es subir todos los maquillajes que hago en casa y que me gustan. Incluso si no me gusta como me queda lo hago porque así puedo compartir por qué no funciona bien tal producto o por qué me salió mal. A la hora de llegar a más gente, es una buena opción estar activa en redes sociales.

¿Siempre te gustó el maquillaje? Cuéntanos un poco de tu infancia y adolescencia.

No siempre me gustó porque no sabía hasta dónde se podía llegar con él. Para mí, el maquillaje era pintarme la línea de agua de negro y ponerme rímel y pintalabios. Conocía que había más posibilidades pero tampoco tenía ningún referente en el que fijarme o del que poder aprender. Cuando llegué a la universidad, vi que compañeras mías hacían cosas muy chulas con el maquillaje y quise mejorar. Empezó a interesarme más y más el maquillaje.

¿Qué marca utilizas más en tus maquillajes?

Las marcas que más utilizo son low-cost porque tampoco puedo permitirme una paleta de sombras que cueste 50 euros. La que más me gusta es W7… prácticamente todo lo que tengo es de esa marca porque hace muy buenos clones de maquillaje caro. También uso bastante Nyx, aunque es más cara. Tiene muy buenos productos como la máscara On the rise o sus sombras de ojos que se trabajan muy bien en los párpados. Aunque también tengo un par de productos para el rostro de Essence.

¿Cuál piensas que es el peor error que se puede cometer?

No creo que haya errores como tal porque el maquillaje es una forma de expresión, a fin de cuentas. Cada uno se expresa como quiere. Pero sí hay algunos errores muy evidentes como utilizar una base más oscura que tu tono de piel porque se va a notar el corte en el cuello. Otro error podría ser pintar con el delineador de labios fuera de nuestro labio natural. No un poco, sino mucho: como se puso de moda hace unos años. Yo utilizo esta técnica porque tengo los labios muy finos pero intento no hacerlo de una forma exagerada.

¿En quién o qué te inspiras para realizar tus maquillajes más creativos?

Me inspiro más en la youtuber Ratolina porque fue la primera que vi cuando empecé. Desde ese momento, veo prácticamente todos sus vídeos. Aprendo mucho con ella e imito sus looks de ojos, sobre todo. Para mí es un referente en el mundo del maquillaje.

¿Con qué marca te gustaría colaborar?

Una marca con la que me encantaría colaborar es W7 porque, como he dicho antes, tiene unos productos muy asequibles. Por ejemplo, sus paletas de ojos por cinco euros son de buena calidad. Fue, básicamente, una de las primeras que compré. Además, me parece una marca muy cercana al comprador porque si la mencionas en Instagram, te suben a sus historias. Me gustaría mucho colaborar con ellos.

¿Qué cinco productos te llevarías a una isla desierta?

Me llevaría mis imprescindibles: una buena crema hidratante, un pintalabios, alguna paleta de sombra de ojos, un rímel y un limpiador facial.

¿Te gustaría dedicarte profesionalmente a este ámbito de la belleza?

No es algo que yo tenga en mente. Para mí el maquillaje es, ante todo, un hobbie y algo que hago por diversión. Pero sí me gustaría formarme y asistir algún curso cuando tenga tiempo. Me gustaría realizar maquillajes de novia y de invitada, por ejemplo, sin dejar de lado mi trabajo.

Ángeles Verano: “El traje de flamenca es una forma de hacer ver al resto mundo como se siente la mujer andaluza”

Interior del taller Ángeles Verano. Imagen: Claudia Fernández

Cinco y cuarto de la tarde. Ángeles nos recibe en la puerta de su estudio, situado en la calle Cuesta del Rosario, mientras despide a una de sus fieles clientas. A pesar de estar en plena crisis debido a la pandemia, en el taller se respira el ajetreo propio de un día normal, en el que las agujas y los hilos vuelan sin cesar. 

Por la ventana entra el sonido de una guitarra callejera, y rodeados de vestidos, estampados y volantes, Ángeles Verano, una de las diseñadoras más reputadas en el mundo de la moda flamenca, se sienta a conversar con nosotros para hablarnos sobre su trayectoria y sobre cómo está viviendo las consecuencias de la Covid.

Llevas más de dos décadas siendo una de las firmas punteras en el mundo de la moda flamenca, dinos, ¿cómo te sientes después de tanto tiempo?

