5 veces en las que el doblaje de “famosos” funcionó

A raíz del reciente estreno de Space Jam: Nuevas Leyendas y la polémica del doblaje de Lola Índigo/Lola Bunny, así como el reflote en Twitter de ejemplos tan (des)afortunados como el Nobita de Mario Vaquerizo, Fernando Tejero como el protagonista de El Espantatiburones o el Grimmel de Melendi, desde Voz Nueva hemos considerado oportuno repasar algunos casos en los que el doblaje realizado por celebrities tuvo una calidad reconocible y digna de aplaudir.

Los actores Michelle Jenner y Tito Valverde formaron parte del doblaje del videojuego Heavy Rain. Fuente: 20Minutos

Antes de empezar, conviene aclarar que quien escribe no está precisamente a favor del “famoseo” en el doblaje. Es algo incoherente la inclusión de deportistas, cantantes, modelos, cocineros, estrellas televisivas y, en general, de cualquiera que no ha pasado nunca por el atril antes de firmar su cheque. El doblaje es una labor artística que no está lo suficientemente valorada en España, pese a la enorme calidad de sus profesionales.

Por un lado, se entiende que tiene que resultar especialmente hiriente que el famoso de turno llegue a eclipsar el show, a “robar” la oportunidad a otros que llevan años formándose y, por supuesto, a recibir una remuneración que no se rige por convenio sino por el caché de la estrella en cuestión. Sin embargo, al César lo que es del César: ciertos intérpretes y humoristas (los únicos con cierta formación dramática previa) han sabido dar la talla a la hora actuar con su voz como único instrumento. Por ello, considero que el reconocimiento es merecido, sin olvidar en ningún momento que los profesionales en la materia deberían ser la primera opción.

Remarcado esto, y antes de comenzar con el conteo, decir también que se han descartado todos aquellos actores y actrices que comenzaron en doblaje y que, posteriormente, alcanzaron la fama a través de algún trabajo televisivo, teatral o cinematográfico. Así, no contabilizarán grandísimos actores y actrices como Michelle Jenner, Ana Wagener, José Luis Gil, Luis Varela, Eduard Farelo, Constantino Romero, Fernando Guillén, Pedro Casablanc o Joan Pera (por mencionar solo a unos cuantos).

Josema Yuste-El Genio en Aladdín

Josema Yuste junto al Genio de Aladdín. Fuente: as.com

Sin duda, conviene empezar por quien puso de moda el star-talent dentro del mundo del doblaje. El fichaje de Robin Williams para una de las cintas más emblemáticas de Disney fue, en su momento, más que comentado y notorio. De hecho, se usó como reclamo publicitario por parte de la “Casa del Ratón”, lo que enfureció enormemente al cómico (al respecto de esta cuestión, Lindsay Ellis tiene un vídeo muy interesante…).

El Genio fue animado a raíz de las múltiples improvisaciones e imitaciones por las que Williams era tan conocido; con lo cual, para su versión española, Yuste tuvo que enfrentarse a una tarea harto complicada: estar a la altura de un personaje creado por y para otra persona. Con todo, logró hacer “suyo” al personaje y, a pesar de casi 30 años desde aquello, una considerable parte del público recuerda todavía con cariño su particular interpretación.

El integrante de Martes y Trece nos brindó un genio de la lámpara histriónico, bobalicón, lleno de energía; capaz de cantar (dos momentos que tiene para lucirse en la cinta), imitar a Groucho Marx, a una azafata de vuelo (con cierto deje argentino) y, acto seguido, balar como una oveja. El Genio implicaba registros muy variopintos y alocados pero, por encima de todo, mucho corazón. Precisamente, la escena final en la que Aladdín lo libera y se despiden todavía puede sacar alguna que otra lagrimilla al espectador y, en gran medida, se debe al matiz tierno que Yuste le aporta con su voz (“Tú siempre serás un príncipe para mí “).

Posteriormente y, a diferencia de Robin Williams (quien regresó tras el desengaño con Disney en la tercera película), Yuste retornaría para la primera secuela “directa a vídeo” de Disney: El retorno de Jafar (Stones, 1994). Sin embargo, luego no doblaría al Genio ni en la serie animada ni en la última película, siendo sustituido por el versátil y “genial” (chascarrillo fácil) Pep Antón Muñoz.

