El club más secreto de Múnich

Un local de Múnich, Alemania, es objeto de críticas por sus estrictas normas de membresía, entre las cuales se encuentra ser hombre y tener un alto poder adquisitivo.

¿Qué es el «Contenance Club» de Múnich?

En diciembre de 2017 fue inaugurado el Contenance Club, un local situado en Múnich cuya ubicación exacta es bastante difícil conocer debido al acceso restringido por el que se caracteriza. Un dato que sí conocemos es que está cerca de la plaza Theresienwiese, al oeste del Altstadt. La identidad del dueño del local también es un misterio, ya que al único medio que consiguió entrevistar este lugar le dio un nombre falso, alegando que ya había recibido muchas negativas de otros medios sobre el local en los últimos meses. Solo el desarrollador del club, Walter Dietrich, hizo público su nombre. El dueño se hizo llamar Michael y entre los datos que conocemos sobre él se encuentran su edad, 63 años, y su lugar de nacimiento, Múnich. Sin embargo, a pesar de las anteriores incógnitas, lo más curioso de este establecimiento se encuentra en su funcionamiento y tipo de clientela.

Interior del local. Fuente: NZ Herald.
Los privilegios del club

Se trata de un local exclusivo para caballeros ricos donde los privilegios no pasan desapercibidos para quien los goza. Carne de Kobe, champán, caviar e incluso viajes en Jets privados para los Vips son 4 de los elementos que ofrece el club, los cuales resultan ser clave para comprender el alto nivel adquisitivo que deben tener los clientes que frecuentan el lugar. Para ser más concretos, el coste de la entrada anual oscila entre 12.000 $ y 1,6 millones $. La cadena de privilegios varía en función de la cantidad económica que paguen los miembros, siendo mayor cuanto superior sea la cifra que el cliente esté dispuesto a pagar.  Así, en la entrevista que concedió al medio Vice aseguraba no querer clientela normal que se tomara un refresco en una esquina durante toda la noche.

Fuente: Yahoo finance
Las confesiones de Michael

Aunque no conocemos el número exacto de clientela que tiene el club, un dato que sí reveló Michael en la entrevista es que aproximadamente 2 hombres desean unirse al club cada noche. Entre otras confesiones, el trato hacia la mujer ha sido uno de los motivos de las negativas que ha recibido el negocio. Quieren trabajadoras solteras, sexys, que midan menos de 1,73 y tengan menos de 35 años. Además, estas no podrán hablar a menos que alguien se dirija a ellas antes. Sin embargo, Michael asegura proteger a las trabajadoras si algún cliente se quiere acercar en exceso. Para el dueño del local, 250 $ la noche es un precio irrechazable que a cualquier mujer le debería agradar, dejando claro que «el 90% de las mujeres se prostituye de un modo u otro» y esta sería una forma digna de hacerlo. 

«Michael», dueño del Contenance club. Fuente: Vice
El deslumbrante diseño del club

Uno de los aspectos destacables del establecimiento es su decoración, diseñada por el propio dueño. Parece estar ambientado en los tiempos antiguos en los que el caballero se desahogaba al llegar de trabajar mientras las mujeres no tenían cabida, siendo relegadas a las tareas del hogar. Estatuas de mujeres, pinturas eróticas y objetos dorados tales como sofás, candelabros y espejos adornan el club alemán. Michael compara el lugar con el Castillo de Neuschwanstein, haciendo una especie de juego mental que asegura puede parecer cursi para muchos clientes. 

Diseño del club. Fuente: Stern.
Un lugar todavía por conocer

El club Contenance de Múnich es un lugar escondido que ha recibido críticas de ser machista y retrógrada, a la vez que discriminatorio tanto con las mujeres como con los hombres de clase media. Sin embargo, la información descubierta hasta ahora es solo una parte que nos han permitido conocer, pero quién sabe qué se puede ocultar detrás de semejantes interrogantes sin respuesta. 