Así es, el año pasado hice mi 25 aniversario, 26 años hizo el desfile de este año y la verdad es que ¿cómo me siento?, afortunada. Ahora mismo quizás no por el momento que estamos viviendo. El sector está francamente tocado y vemos que de momento esto no se va a recuperar porque no hay ferias, entonces no hay motivo para que la gente se compre un traje de flamenca. Pero hasta ahora, hasta el 27 de marzo de este año feliz, muy feliz porque he tenido la suerte de dedicarme a lo que me gusta, que es una pasión y no todo el mundo puede decir lo mismo.

¿Fue fácil abrirse camino en el mundo del diseño de moda? 

No, no fue fácil porque además, viví el momento justo en el que el traje de flamenca explosionó y se convirtió en moda. Antes del 94, los trajes eran todos iguales, no había tendencia de moda; la gente simplemente cambiaba los lazos del vestido o un volante arriba o abajo, pero no había moda ni tendencia, no se creaba cada año un estilo diferente. Entonces claro, llegamos un poco rompiendo muchos cánones establecidos dentro del mundo del traje de flamenca, que es un traje folclórico, no hay que olvidarlo; durante muchos años el traje no evolucionó, el traje era uno que tenía todo el mundo y lo que hacías era cambiarle los complementos y te lo ponías. 

Ángeles Verano.

Entonces, ¿era difícil innovar en esa época?

Muy difícil, era muy difícil. Yo empecé pintando mis propios tejidos, haciendo superposiciones de telas para crear exclusividad, me negaba a utilizar los tejidos clásicos que se habían utilizado siempre en la flamenca, precisamente por innovar… Bajé los talles de los diseños, eliminé las mangas de los vestidos, con lo que ya había trajes muy sexys y me atreví con muchas cosas. Llegué en un momento difícil en el que la gente me decía ¿pero cómo vas a intentar hacer esto en una cosa tan clásica?. ¡No tienes futuro! me decía mucha gente. Pero me lo propuse y dije voy a por todas y conseguí crear mi propio estilo; que la gente reconociese mis trajes por el ferial y que tuvieran unas características que a lo mejor no tenían los de antes, como la comodidad, la sutileza, la elegancia por encima de todo… y esas cosa pues me hicieron ir asentándome y conseguir lo que creo que he conseguido, que es pequeñito, pero ahí estoy.

En 1996 entraste al mundo de la moda flamenca tras ganar el premio a diseñadora novel en SIMOF, ¿en algún momento sentiste presión tras ganar el premio de no volver a superarte como lo hiciste en esa etapa?

Puedo decir que llevo 25 años poniéndome a mí misma mis niveles y que cada año digo imposible, el año que viene no voy a ser capaz de superarlo… y creo que lo he conseguido. No me preguntes cómo, creo que lo he conseguido, trabajando y siendo fiel a mi estilo y a mis principios, pero cada año he ido in crescendo. 

Hoy por hoy, este año que ha sido uno de los más importantes de mi vida, porque aunque ya había desfilado en solitario después de salir de SIMOF y antes de entrar en We Love, desfilé algunos años en solitario y entregando mi premio Flamenca con Arte, yo ya me había arriesgado a hacer cosas.  Pero como lo que yo he hecho este año tan importante, yo sola sin ninguna plataforma, solo con la ayuda de mi equipo y de la gente que ha querido participar en el evento, yo creo que ha sido un logro muy importante. Ha sido el mejor desfile de mi vida. Si me retirase mañana, podría decir que he conseguido todo lo que yo me había propuesto en este mundo de la moda flamenca.

Ruth Lorenzo recibiendo el premio Flamenca con Arte 2020. Fuente: angelesverano.com

¿Dirías entonces que ese premio te impulsó a seguir renovándote y superándote cada día?

Me hizo darme cuenta realmente primero, de qué es lo qué me gusta hacer, porque aunque trabajo otro tipo de ropa como las piezas de novia o de acompañante, que también es maravilloso y me encanta hacerlo, realmente yo sabía que mi pasión era la moda flamenca.  Aposté por esto al 100% e intenté defenderme y trabajar cada año por hacer que las mujeres quisieran renovarse y quisieran tener un vestido nuevo, y que hoy por hoy lo conserven como una reliquia, porque tengo clientas de hace veinte años que tienen sus trajes guardados y los consideran joyas, así que ¿qué mas podría pedir?

En tus desfiles siempre vemos modelos de edades muy diversas ¿A qué público en especial dirías que van dirigidos tus diseños?

Cuando me pongo a diseñar, generalmente, salvo con clientas de toda la vida, que ya conozco y me inspiran mucho con su personalidad, su físico, sus sentimientos, su manera de ser; a veces hago trajes pensados para cada una de ellas. Conociéndolas ya y sabiendo lo que quieren digo pues esta alternativa para este año, y me suelo equivocar poco. Me puedo equivocar claro, soy humana, pero suelo acertar mucho cuando diseño pensando en la persona que se lo va a poner.