En cualquier caso, Yuste fue de los primeros “famosos” en doblar y realizar un trabajo destacable. Se ganó el cariño y respeto de muchos espectadores, a pesar de tener que hacer frente a un titán de la comedia como el añorado intérprete de Hook (Spielberg, 1991). Además, ha doblado a otros personajes animados como al simpático robot B.E.N. (Martin Short) en El Planeta del Tesoro (Clements & Musker, 2002) o a la inmensa mayoría de secundarios en la gamberra y ácida Team America: La policía del mundo (Parker, 2004).

Anabel Alonso-Dory en Buscando a Nemo

Anabel Alonso durante el doblaje de Buscando a Dory. Fuente: Fotogramas

Esta pez cirujano azul despistada, parlanchina y olvidadiza contaba con la voz de la presentadora Ellen DeGeneres en versión original. Aquí, la elegida para encarnar al encantador personaje fue Anabel Alonso, quien por aquel entonces interpretaba a Diana Freire en la popular sitcom 7 vidas (1999-2006).

¿Qué decir de su labor en esta película? La mímesis con el original es, prácticamente, imperceptible. Y, precisamente, muchos actores de doblaje a menudo apuntan a que su trabajo se puede calificar como “bueno” cuando no se percibe el “engaño”; o sea, la sustitución de la voz original. Efectivamente, Anabel Alonso sonaba tan natural como Dory que casi parecía que lo hubiesen escrito para ella. Desde su forma de hablar acelerada hasta sus constantes desvaríos, pasando por sus apartes o paréntesis en mitad de una frase para aclarar su revuelta mente… ¿Y cómo olvidar los cantos del personaje cuando habla “balleno“? Fue un doblaje, sencillamente, icónico y que, a ojos (más bien, oídos) de este humilde espectador, superaba con creces a la versión original.

No debía ser el único que lo pensaba pues, cuando se anunció la secuela de Buscando a Nemo (Buscando a Dory) y se especuló que la intérprete no regresaría para doblar al pescadito, se armó tal revuelo en redes que Disney tuvo que salir a calmar a las masas. Esto demuestra que, pese a lo olvidadizo del personaje, supo labrarse un hueco en la memoria colectiva (y en el corazoncito) del público. Y es que hay demasiadas frases de Dory que, enunciadas en la boca de Anabel Alonso, hacen sonreír a niños y adultos por igual: “Sigue nadando, sigue nadando, nadando…” o “Voy a P.Sherman, Calle 42, Wallaby, Sidney“, por citar un par.

Por otra parte, aunque Dory fue el rol con el que la actriz ganó una muesca en su revólver, otra simpática incursión de su carrera en el mundillo del doblaje llegó en forma de una ardilla hiperactiva, Balita, personaje de La increíble ¡pero cierta! historia de Caperucita Roja (Edwards, 2005). No obstante, en este papel costaba reconocerla, puesto que alteraron el pitch de su voz y se lo aceleraron, a excepción de un momento del film que me resisto a destripar…

José Mota-Mushu en Mulán

José Mota doblando en la película animada Ozzy. Fuente: Atresmedia Cine

Un claro ejemplo de que la similitud con la voz original no es lo que se debe priorizar en doblaje, sino la habilidad para “pegarse” a los labios y aura del personaje en cuestión. Ciertamente, la voz de José Mota no podía diferir más de la de Eddie Murphy, pero el comediante fue capaz de captar “el núcleo” de Mushu, es decir, la esencia del personaje. El dragoncito es un charlatán astuto, con mucho carácter (debido a las constantes vejaciones por su tamaño) y algo cínico; un espíritu animal que busca recuperar su estatus entre los ancestros de la protagonista y que, a pesar de sus meteduras de pata, improvisa y los corrige sobre la marcha (a la escena en la que decapita al Gran Dragón de piedra me remito).

A pesar de que Mushu fue creado a partir de la personalidad de Eddie Murphy, el integrante de Cruz y Raya consiguió llevárselo a su terreno sin necesidad de apropiarse del personaje y actuar como le viniera en gana. Aún teniendo timbres tan distintos es fácil apreciar, tras diferentes visionados y comparativas, que Mota sabe encontrarle el punto exacto a Murphy como para entonar y replicar sus emociones sin copiar su timbre. Tan resultona tuvo que ser la simbiosis como para que el experimento se repitiese en Shrek (Adamson & Jenson, 2001), en un rol igual de cómico pero algo más cargante (adrede) como era el memorable y (también) bocazas Asno.

