Vacunación para los ‘sintechos’, todo un reto para las administraciones

La vacunación en España está siendo todo un reto, pero ¿en que turno de vacunación se encuentran las personas que viven en la calle? Estas personas no aparecen en ningún registro. ¿Son un grupo prioritario por sus condiciones? Algunas comunidades ya han elaborado un censo para identificar y avisar a las personas sin tarjeta sanitaria
Persona sintecho durmiendo en la calle junto a su perro. Fuente: Pexels

»Todos los residentes en España serán vacunados», este fue el mensaje que mandó el gobierno de nuestro país a toda la población frente a la covid-19.

Han pasado cuatro meses desde que se inició el plan de vacunación en España, un plan en el que no se incluye a las personas sin techo, ya que por sus irregulares situaciones administrativas no tienen presencia en ningún registro.

El gobierno ha dejado en manos de las comunidades autónomas el proceso de vacunación, por lo que cada comunidad decidirá que hacer con los sintechos.

La comunidad de Madrid ha exigido como requisito obligatorio que antes de la vacunación figure un empadronamiento de al menos 90 días. Asturias ha dado instrucciones a los centros de salud para la vacunación y solo pide un documento identificativo de la persona. Castilla y León pide DNI o NIE para la vacunación.

Persona sintecho. Fuente: Pexels

Desde Hogar Sí, una entidad que trabaja con personas sin hogar, exigen al Gobierno que incorpore una guía a seguir por las comunidades autónomas y que sea un asunto a tratar en el Consejo Interterritorial, ya que ni los mismos centros sanitarios saben como afrontar la situación. Así mismo, también existe el temor de los sintecho a ser identificados, no se fían de que los datos de registro se utilicen con otros fines y el hecho de empadronarse les asusta.

Asi mismo, Hogar Sí, también ha enviado una carta a la ministra de Sanidad, Carolina Darias y a las comunidades autonomas reclamando que las personas en situaciones de sinhogarismo sean consideradas como grupo prioritario en el plan de vacunacion contra la Covid-19.

En el escrito, firmado por el director general de la entidad, José Manuel Caballol, refleja la dramática situación que viven unas 33.000 personas sin hogar en España. Según los estudios este grupo de la población tiene una mayor probabilidad de contagiarse de coronavirus y en ese caso, tienen diez veces más posibilidades de necesitar cuidados intensivos y cinco veces más de morir. La situación se agrava cuando suelen sufrir otras enfermedades graves y el 20% carece de tarjeta sanitaria.

Persona sintecho durmiendo en el banco de una plaza. Fuente: Pexels

Médicos del mundo, afirma que las comunidades autónomas han habilitado varios servicios para localizar a personas que se encuentran en la calle. estos servicios son, líneas de teléfono a las que pueden llamar sin necesidad de tener tarjeta sanitaria, acudir a los mismos mostradores de los centros o gestionarlo a través de las ONG.

¿Cómo se está llevando a cabo en otros países?

El gobierno portugués ha lanzado una plataforma online en la que las personas sin documentación pueden registrarse para acceder a la vacunación sin necesidad de tener tarjeta sanitaria; Francia afirma que las vacunas serán gratuitas para todas las personas y que no necesitarán documentación; en febrero Italia anunció que la vacuna sería inyectada a toda la población que resida en el territorio; Polonia es de los pocos países que no ha previsto vacunar a los sintecho afirmando que “Los extranjeros con derecho a permanecer son vacunados en las mismas condiciones que los ciudadanos polacos.”

Representación de la pandemia mundial en la bola del mundo, con mascarilla y guantes. Fuente: Pexels

Por otro lado, Reino Unido ha establecido la vacunación para los inmigrantes de forma gratuita, sin documentación y sin ningún control migratorio, así mismo los ha considerado como grupo prioritario; en Estados Unidos Joe Biden ha llamado a la vacunación de las personas indocumentadas, se estima que mas de 600.000 personas viven en la calle.

The Platform for International Cooperation on Undocumented Migrants promotes the rights of undocumented migrants in Europe. Fuente: Twitter

Se prevé que la vacunación a este sector poblacional se lleve a cabo con el fármaco de Janssen, por lo que sólo recibirán una dosis. De esta forma, será más fácil la inmunización para los sintecho. «Está claro que o nos vacunamos todos o no se terminan los contagios. El esfuerzo debe ser para todos», ha afirmado Manuel Sánchez, presidente de la Mesa del Tercer Sector de Andalucía.