Luego, también me permito la licencia de hacer lo que me da la gana. ¿Qué quiere decir? Que hay una parte de la colección que la hago pensando en mí. De hecho hay alguna colección mía que se llama así, Pensando en mí, otra Pensando en tÍ, otra Por amor al arte… hay unos títulos muy sugerentes. 

Además de crear piezas de estilo flamenco, también creas diseños de novia e invitada, ¿en qué encuentras la inspiración para crear estilos tan diferentes?

Mira pues llevo todos estos años sin hacer dos trajes iguales. Imagínate, a una media de 80 o 100 trajes al año, lo que mi cabeza ha dado ya de sí, para poder modificar un artículo que no debe de perder unas raíces auténticas. 

Pero, si es verdad que lo que más me puede inspirar a la hora de hacer un vestido no sólo es la persona que lo va a llevar, sino también el tejido. Depende de qué tipo de tela, la caída que tenga y la constitución que tenga, me permito un patronaje u otro, me permito una forma u otra. Son los tejidos. En realidad siempre he sido una investigadora de las telas, siempre me ha encantado hacer cosas imposibles. Pero es arriesgando mucho y con mucho trabajo y esmero.

También es muy importante la profesionalidad, sobre todo la que tengo con mi mano derecha, Aguasanta, que lleva conmigo toda la vida, y con ella es como que la miro y ya sabe lo que quiero hacer, antes tenía que pasarle bocetos, relaciones de composiciones de telas, etc. pero ya no, ya hay una conexión tan grande después de tantos años que ella ya sabe perfectamente lo que yo quiero llevar a cabo y con un buen equipo se consiguen cosas maravillosas.

¿Y cuánto has tardado en encontrar un equipo que te permita plasmar tus ideas en la tela?

Bueno, mi mano derecha, Aguasanta lleva conmigo veinte años, prácticamente, desde que empecé. Luego tengo otras personas que son rotativas, en función del trabajo que entra vienen a trabajar o no, y digamos que son más eventuales. Pero como fidelidad y mi mano derecha como tal, solo ella. 

A principios de este año presentaste tu última colección, Caminando entre volantes, íntegramente de diseño flamenco. ¿Cómo ha afectado la Covid a esta colección, teniendo en cuenta que el mercado de este sector está sobre todo destinado a ferias?

Ha sido una catástrofe. De hecho en el sector tenemos una manifestación en contra de todo esto porque no queremos ferias, lo que queremos son soluciones. Porque este es un sector que mueve muchísimas familias que dependen de esto y que nos hemos quedado prácticamente a cero. 

Entonces esta ha sido una campaña perdida, un año entero trabajando para nada, porque al final si no puedes lucir el vestido, para qué te lo vas a llevar ¿no?. Tengo mi clientela fiel que me ha respondido y me ha dicho no te preocupes, yo me quedo el vestido y me lo pondré en el momento en que vuelvan las ferias, porque las ferias volverán sin duda. Y volveremos todos con más ganas que nunca, y yo espero poder estar ahí para verlo y disfrutarlo. Pero realmente, ha sido una catástrofe.

Ángeles junto a sus modelos en uno de sus últimos desfiles. Fuente: angelesverano.com

Recientemente han surgido movimientos como #Apoyalamodaflameca, #soymodaflamenca con el fin de dar visibilidad y apoyo a este sector. ¿Cual es tu opinión respecto a estos movimientos?

Pues me parece genial, porque hay mucha gente con mucha iniciativa, como por ejemplo la agencia ABM Eventos, de Ana Belén Morillo, que propuso Yo apoyo la moda flamenca desde un principio y ahí hemos estado todos para intentar hacernos eco, hacernos notar, pero nadie nos ha echado cuenta. De hecho si me apuras, nos han ignorado.

Desgraciadamente, la lucha pasiva no nos ha llevado a ningún lado, y tenemos que tener actividad y hacernos notar, de manera pacífica por supuesto, pero hacernos oír y mostrar la necesidad que hay en el sector porque hay muchos puestos de trabajo en el aire. 

¿En estos momentos de incertidumbre, ya ronda en tu cabeza alguna idea para la próxima colección?