Annalena Baerbock, la potencial sucesora de Angela Merkel

A cinco meses de las elecciones alemanas, la aspirante a canciller por el partido Alianza 90/Los Verdes se alza como candidata estrella
Annalena Baerbock. Fuente: BBC

Natural de Hanóver, graduada en Ciencias Políticas y Derecho Público y candidata a la cancillería de Alemania. Annalena Baerbock, de 40 años, irrumpe en el panorama político alemán con la promesa de volver a tener a una mujer en lo más alto del gobierno federal, después de conocer el cese de Angela Merkel como canciller.

Diputada del Bundestag desde 2013 y ostentadora del cargo de copresidenta de su partido junto a Robert Habeck, escritor y político alemán, desde 2018 Baerbock pretende traer al gobierno un ecologismo ambicioso y sólido, el europeísmo más convencido y una posible alianza con el ala progresista alemán si las elecciones previstas para celebrarse el veintiséis de septiembre lo permiten. Debido a su popularidad entre los simpatizantes ecologistas, Annalena Baerbock fue designada como candidata por Alianza 90 en lugar de su compañero Habeck. “Hemos hablado intensamente sobre esta decisión, desde hace meses, en los últimos días. Representamos un nuevo estilo de hacer política, basado en la cooperación”, aseguraba Habeck en la comparecencia de presentación de la nueva candidata por Los Verdes.

Robert Habeck y Annalena Baerbock. Fuente: Reuters

“Nos gustaría liderar el futuro gobierno, pero dado que la política no es un ejercicio de cumplimiento de deseos, dependerá de los votantes decidir quién sale de estas elecciones y con cuánta fuerza”

Baerbock en una rueda de prensa

Los sondeos referentes a la intención de voto de los ciudadanos alemanes dejan ver que el partido verde conseguiría en torno al 21-22% en los comicios, lo cual no es suficiente para gobernar el país. Por ello, podría darse lo que se conoce como la “coalición semáforo”, es decir, el posible pacto del partido de la líder ecologista con el partido socialdemócrata y los liberal-conservadores de FDP (Partido Democrático Libre), dejando, después de dieciséis años seguidos, a los conservadores de la CDU/CSU (Partidos de la Unión) en la oposición.

Según las encuestas semanales que publica el instituto demoscópico Forsa, el hundimiento del partido de Angela Merkel se visualiza en el horizonte. Este estudio confirma que el apoyo al partido de la actual canciller descendería hasta un 21% de votos potenciales, mientras que el partido de Los Verdes ascendería hasta cinco puntos. Finalmente, si Baerbock saliese elegida, sería la canciller del gobierno federal más joven de la historia de Alemania, después de que Angela Merkel alcanzara el puesto a los 51 años, en el año 2005.

La elección de Annalena Baerbock como candidata, la cual todavía debe ser ratificada por el Congreso en los meses de verano, llega en mitad de un clima de tensión provocado por el pulso interno entre Armin Laschet, líder de la Unión Cristianodemócrata, y Markus Söder, perteneciente a la Unión Socialcristiana de Baviera, por establecerse como principal candidato del partido de Merkel. Aún no hay un acuerdo sobre quién de los dos será el sucesor.

A la izquierda, Armin Laschet; a la derecha, Markus Söder. Fuente: T-Online

Ahora, y a la espera de saber más sobre el transcurso de la carrera electoral alemana, Annalena Baerbock espera impaciente desde su casa de Postdam la publicación de su nuevo libro: Jetzt. Wie wir unser Land erneuern (traducción: Ahora. Cómo renovamos nuestro país); sobre cómo gobernaría Alemania si fuese canciller. Sí, un título muy electoral.

Tal día como hoy, en 1945, los soviéticos liberaban Auschwitz

El 27 de enero de 1945 el Ejército Rojo irrumpía en el campo y descubría a miles de prisioneros abandonados a su suerte
Entrada al campo de concentración de Auschwitz, Polonia. Fuente: Sputnik

Arbeit macht frei. El trabajo os hará libres. Así coronaban los discípulos de Hitler la entrada de Auschwitz, uno de los campos de exterminio judío más famoso del mundo.