Celia Espada: «Siempre he tenido muchas inquietudes y he estado reflexionando mucho sobre temas sociales, culturales y políticos»

Celia preparando su próximo episodio. Fuente: Instagram

Celia
Espada


Celia Espada es una estudiante de Sociología y Ciencias Políticas de la Universidad Pablo de Olavide. Hemos decidido entrevistarla para hablar y saber un poco más sobre su podcast: Manchas de café.

Cuéntanos, ¿de qué va tu podcast?

Manchas de café es un podcast donde tratamos temas sociales ya sean la gordofobia, la monogamia, qué es o no es la belleza, los constructos sociales… Intento poner mi granito de arena en el mundo de la divulgación y concienciar a la gente que a veces no tienen mucho tiempo para leer un libro, pero con un podcast, de fondo, lo vas escuchando mientras haces otras cosas. El fin de esto es que cada uno reflexione por sí mismo.

Siempre he tenido muchas inquietudes y he estado reflexionando mucho sobre estos temas. Una vez que entré en la carrera de Sociología y Ciencias Políticas, me cuestioné más las cosas. Decidí, entonces, hacer un podcast —es más ameno que un libro— para concienciar a la sociedad o hacerla cuestionar acerca de ciertos temas.

Entonces, ¿ese podcast también va sobre libros?

Cuando yo me quiero informar de algo, normalmente acudo a un libro. Pero es cierto que quizás hay personas que no tienen tiempo para leerse un libro de 400 páginas porque su ritmo de vida no se lo permite. Un podcast es más cómodo. El mío, aunque no trate especialmente de un libro, trata ese tema, se reflexiona sobre él y se comparte la opinión por las redes sociales. Ese es mi principal objetivo.

Además de lo social, ¿qué temas te gustaría abordar más en tu podcast?

Acabo de cerrar una primera temporada y en febrero, cuando termine los exámenes, seguiré con la segunda. Más que abordar una temática diferente, yo creo que me gustaría profesionalizarme. Por ejemplo, si hablo de la monogamia, me gustaría informarme más y tener una mejor base. Mi objetivo con la segunda temporada es seguir tocando esos temas que me han faltado en la primera pero de forma más profunda.

¿Has pensado alguna vez en realizar un programa de radio sobre otra temática en concreto?

Yo creo que no porque mi carrera no está enfocada en eso. Aunque haya politólogos que salgan en la radio, eso es algo que no me he cuestionado todavía ni me gustaría. Es verdad que me está gustando lo que estoy haciendo y no rechazo en un futuro, a lo mejor, dedicarme a esto o a algo parecido, pero como tal no lo he pensado. Radio en sí no escucho, solo cuando voy en el coche. Pero podcasts sí que escucho bastantes y leo bastante, que es lo que más me gusta.

¿Qué le recomendarías a los estudiantes de Periodismo que quieran dedicarse a realizar podcasts?

Mi consejo es que si tienen cualquier vergüenza en torno a su voz o que se puedan equivocar con lo que están diciendo o que la gente no le guste, son cosas que todo el mundo piensa —yo incluida. Pero, ¿y si dentro de un año ya no lo piensas? Es bonito ver esa evolución que has tenido de forma ideológica o en cualquier tema, en vez de arrepentirte de lo que dijiste en el pasado. Animo a que prueben, que suban uno o dos si es que les gusta y ver si tienen repercusión.

¿Has llegado a entrevistar o planeas entrevistar en un futuro a alguien para tu podcast?

A mí me gusta divulgar y que la gente sea consciente de la realidad de determinadas personas, pero no me considero la mediadora adecuada para ciertos temas. Por ejemplo, hablar del colectivo transexual siendo cisgénero. Es verdad que para ese tipo de temas acudo a personas con las que creo que es necesario que ellas sean las portadoras del discurso y yo ser una especie de herramienta que les dé el impulso para que la gente los escuche. En ese sentido, soy yo la que escucha y le hace preguntas que la audiencia podría tener y que luego esa persona, desde su experiencia, lo cuente. En definitiva, sí que he hecho entrevistas y me gustaría hacer más para la segunda temporada. También lo que he hecho es traer a amigos o a gente de mi carrera para hacer el podcast para que sea una especie de charla.

¿Tienes algún proyecto en mente?