Sin embargo, lo que verdaderamente es digno de aplaudir de Mota, además de su talento delante del micrófono, es su enorme respeto hacia la industria del doblaje. En multitud de entrevistas, el cómico ha profesado su amor por esta profesión, aplaudiendo la labor (a menudo, ninguneada) de los actores y actrices de doblaje profesionales. Por ejemplo, durante la promoción de Shrek: Felices para siempre (2011).

Otros trabajos destacados del manchego frente al micrófono son el neurótico y entrañable Mike Wazowski de Monstruos S.A. (Docter, 2001), el estafador y codicioso Freddy de Las aventuras de Tadeo Jones (Gato, 2012) o el inquieto pájaro Chuck de Angry Birds: la película (Kaytis & Reilly, 2016). Mota incluso realizó una incursión en imagen real, puesto que dobló a Abe “Azul” Sapien (Doug Jones), el hombre anfibio de Hellboy: El ejército dorado (Del Toro, 2008) con un más que digno resultado.

Como curiosidad final a apuntar, pese a no regresar para la olvidable secuela de Mulán 2 (donde fue sustituido por David Robles; voz habitual de Jamie Dornan o Leonardo DiCaprio), Mota sí que retomó el papel de Mushu en una serie animada que muchos recordarán con cariño: House of Mouse (Disney Channel, 2001-2004).

Alexandra Jiménez-Scarlet Overkill en Los Minions

Alexandra Jiménez durante la promoción de Los Minions. Fuente: elmundo.es

Decir que esta actriz y comediante zaragozana es una de las grandes humoristas de nuestro país es quedarse corto. No solo ha demostrado tener una enorme variedad de registros, actuando en dramas como Las distancias (Trapé, 2018), thrillers como la miniserie El inocente (Netflix, 2021) y comedias como Embarazados (Macías, 2016) o Superlópez (Ruiz Caldera, 2018), también tiene un carisma natural más que evidenciable en sus múltiples monólogos.

En Los Minions (Balda & Coffin, 2015) interpretó a Scarlet Overkill, una supervillana sesentera digna de la galería de villanos de los tebeos clásicos de Marvel o del Bond de Sean Connery. Con su risa maníaca, personalidad volátil y sadismo enmascarado bajo dulzura maternal, la cómica reconoció que interpretarla fue tanto un reto como un regalo. En una entrevista para la revista Acción Cine, Jiménez describió su experiencia doblando como algo “diferente” y “divertido”, comentando que le encantaba la dualidad del personaje.

Desde luego, aunque la monologuista está prácticamente irreconocible en el rol, durante el visionado se percibe que quien estuvo detrás del micrófono se lo pasó en grande. Susurra, grita, ríe, encandila, amenaza, traiciona, enfurece… En resumen, todos los estados en los que nos gusta ver a una buena villana.

Sin duda, tanto el personaje (Sandra Bullock en VO) como la particular interpretación de Jiménez son lo mejor de este pasable spin-off de Gru: mi villano favorito (Renaud & Coffin, 2010). Para el recuerdo queda aquella escena en la que narra a los tres torpes Minions su “particular” versión del cuento de Los tres cerditos

Emma Penella-Edna Moda en Los Increíbles

Emma Penella recogiendo el Goya de Honor (póstumo) de su marido, Emiliano Piedra. Fuente: IMDB

Emma Penella fue, es y será una leyenda de la interpretación para nuestro país. Compaginó el teatro (empezando como meritoria en el Teatro María Guerrero) con el cine, apareciendo en películas tan sonadas como Cómicos (Bardem, 1954), El Verdugo (García Berlanga, 1960) o La estanquera de Vallecas (de la Iglesia, 1987).

Sin embargo, quienes se criaron durante la década del 2000 la recordarán con cariño por su inmensa Doña Concha en Aquí no hay quien viva (Antena 3, 2003-2006). Aquella vecina cotilla, malhumorada y sin pelos en la lengua (cómo olvidar su “Váyase, señor Cuesta. ¡Váyase! “) la convirtió en un icono para toda una generación desconocedora de su impresionante bagaje interpretativo. De hecho, parte del histrionismo (sobre todo, los gritos) y mala leche de su Concha permean hasta este peculiar personaje de Pixar. Podemos recordar, por ejemplo, la escena en la que golpea cómicamente a una llorona Elastigirl (Beatriz Berciano) y le grita para que esta recupere el espíritu aventurero y decidido de su juventud (“Adoro tus visitas…”).