En un día de enero frío y austero que vivía el fin de la Segunda Guerra Mundial, las tropas soviéticas, cerca de las tres de la tarde, cruzaban las puertas del campo polaco de Auschwitz. El Ejército Rojo se encontró un terreno vacío –de nazis–, pero lleno de cenizas, cadáveres sin enterrar y miles de personas vivas, aunque desnutridas y al borde de la muerte. Tan sólo quedaron en el campo los prisioneros enfermos que no habían podido ser trasladados junto a los alemanes en su huida. El campo de concentración había empezado a ser evacuado en diciembre de 1944, cuando las tropas alemanas se vieron atemorizadas por el avance de los soviéticos en Polonia, tras su victoria en la Operación Bagration, una gran ofensiva que rompió el frente y liberó todos los territorios de la Unión Soviética que habían sido ocupados por los alemanes, con el consiguiente avance hacia Polonia y, después, el ascenso a territorio alemán. Los prisioneros que resistieron en Auschwitz a la llegada del Ejército Rojo correrían más suerte que los trasladados. A estos últimos, se preveía asesinarlos antes de que la furia soviética les alcanzara. Sin embargo, los soldados de las SS tuvieron más interés en escapar de los apóstoles de Stalin que llevar a cabo la macabra tarea.

“Era difícil verlos. Recuerdo sus rostros, especialmente sus ojos que evidenciaban la trágica experiencia”, recuerda Ivan Martynushkin, soldado del Ejército Rojo, a su llegada a Auschwitz. “Al principio había cautela, de nuestra parte y de ellos”, prosigue Martynushkin, “pero luego se dieron cuenta de quiénes éramos y empezaron a darnos la bienvenida, a mostrar que sabían que no debían temer, que no éramos guardias ni alemanes”.

El Ejército Rojo toma Berlín, 1945. Fuente: National Geographic

La fecha, 27 de enero, quedó para la posteridad como el Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto.

Heinrich Himmler, oficial nazi muy apegado a Hitler y uno de los principales líderes del partido, afirmaba que el exterminio de los judíos representaba “una gloriosa página de la historia que nunca había sido escrita y que nunca lo sería”. Por ello, en diciembre de 1944, el oficial ordenó que los motores de las máquinas de gas cesaran, que los campos fueran desmantelados y que toda evidencia de la existencia del Holocausto fuera eliminada. El Holocausto, eufemísticamente llamado por los nazis “la Solución Final” de “la problemática judía”.

Auschwitz-Birkenau fue un campo de exterminio judío situado a 43 kilómetros al oeste de la ciudad polaca de Cracovia. Convertido en el mayor centro de exterminio del nazismo, este campo comenzó su actividad en 1940. También fue uno de los centros más grandes habilitados para la causa. En un principio estuvo compuesto únicamente por el llamado Auschwitz I, un centro administrativo en el que se encontraban los barracones y las celdas de los prisioneros, la zona de trabajos forzados, los paredones de fusilamiento y una cámara de gas, entre otras cosas. La gran cantidad de prisioneros trasladados a Auschwitz hizo que se tuviera que ampliar con Auschwitz II (Birkenau), el cual incluía más hornos crematorios y al que los trenes con esclavos llegaban directamente. No satisfechos con su trabajo constructivo, en 1942 los nazis decidieron abrir un tercer apartado de trabajos forzados, Auschwitz III (Monowitz), altamente relacionado con la fábrica de caucho IG Farben, empresa que colaboraba con la Schutzstaffel (SS) y para la que los prisioneros trabajaban. Este “apartado” del centro fue una fábrica construida y operada por los propios presos del campo. Monowitz fue el único campo de Auschwitz en ser bombardeado por los aliados.

De acuerdo con el Museo Estadounidense Conmemorativo del Holocausto, se calcula que alrededor de 1,3 millones de personas fueron enviadas a Auschwitz entre 1940 y 1945, y que al menos 1,1 millones fueron asesinadas allí mismo. La mayoría por el simple hecho de ser judías, aunque también hubo presos políticos, gitanos u homosexuales (los “enemigos de Alemania”, según Hitler). “¿Puedes imaginar cuántas personas deben haber quemado los alemanes ahí?” narraba el soldado soviético V. Letnikov en una carta enviada a su esposa. “Al lado de este crematorio destruido, hay huesos y pilas de zapatos que llegan a varios metros de altura. Hay zapatos de niños en la pila. El horror es total, imposible de describir”.