Enfocar mi podcast de una manera más profunda, de manera que contacte con personas que sepan muchísimo del tema y que sean expertas. Que les apetezca colaborar y yo les haga la labor de entrevistadora para transmitir la información. Pero como no llevo mucho tiempo pues, con lo que estoy haciendo ahora, me llena.

En el confinamiento, ¿se te ocurrieron ideas para el podcast o ya las tenías de antes?

Yo ahí lo pensaba, pero dejé la idea atrás. Luego en verano me lo replanteé seriamente. Y como no quería llevarme mucho tiempo me juré a mí misma de tomar una decisión el 1 de septiembre, llegó el día y me aventuré a hacerlo. Entonces, saqué mi primer capítulo. Con respecto al covid, sí que me ha afectado: he podido grabar un podcast por Skype, pero obviamente una entrevista o una charla cara a cara es mejor. Me he tenido que adaptar a la situación y, cuando se pueda, intentaré que sea cara a cara.

La pandemia y sus “pormenores”

La declaración de pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y, por consiguiente, la proclamación del Estado de Alarma en todo el territorio nacional español el 20 de marzo de 2020, supuso el cese de toda actividad comercial más allá de los establecimientos destinados a proveer productos de primera necesidad. Pero ¿qué hay de aquellas personas que no prestaban servicios esenciales o hacían trabajos esporádicos?

Fuente: La Verdad

Esas personas sin una nómina fija a final de mes cuyos ingresos dependían de los trabajos “sueltos” —como arreglar una lavadora o pintar una vivienda— y todos aquellos negocios que se vieron obligados a cerrar sus puertas han resultado gravemente afectados por la situación actual: ha aumentado el número de personas en situación de desempleo, la desigualdad económica y la pobreza, entre otras. A ello se e le une una disminución de ingresos y de ahorro por parte de la población española.

Como forma de ayuda hacia los afectados y de freno a esta desigualdad social que se estaba creando, el gobierno reactivó el Ingreso Mínimo Vital (IMV) y lanzó la política de los ERTEs (Expediente de Regulación Temporal de Empleo) para proteger al trabajador ya que prohíbe el despido en seis meses. Aunque, contempla excepciones en caso de que la empresa esté en riesgo de concurso de acreedores o se haga un despido disciplinario.

Por tanto, no nos encontramos con una protección total a las personas más vulnerables. Y más si tenemos en cuenta el gran atasco que hay por parte de las administraciones a la hora de aprobar las solicitudes y resolver los casos para que las empresas puedan cobrar las ayudas y pagar a su vez a los acreedores y a los trabajadores.

Así ha ido cambiando la cifra de parados y ocupados en España:

Muchos trabajadores aún no han cobrado el paro o el ERTE debido a la gran aglomeración que se ha formado por el exceso de peticiones pero, en otros casos, es fruto de errores en el proceso de inscripción. Por ello, es importante comprobar que no haya ninguna diligencia en la tramitación de la prestación a través de la página web del SEPE, donde hallamos una guía para poder localizar los principales errores cometidos durante el proceso y solventarlos posteriormente; siendo el código de cotización de cuenta el error más frecuente y que se solventa remitiendo nuevamente el Excel corregido.

Fuente: Susana Vera / Bolsomania

Esta pandemia ha traído consigo una gran crisis económica a nivel global, siendo España uno de los países europeos más afectados económica y socialmente por el número de casos de infectados. Acentuando todo esto, una extensión de la pobreza que ya había comenzado a dar la cara durante la crisis de 2008 pero que, en la actualidad, se hace mucho más tangible al encontrarnos con datos estadísticos realizados por el INE (Instituto Nacional de Estadística) que, a pesar de no mostrar datos exactos, indican que hay alrededor de 30.000 personas ¨sintecho¨.

Sin embargo, no todos los cambios producidos por este virus son negativos: las actividades de voluntariado se han visto en auge. Más de cinco millones de personas este año han realizado alguna tarea de índole social siendo cerca de dos millones de personas no habituales en la colaboración con las ONGs u otros centros de ayuda, es decir, se ha duplicando la tasa habitual gracias a esta explosión de solidaridad y altruismo por parte de los españoles.

Canas blancas y respeto olvidado

El maltrato a las personas mayores en las residencias está más presente en nuestro país de lo que realmente somos conscientes. No son pocas las imágenes que se difunden cada año con casos de ancianos siendo humillados por trabajadores de residencias o que malviven en unas condiciones pésimas. A ello se le suma la infantilización que sufren al ser tratados como personas que ya no sirven para nada.