Mira, tengo la desgracia de que no duermo bien, entonces mi cabeza de noche no para. Es verdad, que ahora con este desánimo y este desaliento con el que estamos pues la musa viene poco a verme, pero sí que en las horas en las que no sé que hacer con mi cabeza hago infinidad de trajes. Llega un momento en el que digo para ya, porque en una noche te puedo hacer 40 diseños, en mi cabeza claro. A veces me levanto, los anoto, porque luego se te van, pero son momentos muy difíciles, momentos en los que no te nace la creatividad porque no tienes un proyecto. Para crear hay que proyectar algo.

 Y ahora que estamos a la expectativa del qué pasará el año que viene, que creemos que se nos va a ir en blanco también, a ver los que quedamos en el 2022 y que somos capaces de hacer con nuestra moda y con nuestra idiosincrasia. Porque realmente el traje de flamenca es una forma de hacer ver al resto mundo como se siente la mujer andaluza, y además ofrecer al resto de las mujeres españolas la posibilidad de acercase a nuestro folklore y a nuestra manera de ver la vida

A día de hoy, debido a la situación de pandemia, se está proponiendo en pasarelas de todo el mundo hacer desfiles sin público, a través de la pantalla. ¿Crees que esta forma de organizar los desfiles podría hacer que se perdiera la esencia de tu trabajo? 

Personalmente sí. Es una fusión la que hay en esos momentos de emotividad, empezando por la modelo, que vive lo que lleva puesto; la clienta que está sentada pensando en el que será su traje, anotando el número de salida del vestido que le gusta… el contacto con las clientas, que después de tantos años se ha convertido en amistad… es muy bonito trabajar así. El contacto con la gente no es vender un traje y adiós muy buenas, es una relación la que se genera con el tiempo. Por eso para mí no tiene mucho sentido un desfile sin público, pero habrá que adaptarse a los tiempos, hacer lo que haga falta. 

Desfile de Ángeles Verano en el festival We Love Flamenco 2018. Fuente: angelesverano.com

Por último, ¿qué consejo darías a los jóvenes diseñadores que están dando sus primeros pasos en este mundo? 

Siempre que me lo preguntan en los desfiles o en los eventos les digo que tienen que ser auténticos, y trabajar. Trabajo, trabajo y trabajo. No creerte que has llegado a ningún sitio porque llegar es muy fácil, pero mantenerte no es tan fácil. hay que ser coherente con uno mismo para continuar una trayectoria tan larga. Pero el secreto no es más que el trabajo, la honradez profesional y el tratar lo mejor posible a tu clientela.

Podemos encontrar a Ángeles en su página web angelesverano.com y también en sus redes sociales, @angeles.verano en Instagram y Angeles Verano en Facebook.

DommCobb: «Para mí el humor es una cuerda infinita, no tiene fin»

Traemos una charla muy interesante con Ana Belén López García –DommCobb en redes–, dibujante y viñetista profesional. El hilo conductor, los límites del humor. Una mirada crítica y desde un punto de vista protagonista: la figura del viñetista. Vagaremos también por su libro “La vida es ahora… después” y por “El amor: esa confusión actual”, nombre de los talleres que realiza para charlar sobre los errores que cometemos en nuestras relaciones románticas. 

La primera pregunta es directa y puede parecer sencilla, aunque no lo es. Vamos al grano. ¿Hay o no hay límites en el humor? ¿O debería haberlos?

He reflexionado mucho sobre esta pregunta porque yo tenía unas cosas claras, pero me apetecía darle una vuelta a esa idea. En principio, la respuesta simple sería ‘no’, para mí el humor no tiene límites. Para mí el humor es una cuerda infinita, no tiene fin. Sí que creo que hay muchas cosas que explicar, porque hay ciertos temas que pueden hoy en día ofender muchísimo. Esto creo que va muy relacionado con lo infantilizada que está la sociedad o el individuo; el exceso de protección que se le da a éste, como si fuésemos incapaces de resolver nuestros conflictos, o las ofensas, o el daño que venga desde fuera. También es verdad que hoy en día hay gente que expresa el humor y se esconde en la libertad de expresión o en que el humor es libre, cuando sí que se ve en el fondo que hay unas ganas de hacer daño. Ahí sí que habría límites. Igualmente, todo lo que yo siento o pienso de los límites del humor es imposible que se pueda verbalizar en una conversación.

Siguiendo con esto, el humor tiene una cosa que es única. Permite poder hablar de ciertos temas que en el día a día nos parecen complicados de tratar o delicados sin que esto mismo sea un impedimento y, además, poder reírnos de ello. ¿Sientes que hay ciertos temas en tu día a día que son incómodos para la sociedad y por ello intentas evitarlos? ¿O simplemente te limitas a dibujar sin importar las “consecuencias” que pueda tener esa viñeta?