Zapatos confiscados a los prisioneros, en uno de los muchos museos del Holocausto existentes a día de hoy. Fuente: Infobae

Auschwitz no fue el único campo de exterminio nazi liberado por los soviéticos durante los últimos días del conflicto. Los campos de concentración de Sachsenhausen o de Ravensbrück fueron otros de ellos. El campo de Bergen-Belsen, en la Baja Sajonia, fue liberado por los británicos en 1945. Este centro resulta muy relevante en el estudio del antisemitismo ya que fue el campo en el que más prisioneros vivos se dejaron tras la huida alemana, por el miedo de los soldados alemanes a contraer el tifus. Un oficial británico que estuvo presente, lo narraba así: “Lo que presencié fue capaz de sobrecoger a un curtido veterano de guerra como yo. En su interior había filas de literas que contenían a varios hombres desnudos en cada una, el hedor era insoportable… Nunca olvidaré lo que vi aquel día, ni seré capaz de olvidar a una raza capaz de semejante maldad”. El campo de Bergen-Belsen ni siquiera era un campo de concentración.

Prisioneros en un barracón del campo de concentración de Auschwitz, Polonia. Fuente: El Tiempo

Escenas similares se produjeron en los campos de Dachau, Buchenwald y Mathausen, también liberados en 1945.

El rostro del odio más absoluto

Joseph Goebbels para la revista Life en Ginebra, 1933. Fuente: Life

Nadie mejor que el escritor español Juan Eslava Galán para narrar la historia que se esconde tras estas dos imágenes. En su libro La Segunda Guerra Mundial contada para escépticos, el autor detalla a la perfección el inquietante relato:

“Contemple el lector estas dos fotos de Joseph Goebbels, ministro de Propaganda de Hitler. En la primera vemos la sonrisa seductora de un tipo que quiere agradar; en la segunda, tomada solo unos instantes después, una expresión de odio concentrado. ¿Qué ha ocurrido entre esas dos fotos? […] 

Aquel año (Ginebra, 1933), Goebbels asistió a una reunión de la Liga de Naciones de Ginebra. Satisfecho de su propia importancia, posó en el jardín del hotel con su mejor sonrisa para el fotógrafo de la revista Life Alfred Eisenstaedt. De pronto, uno de los periodistas de su séquito le pasó un folio con la nota: «Este fotógrafo es judío». En la siguiente foto, Eisenstaedt captó la mirada de odio concentrado de Goebbels, las manos engrifadas sobre los brazos del sillón, como a punto de saltarle a la yugular.

—Oiga, ¿y no se asustó?

—Me miró con sus ojos de odio, esperando que retrocediera—, explica Eisenstaedt—. Pero no retrocedí. Cuando tengo una cámara en las manos, no conozco el miedo”.

El Método Merkel

La política alemana contra la pandemia

La pandemia del covid-19 sigue azotando las vidas de la gente día tras día hasta la llegada de una vacuna o de algún medicamento que pueda inmunizar o curar del virus. Mientras todo esto ocurre, las medidas sanitarias y preventivas continúan vigentes como el uso obligatorio de las mascarillas o los cierres perimetrales de algunas comunidades autónomas o municipios. España ha sido de los países de Europa que más ha sufrido las consecuencias de la pandemia. Como un espejo inverso, Alemania se muestra tranquila: parece haber pasado la primera ola de la pandemia casi sin enterarse de lo que estaba ocurriendo.

¿Cuáles han sido las diferencias que han conseguido que Alemania se encuentre en una situación mejor que España? La respuesta está en las mismas medidas. El tan llamado «Método Merkel».

Angela Merkel poniéndose la mascarilla. Fuente: AgendAR

En Alemania, las medidas han sido más exigentes pero sin llegar a la situación a la que estuvo expuesta España durante los tres meses de primavera. Los sanitarios alemanes decían tener protocolos anticovid en enero. Estos protocolos, que se recibieron tanto en hospitales como en la atención primaria, venían acompañados de material sanitario. La economía de guerra que desarrolló el país en su momento ha beneficiado al sistema sanitario: se producían desde epis, hasta mascarillas y respiradores. Incluso, llegaron a tener excedente de mascarillas a disposición de otros países que las necesitaran. A pesar de que Alemania está bien abastecida, allí no es obligatorio el uso de la mascarilla en espacios públicos abiertos, aunque sí es bastante frecuente que la población la lleve. Además, el país ofreció pruebas gratuitas a sus visitantes y a los alemanes que volvían de vacaciones de zonas de alto riesgo como era España.

