Pablo Alborán presenta Vértigo, un disco de altura

El nuevo trabajo discográfico del artista Pablo Alborán ha dejado de ser un secreto este 11 de diciembre. Tras meses de incertidumbre y espera, Vértigo se cuela en nuestras casas adelantándose a los Reyes Magos para cantarle al amor en unas fechas tan señaladas.

El malagueño Pablo Alborán ha decidido rematar el 2020 con un disco bajo el brazo. Con un carácter definido y un sello muy personal, Vértigo es el resultado de la mezcla de diversos estilos musicales que se concentran en doce canciones, una versión en acústico y cinco interludios.

Según él mismo en redes sociales, Vértigo es un acto de honestidad porque “amar da vértigo, que no te quieran da vértigo, el momento que estamos viviendo da vértigo… pero si no sientes vértigo, es que no estás vivo”. El título del disco es un reflejo de sus experiencias vitales y también nos habla del vértigo en su sentido más literal, aludiendo a su pánico a volar en avión. Consigue hacer de esta manera un símil entre esta sensación y sus canciones. Semanas atrás, confesó en El Hormiguero que “es la primera vez que saco un disco sin tener la necesidad de controlar lo que va a pasar”. De esta forma, demuestra que hay que acabar conviviendo con el vértigo, que es el que nos impulsa a tomar decisiones.

Su salida estaba prevista para noviembre, sin embargo, la COVID – 19 trastocó sus planes. La mayoría de las tiendas cerradas y uno de sus músicos con diagnóstico positivo precipitaron la cancelación del estreno que, finalmente, se ha dado este mes. En compensación a todos sus seguidores, y como muestra de gratitud, el pasado 10 de diciembre retransmitió en streaming un adelanto para ir abriendo boca.

Adelanto de Vértigo en streaming. Fuente: vídeo de YouTube.

El primer single del álbum, Si hubieras querido, se dio a conocer en septiembre, acompañado de un videoclip sobrio y de tonalidades oscuras. Su beat tan marcado de principio a fin en la canción mantiene al espectador enganchado en todo momento. Su letra va directa al pecho, sin rodeos, con frases tan gráficas como “no puedo romper solo este maldito muro”. Además, ha añadido una versión en acústico de este tema, prácticamente sin adorno instrumental, donde su voz rasgada, susurrada, es la absoluta protagonista.

Dicen, Malabares y No está en tus planes son tres canciones con fuerza y garra a las que se suman una marcada percusión y sonidos muy actuales y frescos que las convierten en adictivas.

Con La fiesta y De carne y hueso muestra su lado más desenfadado. Dos temas muy bailables, atreviéndose en el segundo con una bachata, pero sin perder ni un ápice de su esencia y del aura que envuelve al disco.

Continuando el viaje a través de Vértigo, también hay momentos para la calma en El vendaval y Vértigo, que da nombre a la obra. Con ellas consigue cantarle bajito al oído a quien lo escucha y producir un escalofrío de arriba a abajo en forma de balada.

Por último, con Hablemos de amor, Corazón descalzo o Que siempre sea verano pone las cartas sobre la mesa y se desnuda en un acto de verdad. Deja ver una fragilidad sincera que se completa con unos delicados agudos en los que su voz parece pender de un hilo.

Escenas de los videoclips de Hablemos de amor y Si hubieras querido. Fuente: vídeos de Youtube.

Para completar todo el trabajo, el malagueño ha intercalado cinco notas de voz caseras, grabadas con su teléfono, que recogen situaciones determinantes de su vida. El salto hacia un acantilado, el mar de fondo, un tarareo o las risas entre amigos ponen el broche a la obra. Además, ha acompañado todas y cada una de las canciones con originales video lyrics que ya están disponibles en YouTube.

No cabe duda de que Pablo Alborán tiene mucho que decir. Una vez más, tras anteriores discos como Prometo o Terral, el cantante nos ha demostrado cómo poesía, música y sentimiento van de la mano, y cómo, ya sea en forma de caricia o al compás de un ritmo frenético, las canciones son capaces de sacudirte el alma.