Con su reconocible voz rasgada y grave consiguió dotar a la diseñadora de la fuerza y personalidad propias de una diva, conservando el acento italiano de la versión original pero con un timbre distinto, claramente femenino, al fingido por Brad Bird (director de la película de Los Increíbles y quien pone voz a Edna en VO). Pese a saber en todo momento que Edna era Penella, en ningún momento “sacaba” de la película porque su voz era acorde a la personalidad de la modista (como Mota, supo captar “el núcleo” de Edna).

Tristemente, Penella nos dejó en 2007, imposibilitando su regreso para la secuela de 2018. No obstante, su legado como actriz es tan inmenso (incluido su breve paso por el mundo del doblaje) que jamás será olvidada.

Mr. Increíble: “Eres la mejor de las mejores, Edna.”

Edna Moda: “Sí, lo sé, ‘mio caro’. Lo sé…”

Como reflexión final, este artículo no pretende ser una defensa a ultranza de la inclusión de “famosetes” dentro del sector del doblaje, sino un reconocimiento a aquellos casos contados que, no solo han alabado el trabajo de sus “hermanos de gremio”, sino que han demostrado sobradamente su esfuerzo e ilusión frente al atril.

Quizá hablar de “intrusismo” en un mundo tan subjetivo y artístico como la interpretación pueda resultar arriesgado, sobre todo teniendo en cuenta que actores más que consagrados como Christian Bale o Ben Kingsley jamás pisaron una escuela de interpretación y labraron su carrera a base de practicar (y de cierto “don” natural).

No obstante, negar que en España (al igual que en Estados Unidos) estas “elecciones artísticas” se destilan frecuentemente y que suelen ir en detrimento del público, de los profesionales, de las nuevas promesas del sector y, por supuesto, del producto original, sería mentir descaradamente. Desde luego, la última decisión no deja de estar en manos de las distribuidoras, por lo que expresar nuestro descontento y nuestro respeto hacia los actores de doblaje y el trabajo “bien hecho” nunca está de más. Es vital recalcar la palabra “respeto” porque tampoco es de recibo la cantidad de improperios y amenazas que ha recibido, por ejemplo, Lola Índigo desde redes sociales durante estas últimas semanas…

Desde luego, este último ejemplo de Space Jam 2 pone sobre la mesa una cuestión para los ejecutivos y productoras: si vais a llamar a un famoso como reclamo publicitario, por lo menos que sea alguien que haya tenido contacto previo con el mundo de la interpretación (los actores de doblaje son, valga la redundancia, actores).

En conclusión, el doblaje es y debería estar considerado como lo que es: una rama más dentro de las artes interpretativas. Por tanto, merece tanto respeto y dedicación como una actuación frente a un auditorio o la gran pantalla. Cierro con un simpático vídeo en el que el actor Gary Oldman explica su opinión respecto al intrusismo en el mundo de la actuación:

La sangre nueva del cine: talento y trabajo duro

El talento es un factor importante, pero no es nada sin trabajo duro y constancia. De esto mismo saben mucho los estudiantes de la ECAM y la U-Tad, así cómo las nuevas promesas que arrasan en la gran pantalla.

Apostar por la sangre nueva en cualquier ámbito siempre ha sido motivo de debate, pero no es este el caso si hablamos de la industria del cine en España. Prueba de ello es, ni más ni menos, la compañía Warner Bros, que ha mantenido desde 2013 la puerta abierta a la juventud, becando con 5.000 euros hasta a seis alumnos de la Escuela de Cine y Audiovisual de Madrid (ECAM) durante los últimos años.

Esta escuela, fundada en 1995, lleva veintiséis años formando a futuros directores de cine y expertos en el ámbito audiovisual. Por eso, no es de extrañar que se creara esta alianza con la compañía Warner Bros, la cual ha permitido que estudiantes con menores posibilidades económicas puedan exprimir todo su talento.

