¿Por qué el Día de la Visibilidad Lésbica es importante?

Las mujeres lesbianas han estado presentes a lo largo de la historia. Sin embargo, sus relaciones sexuales y/o románticas han sido totalmente invisibilizadas. La actual reivindicación es más que necesaria para darles visibilidad y representación en una sociedad con ansias de cambio. 

El 26 de abril de 2008 se celebró por primera vez el Día de la Visibilidad Lésbica en España. Un movimiento que busca reivindicar los derechos de las mujeres lesbianas dentro de una sociedad que aún sufre de prejuicios provenientes de la desinformación y una educación que aún tiene que trabajar por la igualdad. Este día busca la libertad que les impulse a expresar su identidad y sexualidad sin miedo alguno.

El 26 de abril se celebra el día de la Visibilidad Lésbica en varias partes del mundo. Fuente: pcr.org.ar

Las relaciones entre mujeres siempre han estado escondidas conforme ha pasado la historia. Sabemos de las aventuras amorosas y sexuales de muchos hombres, como Alejandro Magno o Lorca, pero cuando se intenta hablar sobre lo mismo con mujeres lesbianas parece que a duras penas se conoce. Es por esto que hoy veremos cómo han sido vistas dichas relaciones, su representación y algunas mujeres que vivieron siendo ellas mismas a pesar de los prejuicios y abusos, y que gracias a ellas se ha podido avanzar a un mundo cada vez más igualitario. Aunque aún queda mucho por lo que luchar.

Lesbiana

Antes de nada, ¿de dónde surge la palabra lesbiana? Pues bien, su origen proviene de Safo de Lesbos, una poetisa griega del siglo VII a.C. Fundó la Casa de las Musas, en la cual se educaba en varias artes a las jóvenes de la isla Lesbos. Se dice que mantuvo relaciones con algunas discípulas gracias a sus poemas. Fue la primera mujer en mucho tiempo que escribió sobre la homosexualidad femenina. Muchos siglos después, concretamente en el siglo XVI, Pierre de Bourdeille, señor de Brântome, escribe la obra La vidas de las damas galantes haciendo alusión a Safo de Lesbos. Por primera vez aparece la palabra lesbiana.

Safo de Lesbos. Fuente: bbc.com

De ella también viene la palabra sáfico/a, que no es solo una estrofa si no el nombre que reciben las mujeres que siente atracción por otras. Generalmente se utiliza para mujeres homosexuales, pero también a veces se utiliza para las bisexuales.

Durante la Edad Media apenas se encuentran historias o testimonios de estas relaciones. Su vida sexual carecía de interés en ese momento. También se debe a que la homosexualidad fue ocultada en Europa durante este período. Es en la Edad Moderna cuando podemos hablar de mujeres que tuvieron relaciones con otras como fue el caso de la reina Cristina de Suecia quien estuvo con una dama de la corte, Ebba Sparre, con la que mantuvo correspondencia. Estas cartas sirvieron para confirmar su historia.

Cristina de Suecia. Fuente: hola.com

Ya entre el siglo XVIII y XIX surge el concepto de amistad romántica que era utilizado para hablar de personas del mismo género que mantenían una relación romántica y platónica, pero no sexual ya que las relaciones sexuales entre homosexuales eran ilegales. Es por esto que algunas mujeres de la época podían darse públicamente muestras de cariño sin que nadie las juzgase. Socialmente era aprobado, pues se observaba como una amistad «más intensa».

Señoras que se empotraron hace mucho de Cristina Domenech, obra donde se narra la vida de mujeres que mantuvieron relaciones sáficas entre los siglos XVIII y XX. Fuente: casadellibro.com

Un ejemplo sería la historia de las Señoritas de Llangollen, Eleanor Butler y Sarah Ponsonby, que vivieron juntas en una casa de campo de Gales como, según algunos testimonios, un matrimonio. Casi al mismo tiempo, Anne Lister y Ann Walker se casaron en York. Allí tomaron la comunión en una iglesia, un hecho que se consideró un espectáculo y por el cual recibieron burlas.