Eso que nos proyecta el mundo

La siguiente cita es de la película The Dreamers (Bertolucci, 2003). Reflejada en ella queda todo lo que supone el cine para los individuos y colectivos de nuestra sociedad contemporánea. Deseo por sentirnos identificados y comprendidos por personajes, por ser uno más de la trama y atravesar la pantalla para darle un abrazo al personaje de Merab (Solo nos queda bailar, 2019), tomarnos un café con el profesor Antonio (Vivir es fácil con los ojos cerrados, 2013) o vivir dentro de la maravillosa fotografía de Retrato de una mujer en llamas (Sciamma, 2019). 

“Yo era uno de los insaciables. Uno de los que siempre encontrarías sentado lo más cerca de la pantalla posible. ¿Que por qué nos sentamos tan cerca? Quizá es porque queríamos recibir las imágenes primero, cuando todavía estaban nuevas, frescas. Antes de que superaran los obstáculos de las filas de detrás de nosotros. Antes de que fueran retransmitidas de fila en fila, espectador en espectador, hasta que se agota, del tamaño de un sello postal, regresando a la cabina del proyeccionista. O tal vez, también, la pantalla era en realidad una pantalla. Pero nos proyectó (y nos protegió) del mundo.»

Escena The Dreamers de Bertolucci (2003). Fuente: YouTube

Todo comenzó para muchos con una simple cinta de vídeo que quizá nos ponían sin ningún objetivo más allá del entretenimiento. Pero es mucho más que una distracción o un pasatiempo. Es un lugar para descubrir otros mundos. Un lugar para poder sentir emociones que pensábamos que no existían. Un lugar donde ver personajes que antes habían permanecido en la sombra. Un lugar donde nos cuentan historias que nadie nos había contado antes o no nos habían querido contar. Mientras crecemos y maduramos, la sociedad también lo hace y con ella el cine se amolda a cada paso que damos colectivamente. El cine es ese medio que a veces está donde nadie quiere mirar. Es una de las herramientas más potentes de culturalización y de educación que poseemos en la actualidad. Y es un tesoro tener en nuestras manos algo tan poderoso. 

Existe una figura que una vez que la descubres, inevitablemente estará presente en cada análisis de carácter audiovisual: Alison Bechdel, responsable del “Test de Bechdel”. Dicho test surge a través de la creación de un personaje para sus viñetas que mantenía que no vería una película si no tiene al menos dos mujeres que hablan entre sí de un tema que no sea un hombre. 

Este método de análisis establece tres simples reglas:
—Que aparezcan al menos dos personajes femeninos que tengan nombre propio.
—Que hablen entre sí.
—Que en dicha conversación hablen de algo distinto a un hombre (no solamente de manera romántica).

Parece fácil pensar en una película que cumpla todo lo anterior, pero mucho más fácil es pensar en una película con todas estas reglas a la inversa. Prácticamente, serían casi todas las películas estrenadas ahora y con anterioridad. Cumplir este test resulta algo excepcional y destacable. 

Fuente: Viñeta de Alison Bechdel

La tendencia hacia un cine feminista se da junto a la segunda ola del feminismo, durante los años 60. Ya se hablaba de un supuesto progreso en el papel de la mujer en el cine, pero se olvidaban del hecho de que simplemente se nos representaba bajo un marco muy definido del patriarcado. Mujeres sumisas de un hombre que se transforman en lo que él quiere que ellas sean (Grease, 1978), mujeres representadas como simples objetos del deseo sexual que sirven como línea argumental y no como personaje (The Godfather, 1972) o mujeres que deben ser guapas, educadas y calladas para que un príncipe azul vaya a rescatarlas y, de esta forma, desaparezcan todos sus problemas (ejemplo de ello son muchas de películas Disney). 

Escena You’re the one that I want (Grease, 1978). Fuente: Youtube

Entonces, ¿cumple el cine contemporáneo europeo con el test de Bechdel? ¿Tiene el cine actual un compromiso social con el feminismo y sus vertientes? Lo cierto es que el papel de la mujer en el cine sigue estando asociado a lo secundario, a lo erótico y a lo romántico. En definitiva, personajes no complejos que simplemente complementan a los personajes masculinos para que su línea argumental siga hacia delante. Esto no quiere decir que no haya habido avances, ni tampoco que tengamos que dejar de ver nuestro capítulo favorito de Friends, o dejar de ver la mítica Pretty Woman en Navidad con nuestra familia. Lo que sí debemos hacer es ser conscientes de que en toda obra hay un discurso, un discurso que educa y que marca. Ser críticos de una manera positiva con vistas a un avance cultural y social. 