Fuente: ECAM

Que hay jóvenes con futuros prometedores en la industria cinematográfica española, tanto delante como detrás de las cámaras, es un hecho innegable. En el área de animación, hasta 35 alumnos del Centro Universitario de Tecnología y Arte Digital (U-Tad), tuvieron un papel más que activo en producciones nominadas a Oscar (Klaus) o incluso premiadas con un Goya (Buñuel en el Laberinto de las Tortugas).

Este centro, ganador de cinco galardones en menos de cinco años, ofrece un grado en Animación y mención en 2D, cuyos alumnos son instruidos para utilizar las técnicas de creación de contenidos más populares en Japón, Canadá y Francia, entre otros. Destacan largometrajes como Love, Death and Robots (Blur Studios) y El pan de la guerra (Cartoon Saloon), que han servido a estos alumnos para curtirse.

Fuente: Esne

De cara a la “Gran Pantalla”, y en primera línea de combate, no son pocas las caras que nos resultan novedosas. La juventud sigue destacando por su frescura tanto en series como en películas. Nombres como María Pedraza, Miguel Herrán o Eduardo Casanova –el cual es además guionista y director– ya hacen mucho más que sonarnos, y es que hay toda una nueva generación de jóvenes actores que llega pisando fuerte.

María Pedraza (26 de enero de 1996) es una actriz y bailarina española que fue descubierta vía Instagram por el director de cine Esteban Crespo. Fue este mismo director el que le ofreció una audición para su película Amar, consiguiendo esta finalmente el papel protagónico. El resto es historia, desde La Casa de Papel, hasta Élite, Toy Boy, y su más reciente trabajo en El verano que vivimos, María ha demostrado que su futuro en el cine es más que prometedor.

Fuente: StarsWiki

Miguel Herrán (25 de abril de 1996) es un actor malagueño ganador del Goya al mejor actor revelación de 2016. Su carrera comenzó con su papel en A cambio de nada (2015), donde daba vida a Darío. Más tarde enamoró a la audiencia española e internacional con su interpretación como Río en la serie de Netflix La Casa de Papel. Otras producciones en las que ha trabajado el joven actor son: El guardián invisible, Élite y Hasta el cielo.

Fuente: Revista GQ

Eduardo Casanova (24 de marzo de 1991) es un actor, guionista, y director de cine español cuyos comienzos televisivos tuvieron lugar en la serie de televisión Aída en el año 2005, cuando el actor solo contaba con doce años de edad. La primera vez que se posicionó detrás de las cámaras fue para rodar su primer cortometraje Ansiedad, a la edad de diecisiete años. Tras esto, continuó su recorrido por diferentes festivales de cine presentando sus cortos hasta hacerse un hueco en la industria. Además, Eduardo cuenta con diferentes nominaciones a los Goya como “mejor actor revelación” “mejor actriz revelación” y “mejor maquillaje y peluquería”. Algunos de sus trabajos son: Amor de Madre, La hora del baño, o Eat my Shit, entre otros.

Fuente: Hola!

Si hay algo que todos estos jóvenes nos están enseñando es a no subestimar a una persona por su edad. La deslumbrante trayectoria de estos jóvenes actores, así como el trabajo duro de los estudiantes en la ECAM y la U-Tad, nos han demostrado que el cine español tiene por delante un futuro cargado de talento, pero sobre todo, cargado de pasión. Solo nos hace falta un poco de paciencia para comprobarlo. Mientras tanto, seguiremos disfrutando de sus trabajos.

Pixar. Construyendo personajes

CaixaForum trae a Sevilla un recorrido inolvidable por la creación y nacimiento de los personajes Pixar

La Fundación “la Caixa” nos invita a adentrarnos en el mundo Pixar con una exposición centrada en la creación de los famosos personajes del estudio cinematográfico de animación por antonomasia.

Exposición Pixar. Construyendo personajes en CaixaForum Sevilla (2020). Fuente: Isabel Bolaños

Entre maquetas, notas, bocetos, storyboards y diseños digitales se muestra el largo y detallado proceso que conlleva la invención y producción de los personajes que dan vida a las películas de animación que posiblemente todos hayamos disfrutado. Un proceso que también incluye retocar y acabar detalles de iluminación y efectos o el complejo desarrollo emocional de los personajes. De esta manera, las obras que empiezan desde cero contribuyen a una mayor precisión y detalle de la narrativa visual, pues el proceso de creación de cada personaje da lugar a una gran cantidad de posibilidades y opciones hasta lograr el resultado óptimo y final.