Yo dibujo lo que me surge. El humor es como un lenguaje, como un idioma en el que podríamos entendernos todos. El humor es suave, es un bálsamo; le puede quitar hierro a las cosas porque ninguna cosa tiene tanto hierro como creemos, y es como una puerta de acceso a abrir temas que puedan resultar incómodos.

A la hora de hacer viñetas la verdad es que yo toco todos los temas que me van interesando, para mí no hay ningún tema del que yo quiera hablar y diga “a ver cómo lo digo”. En principio no me ha pasado. Me siento muy libre en la vida y por lo tanto en lo que hago, que es mi vida. No tengo ninguna barrera personal.

Darío Adanti dice que el humor es como el sadomasoquismo:Ambas partes pactan un rol, ambas partes lo juegan, ambas partes, aunque tú no lo entiendas, obtienen placer de ese juego. Si a ti ese juego no te da placer, no lo juegues, pero no señales a los otros diciendo que están enfermos porque juegan a algo que tú no entiendes”. ¿Dirías que el humor negro tampoco tiene –o no debería tener– límites?

Para mí no. Partiendo de la base de que la vida no tiene límites. Por ejemplo, hay mucha gente que piensa que no se puede bromear acerca de la muerte. Pues bien, es que nos morimos.

Reflexionando sobre esto, esta semana he estado hablando con un amigo y me decía: “pues yo no veo bien que se rían, por ejemplo, de un cojo”. Y yo le pregunté, ¿por qué? Al final, reflexionando y argumentando me di cuenta de que veía inferior a la persona que estaba coja. Por lo tanto, cree que no tengo que reírme porque hay una especie de superioridad. Pero no tiene por qué ser así. Para empezar, porque si yo estoy coja soy exactamente igual que los demás, no tengo ningún defecto. Cuando tú dices que hay un pacto entre dos, yo lo veo así. Diría incluso que somos equipo. Por lo tanto, yo nunca voy a ir a dañar a nadie.

¿Para ti, en una viñeta, es más importante el lado artístico o el lado político/social?

La verdad es que no lo sé. Ni siquiera ahí tengo límites.

Ahora queríamos preguntarte por tu inspiración durante la cuarentena. Estando tanto tiempo encerrada en casa, ¿te quedaste muy rápido sin ideas?

Incluso al revés. Aunque yo estuviese en casa, seguía teniendo contacto virtual con las personas. Como las viñetas salen de los seres humanos, de las relaciones, la verdad es que no pararon de salir. De hecho, creé “Balcosaciones”, un libro de viñetas en los balcones.

Cambiando de tercio, hemos visto por ahí que has sacado un libro a modo recopilación de tus viñetas. “La vida es ahora…después”. ¿A qué se debe ese título?

Cuando yo lo estaba pasando francamente mal y fui a terapia, que fue cuando surgieron las viñetas, todo el mundo se refería al presente, a la vida es ahora. Yo decía, vale, la vida es ahora, pero ojalá también sea después. Es decir, ojalá haya un después en el que yo pueda vivir mejor.

¿Cuántas viñetas conforman el libro?

Unas 220 viñetas. La mitad, más o menos, ya estaban publicadas en Internet, las otras eran inéditas.

Algo que nos ha parecido curioso es que dices que las conversaciones de tus viñetas se dan entre humanos y humanoides. ¿A qué se debe eso?

El humano sería la persona que está en contacto consigo misma. Cuando tomas decisiones y sabes por qué las tomas, cuando llevas las riendas de tu vida. El humanoide es la persona que actúa más por automatismo, por costumbres.

Hemos descubierto que haces talleres por diferentes ciudades de España bajo el título de “El amor: esa confusión actual”. ¿Qué te motivó a recorrer gran parte de España para desmontar con la gente los errores en los que basamos nuestras relaciones amorosas?

Surgió porque mis viñetas hablan mucho de relaciones. Yo, por ejemplo, no entiendo que una relación sea una fuente de sufrimiento y no de gozo. Al empezar a tener éxito las viñetas y al ver que mucha gente se sentía identificada con el drama, pensé que toda la gente funcionaba así.

Además, mi amigo Pedro Jara, un gran psicólogo de aquí de Murcia, me dijo que me veía hablando sobre ello. Pensé, ¿por qué no? Y al final, a través de las viñetas, se creó ese taller.

¿Podrías decirnos qué son exactamente lo que tú llamas “monosaciones”?