Existen esos avances, existe cine feminista europeo de calidad. Existen personajes femeninos que visibilizan y no encorsetan, que liberan a la mujer y empoderan el mensaje de la lucha feminista, y sobre todo que hacen del cine un lugar para la representación real de lo que somos y de todo lo que somos capaces de hacer. El cine es un reflejo social, y como sociedad nos encontramos en la etapa histórica donde más importancia y renombre tiene la lucha de las mujeres contra el sistema patriarcal. 

De algo de lo que podemos estar seguros es que veremos (y muchos, crearemos) un cine con perspectiva de género, un cine con representación no forzada de personajes LGTB y racializados, un cine en el que sea novedad que no se cumpla con las tres reglas del test. Se seguirá avanzando hacia un contenido de calidad, a manos de mujeres cineastas y con su reconocimiento como tal. Por un cine que eduque y que rompa con lo establecido. Eso es el cine contemporáneo, un cine capaz de cambiar y de cambiarnos. 

Pau Donés se despide con «Eso que tú me das»

Eso que tú me das se abría paso en la industria cinematográfica el pasado 30 de septiembre. Con menos de un mes en cartelera, el documental se convierte en el más visto en cines de los últimos diez años. El proyecto ha sido impulsado por la productora Atresmedia y Producciones del Barrio. De la distribución se encargaba la compañía Warner Bros. La recaudación irá destinada al Instituto de Oncología Vall d’ Hebrón.

Fuente: Cartel oficial del documental, Twitter

El diagnóstico de Pau Donés lo sorprendía en 2015 con un cáncer de colon. Cinco años de lucha después, su enfermedad se complicó, dándole así la peor de las noticias. Consciente de que eran sus últimos días de vida, el famoso cantante de Jarabe de Palo llamaba al periodista Jordi Évole pidiéndole una última entrevista. La llamada que precedía al exitoso documental fue realizada a mediados de mayo de este mismo año. Cinco días después, se mantenía la conversación entre los dos amigos.

Las ganas de charlar y de vivir hasta el final hicieron posible lo que hoy conocemos como Eso que tú me das: la última entrevista que deja el músico como legado de vida.

Fuente: Tráiler oficial del documental, YouTube

La conversación fue filmada en La Vall d’ Aran, una comarca ubicada en la vertiente norte de los Pirineos centrales, donde, en mitad de la montaña, quedaba situada la casa del cantante. El hogar que compartía con sus seres queridos en el último tramo de su vida.

“No sé ni cómo empezar”, comentaba Évole al inicio aún impresionado por su deterioro físico. Entre risas y bromas, Pau lo tranquilizaba. Con un revuelto de emociones, el periodista intentaba llevar a cabo la entrevista evitando pensar en el último adiós. Consciente de la responsabilidad que conllevaba hacerle la última entrevista de su vida, Jordi preguntaba al artista en múltiples ocasiones si había algo por lo que no había preguntado y quisiera hablar.

La versión más humana del cantante relucía en cada comentario. El Pau Donés más puro y sincero que se había conocido hasta el momento se abría en canal para despedirse con una generosidad admirable. Sin dejar atrás el humor y hablando sin tapujos de la situación, regalaba la entrevista más importante de toda su vida.

Tres deseos volaban por su cabeza desde que apareció la enfermedad: grabar un nuevo disco, vivir en la montaña y dar una gira de cinco conciertos. Así, en mayo de 2020, salía a la luz el último disco del grupo: Tragas o escupes. Mientras tanto, vivía en la montaña, en la casa en la que recibía a Jordi. El último deseo se quedará en el aire.

El inevitable adiós llegó dos semanas después de la grabación. El 9 de junio de 2020 el país entero se estremecía ante tan terrible noticia. El líder de Jarabe de Palo fallecía a los 53 años, dejando al disfrute del público un total de nueve discos, sobre los que pedía una buena calidad de los posibles homenajes o versiones.

Meses después de su muerte, Évole anunciaba en sus redes sociales el estreno del documental, en el que más que al líder de Jarabe de Palo, se conoce a Pau Donés.