Daniel López Muñoz, Iluminación clave: presentación del Instituto de Vida Marina, Buscando a Dory (2016). Pintura digital. Pixar. Fuente: Fundación “la Caixa” CaixaForum Sevilla.

Las herramientas que se emplean en las diferentes fases que componen el desarrollo de los personajes son variadas: lápiz, pastel, acrílico y programas de pintura digital. Estas permiten que la primera etapa en la creación de los personajes —basada en la realización de los primeros diseños y el storyboard— se oriente hacia un mismo un sentido con respecto al desarrollo artístico de los mismos. Junto al departamento encargado del desarrollo de la historia y el diálogo, trabajarán en consonancia hasta obtener el personaje de animación “perfecto”.

Bob Pauley, Estudio de la boca de Mate, Cars (2006). Lápiz sobre papel. Pixar. Fuente: Fundación “la Caixa” CaixaForum Sevilla.

Es de importancia la labor de los escenógrafos de las películas Pixar, que se dedican a pensar en la historia del mundo en el que se desarrolla la trama, dando lugar a realidades regidas por unas normas particulares. Para lograr los mejores resultados, cuentan con un equipo de investigación que se documenta exhaustivamente ya sea a través de libros, documentos, entrevistas con expertos o incluso viajando a los lugares. Crean mundos con poder emocional para sus personajes y, por ende, para nosotros, los espectadores.

“Contamos esas historias a través de las metáforas de personajes y mundos que nos gustaría que cobrasen vida”.

— Pete Docter, director creativo de Pixar

En esta exhibición, desde la perspectiva de los propios artistas conocemos el proceso de diseño visual de Pixar. Desde Toy Story (1995, 1999, 2010, 2019) hasta la recién estrenada Soul (2020) y sin olvidar clásicos como Monstruos S.A. (2001), Los Increíbles (2004, 2018), Ratatouille (2007), Up (2009) o Coco (2017), entre muchas otras.

Matt Nolte, Remy, Ratatouille (2007). Lápiz sobre papel. Pixar. Fuente: Fundación “la Caixa” CaixaForum Sevilla.

Daisuke Dice Tsutsumi, Miguel y Mamá Coco, Coco, 2017. Pintura digital, Pixar. Fuente: Fundación “la Caixa” CaixaForum Sevilla.

Aunque se muestra una pequeña parte del trabajo del departamento creativo de este estudio cinematográfico, esta exposición nos acerca de una manera sencilla, creativa y enriquecedora al mundo de los personajes Pixar, un mundo en el que, en equipo, se crean los seres de animación más increíbles que pudiéramos imaginar.

Exposición Pixar.Construyendo personajes en CaixaForum Sevilla, 2020. Maquetas de diferentes personajes de Pixar. Fuente: Isabel Bolaños

El diseño de personajes en Pixar. Conferencia de Daniel López Muñoz, diseñador de Pixar. Fuente: EduCaixaTV (youtube)

Cortos animados de Disney

La compañía de entretenimiento The Walt Disney Company es mundialmente conocida por sus películas de animación, esta compañía de medios de comunicación fue creada en 1923 por los hermanos Roy y Walt Disney junto al animador Ub Iwerks.

Pese a que la fama de la compañía nace de sus largometrajes, sus primeros proyectos de animación eran únicamente cortometrajes. Al comienzo, los cortos giraban en torno a Oswal, el conejo afortunado, sin embargo, la compañía perdió los derechos de Oswal lo que ocasionó el nacimiento de Mickey Mouse, creado por Ub Iwerks para sustituir al anterior protagonista de sus trabajos, que actualmente es la imagen de la compañía.

Cortometraje Un vagón en apuros, en el que aparece Oswal, el conejo afortunado. Fuente: Youtube.

La primera aparición de Mickey Mouse, así como de su novia Minnie Mouse, fue a través del cortometraje de 1928 Plane Crazy, el cual dura seis minutos y se realizó en blanco y negro. Fue la primera película de animación en la que se empleaba el movimiento de cámara.

Este corto no alcanzó el éxito que Disney tenía previsto, pero continuaron con la producción de dos nuevos cortos: The Gallopin’ Gaucho y Streamboat Willie, este último con motivo del cumpleaños de la creación del emblemático ratón de la compañía y, además, fue el primer corto en el que se utilizó sonido. Gracias a esta novedad obtuvo un éxito considerable por lo que decidieron reestrenar Plane Crazy, esta vez con sonido.