Anne Lister y Ann Walker en la serie Gentleman Jack. Fuente: fueradeseries.com

Aquí en España, ya en el siglo XX, también se dio el primer matrimonio homosexual entre dos mujeres: Elisa y Marcelina. Sus familias no aprobaban dicha relación y tuvieron que mantenerla en secreto. Fue en 1901 en Galicia cuando decidieron casarse en una iglesia. En este caso se puede decir que fue más oficial, puesto que Elisa se disfrazó de hombre y dijo llamarse Mario. Pero todo acabó saliendo a la luz cuando el diario La voz de Galicia publicó el siguiente titular: Un matrimonio sin hombre. Dado el acoso que recibieron tuvieron que irse a Portugal, pero no les fue mejor ya que fueron arrestadas por falsificación de documentos. Finalmente, emigraron a Argentina.

Elisa y Marcelina en La Voz de Galicia. Fuente: lavozdegalicia.es

A pesar de que estas historias concurrieron hace ya un siglo, la lesbofobia ha estado —y está— muy presente. Un hecho que ocurrió hace tan solo treinta años fue el escándalo de la serie Ellen. En 1998 el personaje de Ellen Degeneres, Ellen Morgan, salió del armario en esta sitcom con la ayuda de Susan, interpretada por Laura Dern. No solo el personaje de Degeneres se declaró lesbiana, si no que la propia actriz también lo hizo en la portada de Time. Todo esto fue mal visto no solo por parte de la sociedad de la época, si no también por Hollywood. Las carreras de ambas actrices se vieron afectadas negativamente durante los siguientes años, dificultando y disminuyendo sus oportunidades laborales.

Ellen Degeneres y Laura Dern en el capítulo «El Cachorro» en la serie Ellen. Fuente: lavanguardia.com

Con el paso de los años, tanto películas como series han introducido diversas historias cuyas protagonistas eran lesbianas. En el caso de España fue la pareja de Bea y Ana en Aquí no hay quien viva o Pepa y Silvia en Los Hombres de Paco. Actualmente también hay representación en otras series como sería Luimelia en Amar es para siempre o, a nivel internacional, Cheryl Blossom en Riverdale según la actriz que la interpreta, Madelaine Petsch. Una visibilidad en la ficción que tiene repercusión en la realidad al normalizar la sexualidad e identidad de las mujeres homosexuales.

Bea y Ana, personaje de la serie Aquí no hay quien viva. Fuente:anhqv.es

Son muchos avances los que se han conseguido gracias a la lucha del movimiento LGTBI+. Pero aún queda un largo camino por recorrer. Las mujeres lesbianas han estado mayormente invisibilizadas. Sus relaciones no eran tomadas en serio, puesto que no se veía como un asunto de importancia, y cuando salían a la luz eran acosadas y humilladas. Algo que desgraciadamente a día de hoy sigue ocurriendo. Por ello es tan importante el Día de la Visibilidad Lésbica, un día para recordar y luchar para que cualquier mujer homosexual pueda ser, desear y amar a quien quiera con total libertad.

Ser lesbiana en el cine del siglo XXI

Las etiquetas forman parte de nuestras vidas de una forma muy activa. En el cine, las etiquetas si que tienen una función clara para diferenciar los diferentes géneros: thriller, drama, comedia, horror, romance y, en las últimas décadas, cine LGTBIQ.

En España, la representación lésbica en el mundo del cine fue inexistente hasta hace relativamente poco. En el año 1971 se estrena Las Vampiras, película de coproducción germano-española dirigida por Jesús Franco: muy exitosa a nivel internacional, siendo considerada incluso como película de culto, pero censurada en España por su contenido homosexual. Cuenta la historia de Linda (Ewa Stromberg), una joven que es mordida por la Condesa Drácula (Soledad Miranda), quedando irremediablemente prendada de ella.