Una voz rota y quebrada, pero con una fuerza interior sobrenatural, no hacía más que lanzar mensajes positivos. La flaca cobardía de Pau a la muerte nos mostraba su lado más valiente, aunque también hubiera dado todo por un año más de vida. Aunque sólo uno fuera. Detrás de todo ese humo que a veces le hacía ver el lado oscuro de las cosas, asegura que se encuentra “lo bonito”. Pero todo depende de según cómo se mire. A pesar de los 50 palos que se nos dé, quedan dos días de vida, por lo que o tragas o escupes.

Jarabe de Palo en el videoclip de Eso que tú me das, tema incluido en su último disco. Fuente: YouTube

La nueva apuesta de Cepeda: con los pies en el suelo

El otoño ha llegado y con él la nueva música de Cepeda. Como no podía ser de otra manera, el gallego se ha encargado de ponernos la vida patas arriba en el momento que más lo necesitábamos.

Así es, el cantante y compositor de 31 años, ha estrenado su segundo disco: Con los pies en el suelo, el pasado viernes nueve de octubre. Desde su paso por Operación Triunfo 2017, Luis, como es conocido entre sus fans, ha desarrollado un intenso recorrido musical. Tal es así, que sigue día a día presente tanto en nuestro país como en gran parte de Latinoamérica, dónde ya tenía fechado algún concierto. En concreto, iba a actuar el pasado 21 de marzo en Buenos Aires (Argentina), pero debido a la excepcional situación en la que nos encontramos se ha visto obligado a cancelarlo.

A pesar de las circunstancias, es tal su constancia, que después del éxito de su primer disco Principios y su respectiva reedición (a la que llamó Nuestros principios), Cepeda no ha parado ni un segundo. Ha hecho gira en solitario, firmas de discos por toda España, gira en compañía de su ex compañera de concurso y amiga, Ana Guerra, y un sin fin de eventos más.

Portada del albúm. Fuente: lacasadeldisco.es

Como señalábamos anteriormente, todo lo que tiene que ver con la cultura también se ha visto perjudicado a causa de la pandemia, sin embargo y casi a modo de regalo en este año tan caótico, Cepeda ha publicado su nuevo trabajo. Un álbum en el que ha introducido nuevos sonidos que hasta ahora no habíamos escuchado,- salvo algunas pinceladas-, en sus otras creaciones que tenían un ritmo más lento, manteniéndose casi siempre en el mundo de las baladas.

Sin embargo, las 12 canciones que contiene su último lanzamiento se nutren de la gran variedad de ritmos y significados. Desde temas como Gentleman, el single que anunciaba lo nuevo que se venía, Con los pies en el suelo o La novia de Rubén con un carácter más cañero y arrollador para hacerte saltar y gritar. Pasando por Acordes menores, Antípoda o Si tú existieras con la sensibilidad que siempre ha sido una constante en las letras de Cepeda. Hasta Da media vuelta o Desayuno con diamantes donde aprovecha para hacer una crítica social, relacionada en la primera canción con el sufrimiento ocasionado por el bullying y en el caso de la segunda con la violencia de género. Esto ya lo había hecho en canciones anteriores como 723, respecto al tema de los refugiados.

Cabe destacar también que dentro del disco descubrimos dos colaboraciones con dos grandes referentes de la música en español desde hace muchos años. Una de ellas es 2007 con David Otero, miembro en su día del Canto del Loco, quién continúa una exitosa carrera en solitario y además es un buen amigo de Cepeda. Y la otra conocida como Salí a buscarte, con Funambulista (Diego Cantero), otro cantante y compositor con una gran carrera a sus espaldas y unas canciones que te llegan al alma.

Sin duda, nos encontramos ante un álbum de lo más completo a todos los niveles, que ha dado un giro de frescura y sentimientos de todo tipo. El éxito de éste se ha visto reflejado tanto por redes sociales, dónde el artista ha recibido mucho apoyo, como en las firmas de discos que ha podido realizar en estas últimas semanas en algunas ciudades españolas, entre ellas, Sevilla. Siempre respetando las medidas de seguridad adecuadas a la situación actual.

Como últimas novedades sabemos, por tweets del propio cantante, que su canción Gentleman se lleva el disco de oro y que el propio albúm ha entrado en el top 1 en la lista oficial de ventas en España. Además, si os habéis quedado con ganas de tenerlo en formato vinilo, el 30 de octubre estará a la venta, pero se puede reservar desde ya mismo. Toda esta información y más la tenéis en sus redes sociales: twitter: @cepedaoficial, instagram: @cepeda y en su página ofical: cepedaoficial.com.