“Monosaciones” es una mezcla entre la palabra monólogo y conversación. El término surgió de esas conversaciones que tienes con alguien en las que solo hablas tú y el otro, generalmente, no te está escuchando. Entonces, es un monólogo que se aprovecha de otro para conversar, pero donde el otro tiene una ínfima importancia.

Durante toda la entrevista hemos estado hablando de ‘DommCobb’, el personaje que tú misma has creado. ¿Podrías decirnos qué significa el pseudónimo? ¿De dónde viene?

Tiene muchísima explicación. Viene de un sitio y tiene muchísimos lazos que le dan poder y empaque a ese nombre. No lo he dicho nunca, aunque hay algunas personas que sí han ido averiguando algunas cosas. Pero no, no lo voy a decir.

Para finalizar, nos gustaría preguntarte por tus objetivos al crear las viñetas. Es decir, ¿qué es lo que quieres conseguir o causar en el público que las lee?

El público es una cosa que no depende de mí. Lo que cada uno entienda de las viñetas, es suyo, es una interpretación y una percepción. Una vez que sale la viñeta tiene un montón de significados. El único objetivo que yo persigo, no solo en las viñetas sino en todo lo que hago en la vida, es sentirme bien, que yo disfrute haciéndolo, que encajen conmigo, que sean coherentes con lo que pienso, siento y hago. Lo otro no me pertenece.

*La imagen de la cabecera de este post pertenece a Vicente Vicéns, fotógrafo colaborador con el diario murciano ‘La Verdad’.

El Arte Pop: una marca fuera de siglo

El arte pop es un movimiento artístico del siglo XX de origen anglosajón y estadounidense, que se inspiraba en los bienes de consumo de la época y en la estética de la vida mundana. Un ejemplo clásico es la lata de sopa Campbell de Andy Warhol. Ha pasado un siglo y este estilo artístico todavía sigue vigente en el público.

Presentamos entonces una entrevista con El Arte Pop, una tienda onlinne de camisetas que no deja pasar de moda un movimiento tan atrevido y vistoso como el arte pop.

¿Por qué eligió el nombre de EL Arte Pop?

Me parece un nombre que resume bastante bien la esencia de la página, ya que al inicio combinaba arte con letras de temas más pop. Ahora, toco cualquier género y es más libre a la hora de encorsetarse a una canción u otra. Y, además, el juego de palabras en El Arte Pop es obvio.

¿Tiene alguna relación el nombre de la marca con el arte pop del siglo XX? Exacto, no deja de ser un juego de palabras con el pop art del siglo XX. Me pareció ingenioso cuando El Arte Pop fue creado allá por 2014.

¿Cómo se le ocurrió mezclar las pinturas que encontramos en los libros de Historia del Arte con el reggaetón?

Realmente (y esto es algo que digo siempre) la idea de mezclar arte con música contemporánea era una corriente que se veía en algunas ocasiones en la red Tumblr, donde inicialmente nació la marca. Sí es cierto que eran creaciones anglosajonas y, por entonces, no había ninguna que aglutinara temas o artistas españoles y me pareció buena idea dar el paso. En cuanto a la unión de temas y cuadros, me resulta fácil hacer relaciones entre lo que dice una canción y lo que aparece en una obra,

¿Cuáles fueron sus primeros diseños?

Entre los primeros diseños estuvieron temas de Fangoria, Los Planetas o Triángulo de Amor Bizarro combinados con obras de Bouguereau o Goya.

¿Cómo de difícil fue que su marca fuera aceptada hasta llegar a tener bastante reconocimiento?

No creo que se tratara de un proceso difícil sino más bien constante. El Arte Pop nació en 2014 y desde entonces ha ido amplificando su público hasta conseguir ahora más de 100.000 usuarios en total y una estética muy reconocible.