Cortometraje Plane Crazy, reeditado con sonido incluido. Fuente: Youtube.

Su primera serie de cortometrajes se titulaba Silly Symphonies, que traducido al español significa literalmente Sinfonías tontas, y se creó en 1929 extendiéndose su emisión en la década siguiente, hasta 1939. Esta serie de cortometrajes, al contario que los venideros de la compañía, no contaba con un personaje protagonista, hecho por el cual muchos cines se negaron a proyectarla.

En 1932, Disney empezó a distribuir su producto por todos los Estados Unidos, sin embargo, United Artists, la compañía cinematográfica estadounidense más importante, se negó a su distribución si Disney no asociaba Silly Symphonies a su emblemático ratón Mickey Mouse. Debido a esto la serie comenzaba con una imagen que decía: “Mickey Mouse presenta Silly Shymphony”. Los cortos más importantes y mejor reconocidos de esta serie son: The Country Cousin (1936), The Old Mill (1934), Wynken, Blynken, and Nod (1938) y The Ugly Duckling (1939).

Ya en 2006, Disney consiguió comprar Pixar por 7,4 millones de dólares, una vez que se anexionó con la empresa de animación, realizó su primer cortometraje en conjunto. Para este proyecto usaron como protagonista una versión infantil de la mítica lámpara de escritorio que es el sello de la compañía Pixar, Luxo.

Este fue el primero de muchos cortos que han acompañado las grandes producciones de Pixar, en conjunto con Disney. Algunos ejemplos de cortometrajes de Disney con Pixar son: Vacaciones en Hawaii (2011), cortometraje de Toy Story; El coche nuevo de Mike (2002), que sigue la historia de Monstruos SA; Jack Jack Ataca (2005), corto realizado con los personajes de Los Increíbles. Los cortometrajes que se han realizado en conjunto con Pixar han sido los más famosos y muchos de ellos han conseguido Oscar a Mejor Cortometraje de Animación.

Primer cortometraje de Disney junto a Pixar, titulado Luxor Jr. Fuente: Youtube.

Alguno de los cortometrajes de Disney más recientes que han conseguido algún premio son: Destino (2003), Festín (2014), Piper (2016), Bao (2016). Pero no solo los cortometrajes más recientes han ganado un Oscar, la empresa de animación ha coleccionado estas estatuillas doradas desde su creación con cortos como Los tres cerditos (1933), La liebre y la tortuga (1934), Los tres huerfanitos (1936) o El Bosque Encantado (1968).

Actualmente en la plataforma de streaming Disney+ se ofertan una gran cantidad de cortos de la compañía. Destacan sobre los demás los referentes a películas míticas de la infancia como Toy Story, Ratatouille, Los Increíbles, Wall.E, Del Revés o Monstruos S.A., que han sido mencionados anteriormente. También otros como Pájaros (2001), Presto (2008), Día y Noche (2009) o La Luna (2011), sin embargo, estos no están asociadas a ningún largometraje de la compañía. La empresa ofrece, además, cortos de series actuales como Gravity Falls.

Corto El siempre detrás, de la serie Gravity Falls. Fuente: Youtube.

La magia de Pixar

¿Quién se podría olvidar de un juguete que cobra vida propia o de un robot que siente el amor como una persona humana? Toy Story o a Wall-e son algunas de las historias que han acompañado la infancia de muchos jóvenes y que les siguen trayendo recuerdos a día de hoy. Pero, pocos saben qué es lo que hay detrás de estas historias.

La animación, en los principios de los estudios de Pixar, estaba basada en encontrar el punto donde la innovación y el desarrollo científico y tecnológico se combinara con la industria de contenidos y de entretenimiento. El equipo creó un hardware con gran poder computacional capaz de crear imágenes de alta resolución al que llamaron Pixar Image Computer.

Cuando nació el proyecto con LucasFilm, la organización se llamaba Computer Graphics Division, pero cuando lo compró Steve Jobs la bautizó como Pixar. En 1991, unieron fuerzas para crear Toy Story (1995). La historia de Woddy y Buzz Lightyear se convertiría en la cinta más taquillera del año con 192 millones de dólares en Estados Unidos. Este largometraje fue revolucionario para la animación, ya que se construyó con animación CGI, donde primero se modelaba un objeto en 3D (personajes y fondos) y se le daba iluminación y movimiento desde el ordenador.