Fuente: Filmaffinity

La representación lésbica en el cine es mucho menor que la representación gay, lo cual no nos resulta extraño, pues a lo largo de la historia del cine, las tramas que incumben a la sexualidad de la mujer se han visto condicionadas por el male gaze o mirada masculina. Ester término significa que la trama del contenido audiovisual será planteada de forma que sirva únicamente para la satisfacción masculina.

La mayoría de largometrajes que trataban estos temas se realizaban en forma de películas indie, y resultaban difíciles de encontrar. En parte, hoy en día sigue siendo así, pero es mucho más sencillo encontrar este tipo de películas en plataformas como Netflix.

Sin embargo, algo está cambiando. La figura de mujer fuerte, independiente y lesbiana, sin que su trama gire necesariamente alrededor de este hecho, y las historias de superación, amor, o incluso comedias, son el tipo de historias y personajes que han servido y sirven de referente al colectivo, y que cada vez están más presentes en el cine.

Algunas de estas historias son reales, otras son mera ficción porque así trabaja el cine, pero lo importante es que la realidad de la sociedad quede reflejada de forma que todos encontremos representación en el mismo. Para ello, traemos una lista de ejemplos en los que la mujer lesbiana deslumbra por su valentía.

Elisa y Marcela

Netflix nos trae el testimonio real de dos chicas gallegas, Elisa y Marcela, interpretadas por las actrices Greta Fernández y Natalia de Molina. Ambas cometen la locura de enamorarse en el momento y lugar equivocado, una España aún muy condicionada por los resquicios del franquismo. La cinta, dirigida por Isabel Coixet, nos transporta a lo más profundo de la mente de estas dos mujeres, que deciden correr todos los riesgos necesarios para poder casarse y tener una vida juntas, la vida que todos merecemos.

Fotograma de Elisa y Marcela

Ammonite

El 2020 nos trajo esta película dirigida por Francis Lee que cuenta con Kate Winslet y Saoirse Ronan como protagonistas. La historia está basada en una historia real, que se desarrolla en la Inglaterra de 1840 y se centra en la forma en que una aclamada paleontóloga (Mary Anning), y una mujer casada (Charlotte Murchison) se conocen. A partir de ahí, se construye un romance del que  no se tiene evidencia histórica alguna, pero que sirve como invitación al espectador para desarrollar un trabajo de introspección.

Fotograma de Ammoniete

La maldición de Bly Manor

Esta serie de terror, creada por Mike Flanagan, llega como secuela de la aclamada serie La maldición de Hill House. Cuenta cómo una joven institutriz (Victoria Pedretti) llega hasta la mansión rural Bly Manor para trabajar y allí, comienza a tener apariciones. Lo que resaltamos de esta serie, además de su maravillosa trama cargada de simbolismo y referencias al terror más clásico, es su pareja protagonista, que, como no podía ser de otra forma, es una pareja conformada por dos mujeres.

Fotograma de La maldición de Bly Minor

Killing Eve

Otra serie que no te dejará indiferente es Killing Eve. En este caso, su directora, Phoebe Waller-Bridge, apuesta por un juego de persecución emocionante y sensual, en la que la agente de la inteligencia británica, Eve Pollastri (Sandra Oh), tiene la misión de atrapar a la psicópata asesina Villanelle (Jodie Comer). Sin embargo, ambas comienzan a obsesionarse la una con la otra más de lo que tenían planeado.

Fuente: El Confidencial

La vida de Adele

Por supuesto, no podíamos pasar por alto la adaptación a la gran pantalla de la novela gráfica El azul es un color cálido, escrita por Julie Maroh. Este film, dirigido por Abdellatif Kechiche, cuenta la historia de Adele (Adèle Exarchopoulos), una chica de 15 años que acaba de salir de una relación fallida con un chico. Es entonces cuando conoce a Emma (Léa Seydoux) en un bar de lesbianas, y ambas comienzan una relación, no sin antes enfrentarse a los prejuicios y burlas de su entorno más cercano. La forma en la que la protagonista descubre su sexualidad puede servir como espejo en el que miles de mujeres pueden verse y sentirse representadas.

Fotograma de La vida de Adele