Es triste que alcanzar una edad alta sea, en ocasiones, sinónimo de ser víctima de un trato injusto y vejatorio. Ser anciano supone haber alcanzado el último periodo de la vida, en el que deben de reinar la paz y la tranquilidad tras una vida dedicada al trabajo y al esfuerzo por mantenerse. En resumen, merecer tener una vida digna. A veces, llegar a esta edad supone tener que trasladarse a vivir a una residencia porque los hijos o familiares más cercanos no pueden hacerse cargo de ellos, por lo que los envían de buena fe a un lugar en el que van a tener todos los cuidados que necesiten con una atención bien merecida.

La realidad a veces dista de esta idea utópica de residencia como paraíso del anciano en el que se disfruta de la compañía de otros, se pasa el día entretenido y se tiene lo mínimo que merece una persona: ser tratado con respeto y no ser humillado. A raíz de la situación de pandemia mundial, hemos podido ver muchas más imágenes en los informativos sobre la situación de ancianos en residencias, al ser estas el foco de muchos de los brotes del virus y, al verse más la situación en la que vivían, han incrementado las denuncias por presuntos maltratos a ancianos residentes.

No hace falta irse muy lejos. Esto puede verse en uno de los casos más recientes, el de la residencia de mayores Domus VI de Llíria (Valencia). Hace apenas un par de semanas se difundieron unas imágenes grabadas por una extrabajadora en la que se observa un presunto maltrato a varios de los ancianos que allí residen. Entre los tipos de abusos a los que estos se ven sometidos destaca como a varios ancianos eran atados a sillas para inmovilizarlos. En el caso de otros, podían observarse llagas en sus cuerpos o que estuviesen completamente desnudos y en una situación de desatención por parte de los trabajadores.

Trato denigrante a ancianos. Fuente: El Mundo

“Abandonadas a su suerte. La desprotección y la discriminación de las personas mayores en residencias durante la pandemia de COVID-19 en España”, así titula Amnistía Internacional el informe sobre el trato a los mayores en las residencias durante la pandemia. En él se denuncia que se han vulnerado, principalmente en residencias de la Comunidad de Madrid, cinco derechos humanos: derecho a la vida, a la salud, a la no discriminación, a la vida familiar y privada y a morir dignamente. 

Esta vulneración de derechos se ve más agravada, si cabe, cuando se da a su vez el “edadismo”, es decir, la discriminación por razones de edad. De esta manera, se presenta a los ancianos como personas desprovistas de valor para la sociedad, siendo “improductivas, frágiles e incapaces”. Esto se utiliza a veces para justificar un trato diferenciado que es, a su vez, discriminatorio para ellos al tratarlos como seres menos válidos, no tenerles en cuenta o que en ocasiones tengan que lidiar con límites a la hora de acceder a algunos bienes y servicios. 

Ancianas apoyando el #StopEdadismo. Fuente: Los Argonautas

Algunos de los delitos que más se han presenciado últimamente en los medios contra los ancianos son:

  • Delito contra el honor, la intimidad o la propia imagen. Incluye la difusión de imágenes de ancianos en redes o de inviolabilidad de la intimidad de sus pertenencias. 
  • Delito de lesiones. Acciones que van contra la vida y la integridad física de la persona anciana. Está castigado con multas o, en caso extremo, con prisión.
  • Trato denigrante o inhumano. Acciones que pueden suponer una tortura, con penas de entre 6 meses y 2 años de cárcel.
  • Delito contra la libertad de las personas. Pueden incluirse actos como encerrar al anciano o atarlo en contra de su voluntad. Está penado con hasta 6 años de cárcel.

El procedimiento de actuación cuando existan casos de maltrato a los mayores de edad incluye, en primer lugar, recopilar pruebas de ese maltrato para poder poner, posteriormente, una denuncia. Se incluye como prueba cualquier material audiovisual o de sonido, sin que éste vulnere los derechos de terceros. La denuncia está dirigida contra la residencia y para ello se acude a la comisaría de Policía o ante la Fiscalía. 

El trato denigrante a los mayores debería de ser erradicado por completo de las residencias, que han de ser un espacio en el que se sientan bien atendidos y puedan pasar los últimos años de su vida tal y como lo merecen. Al fin y al cabo son seres humanos y, aunque la edad les juegue malas pasadas y haya que tener un poco más de paciencia con ellos, merecen conservar sus derechos hasta el último día de su vida.