Uno de los diseñadores modificando a Buzz Lightyear. Fuente: Youtube

Tras el éxito de Toy Story, Pixar creó otras películas que tuvieron un éxito mundial como, por ejemplo, Buscando a Nemo: un padre de un pez llamado Nemo busca desesperado a su hijo junto a su compañera Dory por todo el océano. Los creadores realizaban hasta las distintas luces reflejadas de la superficie y las partículas del agua. Además, en su secuela, Buscando a Dory, se creó uno de los personajes más arduos de elaborar: el pulpo Hank. La escena en la que Dory se queda atrapada en un acuario junto a Hank tardó 2 años en hacerse. Para animar a este personaje, el estudio completo tenía que saber cómo eran los movimientos de un pulpo real y, lo más complejo de todo, cómo transmitirlo al ordenador. Para ello, tenían que saber cómo se iban a mover cada uno de los tentáculos y cómo se articulaban sus extremidades para atribuirle funciones humanas. Es decir, un pulpo no es capaz de agarrar los objetos tan fácilmente como un ser humano. Ya no solo los tentáculos, sino también la textura del pulpo y su camuflaje durante la escena llevó meses de trabajo en el estudio.

Si bien eso puede parecer poco, en el cuarto largometraje de Pixar, Monstruos S.A., se desarrollan otras características de los personajes. La trama, como ya muchos saben, gira en torno a unos monstruos que viven en una ciudad y que se ganan la vida asustando a los niños para ganar energía. Pero, lo que pocos saben es que el personaje de Sully utiliza un total de 500 deformaciones en sus expresiones. Reflejaron en él gestos humanos y se dieron cuenta de que, por ejemplo, con la sonrisa, no solo los labios se mueven, sino más partes de los rasgos faciales. De tal manera que, cuidadosamente, cambian la posición, la forma y los miembros del gesto de cada deformación.

Seis de las 500 deformaciones de Sully. Fuente: Youtube

Por otro lado, la belleza de las animaciones de Pixar no parte solo de sus historias, sino también de los detalles que pasan desapercibidos. Wall-e (2008) cuenta la historia de un robot que se enamora en un mundo inhabitable para los humanos. Ante unas circunstancias catastróficas, Wall-e encuentra a Eva y, por primera vez en la animación, vemos cómo un robot posee sentimientos humanos. Las lentes de Wall-e o binoculares eran el único dispositivo con el que Wall-e se podía expresar. De tal forma que, combinando las lentes de una cámara digital junto con una línea de luz entre ellas consiguen, finalmente, que se asemeje a un ojo humano. Por lo tanto, hace sentir al espectador que Wall-e tal vez es más humano que una persona real.

Wall-e y sus binoculares. Fuente: Fotograma

Aunque, como todo, siempre hay algo que falla. Pixar ha recibido críticas por algunas de sus entregas, sobre todo, por la película de Cars y Cars 2. Cars, según varios críticos, tuvo una animación y una historia aceptable, pero bajó el listón respecto a Toy Story. Cars 2, según críticos de Espinof, era una película únicamente realizada para aprovechar lo popular que era el merchandising de la primera parte. Para algunos, sin embargo, la unión de Disney y Pixar en películas como Brave es un sinónimo de calidad de animación y profundidad en las tramas.

Brave nos trae a una adolescente escocesa arquera que se declara en rebeldía con la vida y las decisiones que sus padres planearon al nacer. Desmontando todos los tópicos, Pixar pone como eje central la princesa (punto de encuentro con Disney), pero sin un príncipe azul. Y sí, en efecto, Mérida también esconde un secreto: su desordenada melena. Para hacer cada uno de los mechones rizados, decidieron compararlos con la elasticidad de un muelle. Sin embargo, la naturalidad del pelo rizado no se consigue de la noche a la mañana: tenían que estudiar cómo se comportaba el pelo rizado en determinadas circunstancias y la estructura del mismo.

A pesar de que Disney y Pixar intentan crear una línea divisoria entre las cintas lo cierto es que los temas que tocan se parecen mucho, por ello, Pixar ha sido criticado en varias ocasiones. Sin embargo, los clásicos seguirán suponiendo grandes innovaciones en la animación y guardarán un hueco en las mentes de los espectadores.