<p value="<amp-fit-text layout="fixed-height" min-font-size="6" max-font-size="72" height="80"><strong>¿Qué instagramers/marcas lleva a cabo colaboraciones?</strong>¿Qué instagramers/marcas lleva a cabo colaboraciones? <p value="<amp-fit-text layout="fixed-height" min-font-size="6" max-font-size="72" height="80">Acabamos de lanzar las colaboraciones tanto con marcas como con influencers, así que cualquiera es prácticamente bienvenido. Aunque sí es cierto que la primera marca que colaboró con <em>El Arte Pop</em> fue la revista <em>Glamour</em>, el febrero pasado.Acabamos de lanzar las colaboraciones tanto con marcas como con influencers, así que cualquiera es prácticamente bienvenido. Aunque sí es cierto que la primera marca que colaboró con El Arte Pop fue la revista Glamour, el febrero pasado. <p value="<amp-fit-text layout="fixed-height" min-font-size="6" max-font-size="72" height="80"><strong>¿Le han criticado por mezclar dos elementos tan poco cohesionables: cuadros clásicos con el reggaetón?</strong>¿Le han criticado por mezclar dos elementos tan poco cohesionables: cuadros clásicos con el reggaetón? <p value="<amp-fit-text layout="fixed-height" min-font-size="6" max-font-size="72" height="80">Para nada, al menos que yo me haya enterado. En general, el tono de la marca y de los seguidores es agradable y el objetivo es pasar un buen rato y entretenerte aunque sea cinco minutos en Instagram.Para nada, al menos que yo me haya enterado. En general, el tono de la marca y de los seguidores es agradable y el objetivo es pasar un buen rato y entretenerte aunque sea cinco minutos en Instagram. <p value="<amp-fit-text layout="fixed-height" min-font-size="6" max-font-size="72" height="80"><strong>¿Tienes algún proyecto para el futuro para desarrollar la marca?</strong>¿Tienes algún proyecto para el futuro para desarrollar la marca? <p value="<amp-fit-text layout="fixed-height" min-font-size="6" max-font-size="72" height="80">Hay muchos proyectos entre manos pero es secreto y tendréis que esperar.Hay muchos proyectos entre manos pero es secreto y tendréis que esperar.
Camisetas de El Arte Pop (Fuente: https://elartepop.bigcartel.com/)

Andrés Vázquez de Sola, un republicano ex-exiliado

Para romper el hielo ¿por qué empezaste a dibujar?

Mi afición por las artes plásticas no comenzó con el dibujo, sino con la escultura, el modelado, viendo a mi vecino, el imaginero Luis Ortega Bru a quien, por cierto, también le debo mi rojez, porque los fachas fusilaron a sus padres. Su madre, Carmen Bru era la comadrona que nos ayudó a nacer a mis hermanos y a mí.

 ¿Qué mensaje quisiste dar con La Corrida Franquista? ¿Representar la España de la época?

Yo lo titulé “La Corrida”, fue la dirección del Canard Enchainé quien adicionó el calificativo. Era un simple dibujo humorístico de observación, carente de toda pretensión política, concebido y ejecutado en la mesa de un café madrileño, sin tapujos y observado por un testigo, un chiquillo interesadísimo con mi trabajo, que algunos años después se llamaría Forges. Más tarde, ya en Francia, comprendí que aquello que me parecía gracioso en su normalidad, era el fascismo.

Estando en clase de Economía en mi facultad, surgió el tema de las dictaduras en Europa. Y una chica de mi clase levantó la mano para decir: Pero Franco hizo elecciones. Como periodista que ha sido, ¿qué le diría a mi generación que se supone que está más informada y documentada como ninguna?

Vuestra generación está, efectivamente, informada —porque el acceso a todo tipo de información es hoy muy amplio— pero también manipulada, debido a que semejante aluvión resulta el medio idóneo para esconder la verdad que se quiere escamotear a la opinión pública; todo ello, gracias a una prensa y televisión dominada por un poder fáctico mendaz, emanado de la carroña dictatorial, que se mantiene gracias a la embaucadora leyenda sostenida por el ardid semántico de llamar Democracia a lo que se denominaba Movimiento. En aquel entonces, todos aceptaron —aceptamos— la componenda, ante el pavor de un nuevo golpe de Estado con su consecutiva nueva guerra, nueva posguerra y otros cuarenta nuevos años de sombría normalidad sostenida con fusilamientos y torturas de rojos y separatistas.

¿Como una persona que ha sufrido el franquismo, la transición y la democracia qué piensa acerca del resurgimiento de la ultraderecha?

La ultraderecha no ha tenido necesidad de resurgir, porque nunca desapareció. Vivió abiertamente, a plena luz, con el nuevo apelativo de Demócrata y Constitucionalista, pero con los mismos intereses exclusivistas y la misma cerrazón avasalladora. 

Los reyes caen, pero los reinos continúan. Franco quiso dejar su “obra” a toda costa, ¿cómo fue para usted “el después”?

No ha habido un después, sino un todavía. Es archisabido que el dictador convirtió su régimen en reino, asumiendo la regencia hasta su muerte, momento en el que pasaría el poder a manos de un pelele de nueva creación, llamado Príncipe de España, que luego reinaría con el nombre de Juan Carlos I, dejando secuelas.

¿Se sintió defraudado por la democracia cuando lo acusaron por publicar unas caricaturas —el de la prostituta, el del hombre con cuernos o el del culo de Felipe González— sobre el ingreso de España en la OTAN?