Sin duda, Luis Cepeda ha llegado para quedarse, y hacernos saber que precisamente por tener los pies en el suelo, se puede volar muy alto.

«Explota explota»: El gran debut de Nacho Álvarez

Musical dirigido por Nacho Álvarez, original de Uruguay. Durante toda la pieza cinematográfica podemos ver que la historia original está escrita en torno a la discografía de Rafaella Carrà. Protagonizada por Ingrid García-Jonsson, que se encarga de interpretar al personaje que se enfrentará a un Madrid de los años 70 con muchos problemas para su libertad como bailarina y mujer.

Fotograma del número musical inicial. Fuente: Trailer Youtube

El director rompe con la imagen cinematográfica de la España triste y gris de los años 70 para adentrarnos en un país de colores saturados y alegría. La historia está basada en una figura real: el censor de TVE de los años 70. Contaba con ideas absurdas sobre la censura (sobretodo del cuerpo de la mujer) tanto en cine como en televisión. El director revela que la historia original le vino dada por una ley que aparece en el código usado por el censor la cual prohibía los bailes en los que los pies de las bailarinas se despegasen del suelo, ya que perdería calidad artística y daría el paso hacia algo considerado erótico. A través de toques de ridiculización hacia la figura del censor y su moral, nos muestra el duro trabajo al que tuvieron exponerse las mujeres de la época para que hoy en día se pueda disfrutar de un espacio seguro y libre para todas las artistas en escenarios y platós. 

Clip que abre el film. Fuente: Youtube

María, el personaje principal, se enfrenta a todo esto a través de la música y el baile sin olvidar lo más importante de la cinta: la lucha contra la censura en el plató de televisión donde ella misma es bailarina. A través de la inocencia y de la incomprensión de normas tan absurdas, María inicia un proceso de liberalización tirando toda barrera que se pone en su camino como mujer y bailarina. Representa todo lo que las mujeres tuvieron que hacer para que las generaciones futuras fuesen más libres.

Si hay algo destacable del film es el vestuario. Todo parece estar medido al milímetro, con una paleta de colores muy definida en cada escenario, así como en cada personaje. Los números musicales, con toques de color que recuerdan a la escenografía tan marcada de Pedro Almodóvar, nos hacen querer levantarnos de la butaca a bailar al ritmo de Rafaella Carrá. Es destacable el gran trabajo de interpretación por parte de la actriz Verónica Echegui, responsable de casi la totalidad de los momentos cómicos, tanto que en algunos hace sombra a la protagonista. Las risas están aseguradas.

Número musical protagonizado por Verónica Echegui. Fuente: Youtube

Por otro lado, el musical puede llegar a ser demasiado forzado cuando intenta introducir algunos números musicales, notándose que están fuera de escena. El final acaba siendo bastante predecible cargado de clichés románticos (chico conoce chica y se enamoran), típicos de las comedias románticas que abundan tanto actualmente. No es fácil combinar un escenario que está entre el franquismo y la transición española con música, colores y baile. Nacho Álvarez lo hace aportando mucha frescura para este género tan desaparecido en nuestro país. 

Escena con la canción original de Rafaella Carrà. Fuente: Youtube

Es una película ideal para disfrutar y olvidarse de todo lo malo que está pasando más allá de la sala en estos momentos tan duros. Sin dejar nunca la reflexión acerca sobre la moral y censura que tanto ha costado a muchas mujeres conquistar.

Lucifer, una serie con referencias ocultas

Lucifer Morningstar (Tom Ellis) abandona el infierno porque está cansado de ser el guardián de sus puertas y de obedecer el castigo impuesto por su padre, así que decide intercambiar el Infierno por Los Ángeles, donde dirige un club nocturno y se convierte en consultor de la LAPD. Esta es la sinopsis de la serie Lucifer, que retoma la fórmula de anteriores éxitos como Bones o, la más reciente, Castle.