Médica en un hospital alemán. Fuente: Euronews / Sebastian Kahnert/(c) dpa-Zentralbild

Uno de los pilares más importantes dentro del «Método Merkel» son los rastreadores. Existe un departamento de rastreo en el que se supervisan todos los casos positivos posibles. Estos rastreadores no son todas parte del sistema sanitario como pasa en España, se dedican a recabar datos y mandarlos a médicos especializados. La cuarentena de dos semanas en Alemania es obligatoria al igual que en España, pero si el rastreador piensa que hay riesgo de fuga puede llamar en cualquier momento a la persona infectada para asegurarse de que esté cumpliendo la cuarentena. Hay un rastreador por cada 4.000 habitantes. Cada caso se tarda en analizar unos 20 o 30 minutos pero depende del caso y de la cantidad de preguntas que pueda llegar a hacer la persona infectada.

Ciudadanos alemanes usan el transporte público con mascarillas. Fuente: El Español / Reuters

Cuando una persona da positivo y empieza la cuarentena se vuelve a realizar una prueba a los pocos días después. Y aunque esa segunda prueba dé negativo, se sigue recomendando seguir la cuarentena preventiva durante 7 días más. Esta medida, sin embargo, ha sido fuertemente criticada en Alemania debido a la falta de privacidad y del uso libre de esos datos: cualquier persona puede utilizarlos. Los bares, por ejemplo, se encuentran obligados a guardar los datos de sus clientes por si la policía tuviera que rastrear algún caso en algún momento.

Por otra parte, en Alemania se ha tenido en consideración la importancia de la atención primaria por lo que se preocuparon por que las consultas tuvieran, cuanto antes, equipos sanitarios. Y son las propias consultas quienes eligen si quieren tratar pacientes con covid.

Una pareja pasea por Berlín. Fuente: Huffington Post / Sean Gallup

Alemania estaba preparada para la pandemia. Este país tiene un sistema sanitario descentralizado como España por lo que deberían haber tenido los mismos problemas que este país, sin embargo, no fue así. Según datos ofrecidos por el programa Salvados en Alemania se invierte el 9,9% de su PIB en sanidad, mientras que en España esa cifra es de un 6,4%. Esta podría ser una de las razones por las que Alemania tiene uno de los mayores números de camas de cuidados intensivos de Europa, muy superior a la española.

Aún así la vara de medir en España y en Alemania no es la misma. En España, se considera una alta incidencia de covid cuando existen 500 contagios por cada 100.000 habitantes, en Alemania son sólo 50 por cada 100.000. Es por eso por lo que en cuanto se llega a esa cifra se empiezan a tomar medidas drásticas.

Un médico se somete al test del coronavirus en el centro de salud de Spandau. Fuente: El País / Patricia Sevilla Ciordia

También achacan esta diferencia al número de habitantes por casa. En España es bastante común que en una misma vivienda vivan padres, hijos y abuelos. De hecho, sólo el 17,3% de los alemanes de entre 24 y 34 años siguen viviendo con sus padres, mientras en España esa cifra ronda el 40%.

Merkel ya ha dicho que hasta que el 60% de la población no esté inmunizada no va a «relajar» las medidas que se han impuesto en el país. En España se pudo ver como, durante el verano, apenas hubo medidas más allá de la obligación de llevar la mascarilla puesta en la calle y en los espacios públicos.

El «Método Merkel» parece haber triunfado en su lucha contra la pandemia ya sea en la primera o en la segunda ola ya que ni siquiera tuvieron que habilitar el hospital de campaña que tenían preparado en Berlín, mientras que en España fue lo contrario. Parece ser que el método de Merkel funciona y va a seguir aplicándose dependiendo de los datos que se den durante los próximos días. Ahora mismo, lo único que queda es esperar.