Por la democracia nunca me sentiría defraudado, y por lo que nos venden como democracia tampoco, porque presentí de antemano que se trataba de un fraude lexicológico. En cuanto a Felipe González, lejos de defraudarme, podría agradecerle que no azuzara contra mí a las jaurías del GAL. Si a alguien ha podido defraudar el señor X, no es a mí, sino a los socialistas de buena voluntad, que sin duda los hay.

¿Qué opina sobre la portada del semanario holandés que presenta, mediante una sátira, al sur de Europa como vagos y aprovechados mientras que los norteños trabajan? ¿El coronavirus ha puesto en duda la Unidad de los Pueblos o siempre lo hizo el dinero?

No he visto esa portada. En cuanto a los Pueblos, son sólo sujetos pasivos, siendo los Reinos quienes deciden sus uniones y alianzas para atacar a Pueblos más débiles y con riquezas susceptibles de serles arrebatadas. El racismo, la xenofobia, el mi dios es mejor que el tuyo, el embrutecimiento de las gentes, se utiliza en beneficio de unos pocos y para dividir a esos Pueblos facilitando su dominación. El coronavirus ha puesto aún más en evidencia el desencuentro antagónico, no de Pueblos, pero sí de clases.

¿Por qué crees que le tienen tanto miedo al comunismo?

Simplemente porque el comunismo —se llame como se llame y al margen de cualquier partido— no tiene otra ambición que distribuir equitativamente los bienes que da la tierra, acabando con el hambre, las enfermedades y la miseria de una inmensa mayoría de seres humanos, aunque sea limitando los privilegios abusivos de unos pocos; en otras palabras, los comunistas no anhelamos el advenimiento de un régimen que condene al hambre a ricos y pobres, sino que los ricos lo sean un poco menos, para que los pobres no sigan condenados a sobrevivir en condiciones infrahumanas. Nadie crea que los comunistas odiamos, ni aun envidiamos a los ricos, simplemente constatamos que no se necesitan tantas riquezas para vivir felices y comer opíparamente.

Ahora con el coronavirus, la gente ha echado en falta la sanidad pública (menos los de las caceroladas) a la que tanto han destrozado ¿cómo podría reflejarse esta situación de hipocresía en una sátira?

Basta con observar a los pijopoderosos para convertirnos en satiristas. Resulta patético observar cómo se sienten perjudicados quienes lo tienen todo, si los que no tienen nada pueden, al menos, gozar de buena salud. El egocentrismo de los pijopredadores llega al extremo de renunciar a los beneficios que, para su propio confort, les proporcionaría la buena salud de sus sirvientes, sus empleados o los inmigrantes que recogen sus cosechas, rindiendo más en el trabajo. Prefieren quedarse tuertos a cambio de regodearse cegando al populacho.

Para medir el nivel de civilización que tiene un país se hace evaluando su grado de hospitalidad. ¿No se contradicen entonces los nacionalistas con su odio a los inmigrantes?

Para que haya alguien que pueda sentirse superior es imprescindible que otro sea inferior —elemental, querido Watson— lo gracioso del caso es que quienes se pretenden superiores, cuando salen de su círculo social o de su país, constatan que pueden ser considerados inferiores con respecto a otros gilipollas de otro círculo o país. Para la gilipollez no existen razas ni clases sociales.

¿Qué piensa usted sobre la aplicación de la renta mínima vital, la cual es rechazada por un sector político que le “molesta” porque ayuda a los necesitados?

Personalmente, me indigna que haya necesidad de ayudar a los necesitados, porque eso indica que hay necesitados, algo inimaginable en un mundo donde existe despilfarro y exceso de riquezas.  Ahora bien, asignar una renta mínima para poder vivir mínimamente, no basta, creo que sería aún más útil, sólido y definitivo, aplicar una renta mínima vital y también limitar las rentas máximas vitalicias.

¿Qué le parece el lema neoliberal de “privatizar los beneficios y socializar los gastos”?

Es una aberración, pero es el sistema que se nos ha dado —no nos lo hemos dado nosotros— sustentando una política aplicada por todos los gobiernos que llevamos padeciendo. Cambiando el sistema se beneficiaría el Estado —y por ende la ciudadanía— sin que ello signifique un ataque a legítimos intereses particulares. En las actuales condiciones, solo limitando esos ingentes dividendos obtenidos en vagas entelequias especulativas, cuyas ganancias se ocultan luego en paradisíacos territorios imprecisos, la justicia social podría dar un paso de gigante.