Fuente: Fotograma de la serie de Netflix Lucifer

El nuevo elemento de la ecuación, la religión, se usa como excusa para introducir una lectura diferente de personajes demonizados, olvidados o expulsados. Una postura que ya les ha causado problemas. Más de 12.000 personas en 2016 firmaron la petición de la organización cristiana One Million Moms – una asociación dedicada a luchar contra las influencias negativas de los medios de comunicación – a favor de cancelar Lucifer

«La emisión de Lucifer por parte de FOX es una falta de respeto al cristianismo y una burla a la Biblia«.

One Million Moms

Lucifer rompe con la imagen que tenemos del Diablo como personificación de lo malo, pero no es el único personaje: la aparición de su madre en la segunda temporada es un reto a la concepción de Dios único. La información presentada por la investigadora de la Universidad de Exeter, Francesca Stavrakopoulos, defiende que al mismo nivel que se adoraba a Yahvé (nombre de Dios en la corriente hebrea)en los inicios de las grandes religiones abrahámicas se adoraba a Asherah, un arquetipo de la divinidad femenina expulsada de la Biblia. Esto significa que los grandes monoteísmos de hoy día – cristianismo, islam y judaísmo – en su origen adoraban de igual manera a una Diosa madre y a un Dios padre, ambos cocreadores de nuestra realidad.

La razón por la que Asherah fue eliminada no es segura. Dentro de la Biblia, en el libro Deuteronomio, se cuenta cómo los profetas Jeremías y Micah condenaban la adoración de Asherah, ya que según ellos esta deidad aleja de la adoración del Dios único y verdadero. La figura de Asherah se comparó con la falsa idolatría, alejando eventualmente a los creyentes de la adoración de la pareja divina, modificando las ediciones posteriores de la Biblia. 

“Asherah no fue editada del todo de la Biblia por sus editores masculinos, trazos de ella permanecen, y la evidencia arqueológica junto a referencias en textos de naciones en las fronteras de Israel, permiten reconstruir su papel”.

J. Edward Wright, del  Arizona Center for Judaic Studies
Asherah, detalle de caja de marfil conservada en el Louvre / Art Resource, New York

Asherah no es el único personaje que la serie recupera de la Biblia con el que han buscado nuevas interpretaciones religiosas: Lilith, madre de Mazikeen, una demonio que jura su lealtad a Lucifer.

Fotograma de la serie de Netflix Lucifer – En la imagen el personaje de Lilith.

Lilith es una figura de la mitología mesopotámica y del folclore demonológico judío. También es considerada la primera feminista, después de que Judith Plaskow – la primera feminista judía autonombrada teóloga – se reuniera en 1970 con un grupo de mujeres para reinterpretar los textos bíblicos, dando lugar al mito de Lilith.

En la corriente hebrea, el mito de Lilith se sitúa cronológicamente antes de que Dios creara a Eva para Adán a partir de su costilla. El fragmento del Génesis dice:

«Creó, pues, Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; varón y mujer los creó».

Según el Yalqut Reubeni –una colección del siglo XVII de interpretaciones de textos antiguos- por el rabino Rubén Hoschke Kohen, esta mujer a la que alude el texto sería Lilith, creada como Adán a imagen y semejanza de Dios. Pese a ser creados como iguales, Adán intentaba someter a Lilith para mantener relaciones sexuales, a lo que Lilith se resistía:

«¿Por qué he de acostarme debajo de ti? —preguntaba—: yo también fui hecha con polvo, y por lo tanto soy tu igual».

Adán trató de violarla y Lilith, llena de rabia, pronunció el nombre prohibido de Dios lo que la expulsó inmediatamente del Edén. 

En su destierro se vio en las orillas del Mar Rojo, hogar de demonios, y durante un tiempo fue amante de Asmodeo – un príncipe demonio -, dando luz a los lilims, una estirpe de demonios femeninos. Cuando los arcángeles de Dios fueron en su busca para llevarla de vuelta con Adán, ella se negó, y el cielo la castigó haciendo que muriesen cien de sus hijos al día.

No hay duda de que lo guionistas de Lucifer se han preocupado en representar el mito de Lilith, al igual que el personaje de Asherah, pero no sólo los representa. Los humaniza. No es un acto herético ni una falta de respeto al cristianismo, son historias de mujeres. La igualdad no sólo se consigue con leyes o políticas sino con la creación de nuevos mitos, recuperar los olvidados y el poder contar con referencias culturales del poder de las mujeres.

En palabras de Judith Plaskow, «cada generación tiene el deber de contribuir a la evolución del texto».